martes, 10 de octubre de 2017

Duración de la república catalana:: 🔘1931 - 3 días 🔘1934 - 10 horas 🔘2017 - 10 segundos

Extracto del discurso de Puigdemont: "Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalitat, asumo, al presentarles los resultados del referéndum ante todos ustedes y ante nuestros conciudadanos, el mandato de que el pueblo de Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república.
Esto es lo que hoy hacemos con toda solemnidad, por responsabilidad y por respeto. Y con la misma solemnidad, el Govern y yo mismo proponemos que el Parlament suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos un diálogo sin el cual no es posible llegar a una solución acordada."

Gatillazo Puigdemont. La CUP y los independentistas mirando a su alrededor con cara de tontos. Mariano fumándose un puro, aquí no ha pasado nada. Y mientras Anna Gabriel hablando de "independentistas sin fronteras". En serio, lo de la posverdad a algunos se les está yendo de las manos xD
El discurso de Puigdemont resumido en dos fotos:

domingo, 8 de octubre de 2017

La guerre de Troie n'aura pas lieu.

            La manifestación de hoy en Cataluña, al igual que las de ayer y las que habrá más adelante, son totalmente inútiles. Cuando alguien quiere hablar sobre este tema yo suelo citar el título de la obra del dramaturgo francés Jean Giraudoux, estrenada en 1935 “No habrá guerra de Troya”. La trama se desarrolla en los días previos al estallido de la Guerra de Troya y narra los esfuerzos del comandante militar, Héctor, con el apoyo de las mujeres de Troya, para evitar que se desencadene la guerra con los griegos. Pese a las negociaciones entre Héctor y el emisario griego, Ulises, finalmente no consigue mantenerse la paz. Se suele interpretar como metáfora de la situación vivida en Europa en los años previos al inicio de la Segunda Guerra Mundial.

            Es una lástima, hoy Josep Borrell, uno de los pocos políticos que respeto, ha reclamado el "derecho a la tranquilidad" de los catalanes, ha tenido palabras de reproche para los empresarios que han decidido sacar a sus compañías de Catalunya: "¿No lo podíais haber dicho antes?, ¿todas las cosas que decís en privado, por qué no las decís en público?" Ha acusado a Puigdemont, Junqueras y Forcadell de mentir a los catalanes. Incluso ha criticado los cánticos del público diciéndoles: "No gritéis como las turbas del circo romano. A la cárcel solo van los que dicen los jueces. Os pido extremar el respeto". Pero me quedo con una de sus últimas frases: "Las fronteras son las cicatrices que la historia ha dejado grabadas en la piel de la tierra. No levantemos más".

            Puigdemont debería de estudiar más historia y conocer cuál fue el destino de su homólogo Companys. Aquí no van a valer DUI en diferido, ni a supuestas “conciliaciones jurídicas”. Debería de haber tenido en cuenta el inmovilismo e intransigencia de Rajoy antes de jugar con él y lanzar órdagos. El poder se traslada a la calle y ahí la CUP es soberana, ya veremos qué sucede después. Aunque reconozco que daría un toque de humor a todo esto que Puigdemont proclamase la DUI el doce de octubre... 

sábado, 7 de octubre de 2017

Reseña Blade Runner 2049

El problema de pergeñar una reseña de una película como Blade Runner 2049 es que, para ser justos, hay que escribir dos: una para la gente que no conoce la obra original de Ridley Scott (1982), o que quizás solo la ha visto una vez sin mucha emoción, y que el hecho de que aparezca esta segunda parte –por llamarla de alguna forma-, tiene para ellos la misma importancia que ir a ver otra película de Marvel. Luego está la reseña para quienes hemos estado durante años discutiendo sobre si Deckard es o no un replicante, sobre cuál es la mejor versión de la película -la del director o la estrenada en los cines-, y que hemos escuchado mil veces la maravillosa banda sonora de Vangelis.

Para los primeros la directiva es sencilla: id a verla inmediatamente. Es una gran película de ciencia ficción –que por cierto se estrenan pocas en el cine-, con una fotografía espectacular -la nieve es utilizada en muchos planos de forma maravillosa- y unas interpretaciones fantásticas, esta vez la imperturbabilidad de Gosling le ha venido bien para su papel. De hecho la primera hora de película es impresionante, entre otras cosas por la interesante relación del protagonista con su novia holográfica de inteligencia artificial, parecida a la que tiene Joaquin Phoenix en "Her”. Es cierto que los últimos cuarenta minutos se hacen un poco largos, que tiene un cierto aire de solemnidad artificiosa que juega en su contra, y que el personaje de Jared Leto –de nuevo- y Deckard están muy desaprovechados. Pero la historia se cierra bien y se puede perdonar fácilmente esa lentitud pomposa de la que hace gala. Tendrás la misma sensación que con la anterior película de Denis Villeneuve “La llegada”, que resulta muy satisfactoria, pero intuyes que le ha faltado algo para llegar a la perfección, que algo chirría de fondo. Pero saldrás contento del cine, incluso comentarás durante un rato el estupendo trabajo de Ryan Gosling. Y a otra cosa.

Sin embargo para los fans de Blade Runner las sensaciones son algo distintas. No voy a entrar en la discusión de si era o no necesaria esta segunda parte, es obvio que no, pero tampoco soy un talibán purista que considera que cualquier adición mancilla al original; la mayoría ya aprendimos la lección con Star Wars Episodio I: si no te gusta simplemente olvídala y pasa el fin de semana viendo las originales. El problema es que te puedes aislar todo lo que quieras pero al final es inevitable que la compares con la original y te preguntes al salir del cine si ha conseguido estar a la altura. La respuesta evidente es que NO. Es un producto digno, cuya primera hora y media es impresionante, pero luego, desde la aparición de Rick Deckard, la película se va desinflando poco a poco, hasta llegar a diálogos ridículos como el que mantiene el susodicho con Niander Wallace (Jared Leto). La película confunde pomposidad con transcendencia, lentitud con profundidad, en muchas ocasiones las escenas parecen un escenario impostado donde los personajes entran y salen de forma teatral y artificiosa para luego vender los posters correspondientes junto al DVD. En Blade Runner los escenarios estaban al servicio de la historia no al revés. La música casa con todo esto, con golpes de percusión, sintetizadores, atmósferas tenues… no es una mala banda sonora, aunque parezca la de Akira, pero al final termina cansando, como al resto de la película, que, a mi juicio, le sobra media hora.

Quizás alguien diga, y con razón, que habría que conceder a esta secuela el mismo beneficio de la duda que, con los años, convirtió a la original en un clásico de culto, pero creo que al cambiar el unicornio de papel por un tosco e impersonal caballo de madera se ha logrado una buena metáfora de cuál será su futuro. En cualquier caso, y a despecho de lo que mi querido amigo despotricaba ayer al terminar de verla, me alegro de que Denis Villeneuve lo haya intentado y la he puntuado en Filmaffinity con un siete, lo cual deja claro que, a pesar de toda esa colección de improperios, me ha gustado. Supongo que es difícil que alguien cuestione nuestra nostalgia sin que haya cierta animadversión hacia el resultado final.


"Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir" - Roy Batty. Curiosamente, la traducción utilizada en el doblaje de la versión española es errónea ya que se tradujo "Attack ships..." por "Atacar naves..." siendo la traducción correcta la utilizada en Latinoamerica "Naves de ataque...". "Atacar naves..." en inglés sería "Attacking ships..." o "To attack ships...", algo que el personaje Roy Batty no dice. En la versión original esta frase decía: "Attack ships on fire", es decir, "Naves de combate en llamas", o "Naves de combate ardiendo".

jueves, 5 de octubre de 2017

Reflexiones pesimistas sobre la situación actual de Cataluña (y España).

            Reconozco que he subestimado la falta de escrúpulos de Rajoy. Antes del domingo pensaba que Puigdemont, después de las plebiscitarias, jugaba de farol, que la reacción de los ciudadanos sería más fría y displicente, y que se hablaría de legalidades y chorradas varias mientras la DUI (Declaración Unilateral de Independencia) se descolgaría en el tiempo.

Pero con lo que no contaba era con la brutalidad policial del domingo, entrando en los colegios destrozando puertas, usando pelotas de goma, golpeando ancianas… aquí en Madrid ya sufrimos hace años a los antidisturbios pegando tiros en Atocha, pero pensaba que el domingo, siendo pocos efectivos, tendrían mucho cuidado de no forzar las cosas, de no crear imágenes que provocasen un efecto rebote. Porque sí no hubieran salido esas imágenes y videos vergonzosos por televisión estoy seguro de que mucha gente en Cataluña se habría quedado en casa. A partir de ahí ya no importaba si el referéndum era legal o ilegal, el censo inventado o la falta de control, ahora de lo que iba esto era de “fachas” contra “independentistas”. He leído mucho por las redes sociales que la equidistancia no debe existir en estos temas, que hay que saber cuál es tu lugar. Ese tipo de argumentos reduccionistas son los que convierten a los nacionalistas –sean españoles o catalanes- en auténticos necios.

Pero sigamos, el lunes pensaba que, a pesar de esa torpeza por parte del gobierno, aun daba tiempo para la mediación, el diálogo, para, de alguna forma, llegar a algún tipo de acuerdo. Incluso llegué a pensar que proclamarían su DUI pero aplazando su aplicación, anunciando en unos meses unas elecciones anticipadas. Pero el martes llegó el discurso del Rey, y ahí quedó todo claro. Fue un discurso serio, duro, donde hablaba de deslealtad inadmisible, de quebrantar la unidad del estado, de un inaceptable intento de apropiación, y que: “requiere el firme compromiso de todos con los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía.”. Es decir, le decía, mejor dicho, le ordenaba al PP, a Rajoy, que aplicasen el famoso artículo 155.

            Y si aún quedaban dudas sobre el futuro, ahí llegan las noticias de la bolsa, lugar donde los poderes fácticos realizan sus juegos de trileros, provocando que muchas empresas de Cataluña hayan cambiado su domicilio fiscal y que el banco Sabadell decida hoy si traslada su sede social, mientras Caixabank baraja hacerlo a Baleares. Rajoy no quiere diálogo ni negociar nada, a él todo esto le viene muy bien para que no se hable de lo de Murcia, ni sobre sus casos de corrupción. Él, con una total falta de escrúpulos y de patriotismo –si se me permite utilizar esa palabra-, espera con ansiedad que Puigdemont declare la DUI para suspender la autonomía y así provocar más caos durante unos cuantos meses.

            ¿Qué va a suceder después? Pues asumo que la CUP liderará en las calles un periodo de insurrección, de acción directa, de ocupaciones de edificios públicos, huelgas generales, manifestaciones, etcétera. Que Rajoy mandará al ejército, que habrá heridos graves, presos políticos, inhabilitación de partidos políticos y Mossos d'Esquadra, y cosas mucho peores. Que esto llevará al PNV y a otras comunidades autónomas a posicionarse. Y a partir de aquí, ¿quién sabe? No creo que el PSOE se atreva a una moción de censura, ya está claro el tacticismo inoperante de Pedro Sánchez. Tal vez incluso haya elecciones anticipadas y Rajoy salga con mayoría absoluta, en esta España nuestra, tan cateta y simple, no hay nada mejor que polarizar una cuestión para conseguir réditos electorales, solo hay que observar –yo vivo en Madrid-, la cantidad de banderas españolas en los balcones.

            Ojalá me equivoque. Lo único seguro es que estamos viviendo unos momentos históricos vergonzosos, y que el culpable no es solo Rajoy y el PP, que lleva años –desde la recogida de votos en contra del Estatut-, incentivando esta situación, sino también los casi ocho millones de personas que le votaron en las últimas elecciones. Felicidades, aquí tenéis la España que habéis votado; espero que vuestra banderita de mierda os abrigue mucho en invierno.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Marcel Proust - Por el camino de Swann

Por el camino de Swann es el primer título del ciclo "En busca del tiempo perdido", escrito en el transcurso de quince años por Marcel Proust, y que se compone de siete volúmenes. En este primer libro el narrador introduce al lector en su universo literario de rememoraciones de la infancia, y también nos cuenta la historia de amor y celos de Swann por Odette. El libro está dividido en tres partes:

La primera, “Combray”, correspondería a la infancia de Proust, consiste en una continua evocación de escenas de la vida familiar por parte de un narrador marcado fundamentalmente por dos hechos: una exacerbada sensibilidad y un incesante anhelo de amor materno, además de traer uno de los pasajes más famosos de la literatura, cuando el narrador come una magdalena mojada en té y el sabor desencadena un torrente de recuerdos precisamente sobre Combray y sus gentes.

La segunda parte, “Un amor de Swann”, que puede leerse como un relato independiente, está situada en el tiempo años antes de “Combray”. En ella se narra el nacimiento y evolución del amor de Charles Swann por Odette de Crecy, mujer de dudosa reputación. Inicialmente Swann siente un instintivo rechazo por Odette, pero la identificación de ésta con una determinada obra de arte le llevará a enamorarse, aunque este amor derivará posteriormente en una espiral de celos y masoquismo. Destaca sobre todo el detallado análisis de la psicología del amor, el tratamiento que da a las relaciones sociales dentro de la burguesía y la aristocracia, tan llenas de cinismo, hipocresía y apariencia. “¡Y pensar,- exclama Swann-, que he perdido los mejores años de mi vida por una mujer que ni siquiera me atraía!”. Es la parte más accesible –tanto que incluso se vende en un volumen aparte, supongo que para atraer lectores-, y a mi juicio más conseguida, maravillosa e imprescindible. Su calidad literaria te retrotrae sin que puedas evitarlo a tus propios recuerdos y experiencias personales, como la famosa magdalena proustiana, empatizando, a tu pesar, con Swann.

Por último, “Nombres de tierras: El nombre” cierra el libro con una breve evocación por parte del narrador de sus primeros acercamientos a Gilberte, hija de Swann y Odette, con los Campos Elíseos como telón de fondo. Si en la primera parte el narrador evocaba sus recuerdos de infancia, en esta tercera parte la deja atrás y entra en la adolescencia.

En resumen, nos encontramos con una obra fundamental en la literatura del siglo XX, pero no apta para todos los públicos. No hay acción, la narración se desarrolla a través de una serie de recuerdos que fluyen y que dan lugar a descripciones detalladísimas de situaciones, lugares, y de digresiones sobre el arte, la música, lo humano y lo mundano, todo ello a través de párrafos pantagruélicos de varias páginas donde las frases se descoyuntan en subordinadas y subordinadas y más subordinadas repletas de metáforas, incisos y aclaraciones entre guiones. Esto puede provocar que el lector pierda la paciencia y el hilo de la narración. Sin embargo este estilo a priori tan farragoso compensa el esfuerzo con creces con una experiencia literaria maravillosa.

Como recomendación leer la edición con traducción de Carlos Manzano, más accesible que la de Pedro Salinas: https://www.epublibre.org/coleccion/index/91

Como corolario añadir que existe una adaptación de El amor de Swann dirigida por el alemán Volker Schlöndorff ("El tambor de hojalata") y rodada en París. La música se basa en composiciones atonales de Henze, que describen con acierto el desgarro interior del protagonista. Se añaden otros fragmentos, entre los que destaca "Arabesque", de Debussy. La fotografía corre a cargo de Sven Nykvist, el director de fotografía preferido de Ingmar Bergman, que inició su carrera en 1960 ("El manantial de la doncella"). En la película hace una brillante exposición de sus sólidos y variados recursos narrativos. Pese al empeño del director y a sus grandes aptitudes, la complejidad de Proust se ve demasiado simplificada. A pesar de ello es un buen acercamiento al libro, la mayoría de los diálogos y situaciones están perfectamente plasmadas.
En esta página hay varios enlaces para poder descargarse la película en versión original: https://hawkmenblues.blogspot.com.es/2016/03/un-amour-de-swann-volker-schlondorff.html?

miércoles, 20 de septiembre de 2017

La Guardia Civil registra cinco consellerias de la Generalitat y detiene a varios altos cargos.

Doce altos cargos detenidos -de momento-, se podría afirmar que este es el único momento de la larga legislatura de Rajoy en que está siendo directo y eficaz. Entre el inmovilismo pretérito del Estado y las fantasías absurdas independentistas, que parece se habían creído su propia propaganda, creo que los registros, detenciones, etcétera, les han pillado de sorpresa, como a un niño al que de pronto le dicen que no puede salir a la calle a jugar. Con todo no digo que me parezca bien, pero luego veo del otro lado a Ada Colau hablando de “escándalo democrático” y a Pablo Iglesias hablando de asambleas, y entiendo que entre los que están pensando en el 2 de octubre y las próximas elecciones anticipadas, y los que directamente no piensan, el espectáculo panem et circenses va a continuar a costa de todos los españoles sin que, en realidad, se les tenga en cuenta, como si fueran un convidado de piedra.

Como llevo diciendo mucho tiempo, a pesar de todos los exabruptos aquí no va a suceder nada, habrá elecciones anticipadas, y sí, dentro de algunos años, un gobierno de Podemos y el PSOE dará a Cataluña más competencias, un mini concierto fiscal al estilo País Vasco, para que  PDeCAT, ERC, o el gobierno de turno siga robando con su famoso 3%, al estilo PP, mientras los ciudadanos mantienen su precariedad actual. Ah, bendito nacionalismo, otro infantilismo más de una sociedad cateta a la que se manipula con facilidad con discursos hueros y posverdad, con ese toque cainita intrínsecamente español, que tanto daño nos ha hecho en el pasado.

Añado un comentario muy interesante y lúcido que han dejado en esta entrada y que no quiero que pase desapercibido:
Dentro de los independentistas catalanes tenemos dos grupos, los enamorados, que se creen a pies juntillas que su amor es puro y bueno, y cuya característica más visible es la estupidez, y los embaucadores, que se dejan querer porque saben que pase lo que pase para ellos sólo hay beneficios. Por favor, olvidémonos que esta España cateta y caciquil (incluyendo a Cataluña) está gobernada por corruptos, ineptos y ladrones, y no hagamos bandos de buenos y malos.

Pensemos que los federalismos, como propone el PSOE, dividen las regiones entre pobres y ricos, y no entre catalanes y españoles (¿cómo financiarían las comunidades más pobres la sanidad o la educación? ¿De verdad ese sentimiento de identidad es tan grande que se puede alcanzar la felicidad aumentando la brecha entre pudientes y necesitados?, ¿De verdad la solución a todo esto es crear una nueva Euskadi o una nueva Navarra?); que la separación, como proponen los independentistas, nos vuelve a todos más pobres y miserables, haciendo que perdamos poder de negociación en Europa y el mundo, y que nuestras pasiones más bajas conviertan todo esto en una confrontación de miseria (olvídense los ilusos que creen que una Cataluña independiente se convierta en algo parecido a Suiza o Gibraltar, o que la situación de España se quede tal como está); que un referéndum pactado no es la solución, como propone Unidos Podemos, ya que nos deja a una mayoría en manos de la minoría ante un problema que nos afectará a todos enormemente de forma catastrófica (independientemente que piensen con el corazón, la cabeza o el culo, me resisto a dejar semejante decisión en manos de otros, porque si soy afectado también tengo derecha a opinar y decidir; eso sin contar que según la ley es un derecho que hoy por hoy tengo y que al menos se nos debería preguntar si queremos prescindir de él); y que el inmovilismos, como proponen el PP o Ciudadanos, sólo beneficia a la derecha más casposa que gana rédito de la confrontación y nos retrae de nuevo a esa España de vencedores y vencidos, estrategia muy parecida a la de los independentistas que buscan mediante la polaridad sumar apoyos de gente moderada de izquierda, que confunden este referéndum con democracia, y no se dan cuenta que su derecho a decidir me quita el mío (Para mí una hacienda catalana, como tienen los vascos y quería Artur Mas, no es el problema, el cupo pactado es lo que erosiona la convivencia y crea las desigualdades e injusticias).

Una vez un amigo me comparó este problema con un divorcio, me decía “Nada te puede obligar a seguir junto a quien ya no quieres”, y aunque me hizo dudar luego leí Campos de Níjar, de Juan Goytisolo, y deje de ver a Cataluña como una relación fracasada, empecé a verla como parte de un todo que algunos llaman patria, otros nación, y yo veo como un hogar, uno en el que vive mucha gente que aunque no se conozca influye en nuestra trayectoria vital. Por eso pienso que trocear la casa es una mala idea, ninguna de las partes será más feliz que antes de estar juntos, y si fuera realmente una casa de lo que hablamos, la solución sería sencilla, venderla y repartirse los euritos, pero como no lo es sólo nos queda encontrar una nueva forma de convivir que nos deje a todos insatisfechos, pero lo suficientemente tranquilos para seguir viviendo juntos, porque lo importante es que podamos desarrollar nuestra trayectoria vital con normalidad: tener una vivienda, un trabajo digno, tiempo para disfrutar, poder mantener a nuestros hijos, darles una buena educación, poder tener sanidad, justicia, seguridad, igualdad de oportunidades, etc.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Reseña película “It” (2017)

Ayer, en excelsa compañía, tuve el placer ir al cine a ver la última adaptación de Stephen King. Antes de entrar en la sala me hice la siguiente pregunta, ¿estaba ante otra adaptación estilo Misery, El Resplandor, Carrie, La Milla Verde, o, como suele ser habitual, me encontraría con otra basura que no hace justicia al libro? No en vano “It” es una de mis novelas favoritas de este autor, y a pesar de su extensión, más de mil páginas, me la leí en mi adolescencia en menos de una semana. Pues bien, en esta ocasión podemos felicitar a su director, Andrés Muschietti, porque ha conseguido una adaptación perfecta, y sin duda se va a convertir en uno de los taquillazos del mes.

Aquí tenemos un buen producto, sobre todo gracias a la clasificación “R”, con una atmosfera de misterio e incomodidad al principio, para luego pasar al puro terror con las apariciones del payaso Pennywise y los efectos especiales. La película tiene alma, los losers, el grupo de niños protagonistas, son fantásticos, combinando ese toque ochentera que ya vimos en Stranger Things, con buenos puntos de humor e interacción iniciática. Actuaciones muy buenas, y lo digo desde la perspectiva de que normalmente los niños en pantalla me suelen irritar, pero la película consigue ser una especie de “Cuenta conmigo”, conmovedora y terrorífica a partes iguales.

Siempre que hablamos de una adaptación se suele ser más crítico con el producto final. Aquí puedo resumir en lo siguiente: si no te has leído el libro y te gustan las películas de terror te va a encantar. Si has visto el film de 1990 y, sin disgustarte, sentiste que tenía mucho potencial que explotar, te va a encantar. Si has leído el libro, aquí hay algunos matices. El libro es maravilloso y recomendaría encarecidamente que lo leyerais, pero su adaptación perfecta sería en formato de miniserie de seis capítulos, dado que su estructura es ir alternando los capítulos de los niños y los de su etapa adulta, de tal forma que las dos líneas temporales se van entremezclando hasta el enfrentamiento final con el payaso. Hay miles de detalles, no en vano son mil páginas, y por tanto esa continua comparativa temporal entre el niño y el adulto tienen un efecto fascinante en el lector. Aquí esto se pierde en pos de una limpieza cronológica y comercial, lo que conlleva que la parte de los niños, más extensa y vibrante en el libro, defienda mejor esta primera parte, mientras que la segunda película, planificada para 2019, con menos enjundia y pasado el efecto sorpresa, se quedará un poco más coja.

En cualquier caso es una película muy recomendable, no decepcionará a los fans que hayan leído el libro, ni a los que simplemente les gusta el género y buscan divertirse en su visionado.

martes, 12 de septiembre de 2017

Julio Ramón Ribeyro - Prosas apátridas.

Entre el aforismo, el ensayo filosófico y el diario, estas páginas son el testimonio espiritual de uno de los grandes autores de las letras hispanas del siglo XX. Prosas apátridas es una obra de singular fuerza. Cada anotación es un bocado de sabiduría sobre temas tan diversos como la literatura, la memoria y el olvido, la vejez y la infancia o el amor y el sexo.

Julio Ramón Ribeyro explora nuevas formas de representar una realidad que se percibe como irremediablemente fragmentada. Su estilo, elegante y preciso, y su ironía y amarga lucidez dotan de unidad a estas páginas que captan la condición del hombre moderno en toda su profundidad.


“La única manera de continuar en vida es manteniendo templada la cuerda de nuestro espíritu, tenso el arco, apuntando hacia el futuro”

“La carta que aguardamos con más impaciencia es la que nunca llega. No hacemos otra cosa en nuestra vida que esperarla. Y no nos llega, no porque se haya extraviado o destruido, sino sencillamente porque nunca fue escrita”

“El artista de genio no cambia la realidad, lo que cambia es nuestra mirada. La realidad sigue siendo la misma, pero la vemos a través de su obra, es decir, de una lente distinta. Esta lente nos permite acceder a grados de complejidad, de sentido, de sutileza o de esplendor que estaban allí, en la realidad, pero que nosotros no habíamos visto. El arte solo se alimenta de aquello que sigue vibrando en nuestra memoria.”

“Se reprocha a los escritores su inclinación a tratar temas sombríos, tristes, dramáticos, sórdidos y nunca o casi nunca temas felices. No creo que ello sea fruto de una preferencia, sino imposibilidad de sortear un escollo. Ocurre que la felicidad es indescriptible, no se puede declinar la felicidad. Donde empieza la felicidad, el happy end, empieza el silencio.”

“Comprendí entonces que escribir, más que transmitir un conocimiento, es acceder a un conocimiento. El acto de escribir nos permite aprehender una realidad que hasta el momento se nos presentaba en forma incompleta, velada, fugitiva o caótica. Muchas cosas las conocemos o las comprendemos solo cuando las escribimos. Porque escribir es escrutar en nosotros mismos y en el mundo con un instrumento mucho más riguroso que el pensamiento invisible: el pensamiento gráfico, visual, reversible, implacable de los signos alfabéticos."

jueves, 7 de septiembre de 2017

El secesionismo catalán.

            Cualquiera que esté informado sabe que esto viene de lejos, y por señalar algún detonante podríamos recordar a Zapatero y su Estatut de Cataluña; apareció el PP necesitado de votos, lo llevó al TC y este, después de varios años de deliberación, recortó catorce artículos, sometiendo a interpretación otros veintisiete (indicando que el término “nación” no tiene validez jurídica, y quitando competencias fiscales, dado que una de las cosas que querían era tener Poder Judicial autónomo). Luego llegó Artur Mas pidiendo un concierto fiscal al estilo País Vasco, y Rajoy tampoco cedió en esto. Mientras tanto la trama Pujol y del 3% se ha judicializado y Cataluña arrasa en el FLA: el Gobierno le ha prestado 58.116 millones desde 2012. El 'rescate' de la región copa el 30% del dinero inyectado por Hacienda en las autonomías en cinco años. Al final todo se trata de dinero, y de poder juzgar a sus propios corruptos, con la vista puesta en algún indulto circunstancial.

            Ayer sucedió otro episodio de esperpento, que no llega ni siquiera a revolución palaciega –no en vano se lleva avisando durante año y medio-, y en que la mayoría está más preocupado de copar su minuto de gloria en telediarios, de hacerse el selfie para sus redes sociales, de sacar la frase de Twitter para reivindicar su papel, aun de secundario, en esta magna tragicomedia. Hoy el Tribunal Constitucional invalidará la ley, y el lunes, 11 de septiembre, la Diada, será un buen momento para salir a la calle a denunciar la actitud fascista del Estado, ya que es la participación el verdadero talón de Aquiles de toda esta patochada. Luego llegará el 1 de octubre, habrá urnas y votos, pero el referéndum no se podrá realizar. Y así llegaremos a otras elecciones anticipadas donde presumiblemente el señor Junqueras será el próximo President de la Generalitat.

Lleva hablando de esto Iñaki Gabilondo con tono alarmista desde hace un par de años. Y dentro de la sobriedad de sus argumentos creo que falla algo crucial: el carácter de los españoles. Cada región tiene sus pequeñas idiosincrasias pero no somos un país serio. Los catalanes por permitir gobernar durante décadas a CIU, ideológicamente derecha conservadora, neoliberal, sufriendo el mismo tipo de corrupción del PP con Pujol y su mafia del 3%. Ahora, con los tribunales sobre ellos, y cuando nunca han sido independentistas, en 2016 se cambian las siglas -ahora se llaman Partido Demócrata Europeo Catalán ​(PDeCAT)- para poder polarizar más la opinión pública y que no se hable de su gestión política. Eres independentista, me parece muy bien, ¿puedes cuestionar más cosas aparte de tu lugar en España, puedes fiscalizar también la gestión de tus políticos, puedes ser crítico con ellos? Al parecer no. Supongo que es una falla de los nacionalismos: son reduccionistas, acríticos, dogmáticos. Pero claro, al resto no nos va mucho mejor: el PP ha ganado las elecciones generales, ha demostrado que aquí no hay ansias de cambio, que nos pueden ningunear, mentir y robar sin coste político. Solo necesitan polarizar y que solo se hable de una cosa, ¿Gürtel, comisiones de investigación, declaraciones del testaferro de Ignacio González? Aburrido, menudencias.

¿Qué va a suceder después del 1 de octubre? Nada. Cambio de poltronas en el Parlament, más declaraciones inopinadas, más equilibrio de debilidades. Los catalanes seguirán sin saber dónde han ido esos 60.000 millones del FLA, seguirán con la zanahoria independentista mientras una parte importante de sus vidas, el precio del alquiler, convenios, servicios públicos, sanidad, educación, peajes, etcétera, sigue sin mejorar. En este país cateto, cainita, esclavo de su propia apatía e ignorancia, ni siquiera es necesario recurrir al gatopardismo, aquello de "cambiar todo para que nada cambie”. Ahora más que nunca sigue vigente esa dura reflexión de Unamuno referida a España: "¡Qué país, qué paisaje y qué paisanaje!".

miércoles, 6 de septiembre de 2017

El mito de la media naranja.

El origen del mito de la media naranja lo tenemos que buscar en Platón y su obra “El Banquete”. En ella, Platón mostraba las enseñanzas de Aristófanes, quien explicaba cómo al principio la raza humana era casi perfecta: "Todos los hombres tenían formas redondas, la espalda y los costados colocados en círculo, cuatro brazos, cuatro piernas, dos fisonomías unidas a un cuello circular y perfectamente semejantes, una sola cabeza, que reunía estos dos semblantes opuestos entre sí, dos orejas, dos órganos de la generación, y todo lo demás en esta misma proporción". Estos seres podían ser de tres clases: uno, compuesto de hombre y hombre; otro, de mujer y mujer; y un tercero, de hombre y mujer, llamado 'andrógino'. Cuenta Aristófanes que "los cuerpos eran robustos y vigorosos y de corazón animoso, y por esto concibieron la atrevida idea de escalar el cielo y combatir con los dioses". Y ante aquella osadía, Júpiter, que no quería reducir a la nada a los hombres, encontró la solución, un medio de conservar a los hombres y hacerlos más circunspectos, disminuir sus fuerzas: separarlos en dos. El problema surgió después: "Hecha esta división, cada mitad hacía esfuerzos para encontrar la otra mitad de que había sido separada; y cuando se encontraban ambas, se abrazaban y se unían, llevadas del deseo de entrar en su antigua unidad, con ardor tal que, abrazadas, perecían de hambre e inacción, no queriendo hacer nada la una sin la otra".
 
Lo curioso de esta historia es que lo que pretendía Platón era ridiculizar a Aristófanes con un discurso idiota y absurdo, para luego, al final del libro, hacer aparecer a Sócrates y reivindicarle con un discurso magnifico donde refutaba todo lo anterior. Pero nadie se acuerda de ese discurso, nos hemos quedado solo con el de Aristófanes. Este mito, al igual que otros paradigmas románticos, como la historia de Romeo y Julieta, son definitivamente tóxicos, nos define a todos como seres incompletos que solo pueden encontrar la plenitud en el verdadero amor, y además nos provoca ansiedad ante cualquier vicisitud y elección amorosa. Y todo para, por lo que se indica al final del relato, acabar muriendo de hambre e inacción.


Y así, a pesar de todo el egotismo y cosificación cultural que padecemos ahora, se mantiene hegemónica la idea de que el amor tiene que ser fusión, plenitud, algo definitivo adjetivado en su exclusividad. Quizás lo hacemos porque la respuesta científica no es suficiente, no nos sirve que nos expliquen la química del cerebro: necesitamos transcendencia, necesitamos creer que hay algo más. Se podría decir que el constructo actual del amor romántico es como una religión, y como tal necesita mitos, relatos y mártires.

El amor es una práctica estética que mezcla la poesía con una sexualidad animal que no necesita coartada. El amor es no tener miedo a la propia mortalidad. Es la masturbación de una idea que nace en el cuerpo del otro, formando un sentido narrativo.

martes, 5 de septiembre de 2017

El arte de la vida – Zygmunt Bauman.

En esta nueva obra, Zygmunt Bauman realiza una brillante descripción de las condiciones en las que elegimos cómo queremos vivir y de las limitaciones que pueden imponerse a dicha elección. Por último, pero no por eso menos importante, nos ofrece un estudio sobre las maneras en que nuestra sociedad, la sociedad líquida e individualizada de consumidores, influye (aunque no determina) la manera en que construimos y narramos nuestras trayectorias vitales

La mayoría de las personas no quieren enfrentarse a su propia mortalidad, a su tremenda insignificancia dentro de la infinitud del universo, se comportan como hormigas. Toda la desgracia de los hombres –concluía Pascal en una de sus frases memorables- proviene de una sola cosa: no saber permanecer en reposo en una habitación. Correr siempre de un lado para otro es solo una manera de “perder la cabeza”. Como cuando uno está corriendo tiene pocas posibilidades de pensar, simplemente sigue corriendo, y la dura y difícil tarea de mirarse de cerca se mantiene a cierta distancia de forma perpetua, infinita, o por lo menos mientras le quedan fuerzas en las piernas para seguir en la pista.

La preocupación de Séneca se orientaba hacia la autosuficiencia y el autodominio. También era decidida y completamente individualista. No se basaba en la omnisciencia divina ni en la razón suprema y la omnipotencia de la sociedad, sino que se dirigía en cambio, a las mentes nobles, al buen sentido, la voluntad y la determinación de los seres humanos en tanto que individuos, y a los poderes y recursos de los que disponían individualmente. Los llamaba a afrontar la miserable condición humana cada uno por su cuenta y a hacerlo categóricamente, resistiendo y evitando la farsa de la terapia mal concebida y engañosa de apartar la mirada de su sombría realidad, así como a desistir de la búsqueda de placeres fugaces, un camino que podría permitirles olvidar la verdad durante el tiempo de la búsqueda, pero ni un momento más.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Balzac y la joven costurera china.

Balzac y la joven costurera china nos ofrece, con un fuerte componente lírico, y auxiliada con el majestuoso entorno geográfico en el que se desenvuelven sus exteriores, otra historia de rito iniciático con un grupo de jóvenes cuyo nexo de unión es su pasión por la literatura. Y así, con el telón de fondo de la dictadura comunista china y la revolución cultural, la película por desgracia no entra en cuestiones políticas, que son solo en aspecto contextual del film. El film puede verse como una reflexión sobre el potencial revulsivo y enriquecedor de la cultura y el arte independientemente del contexto social o político; sobre cómo la cultura y el arte cala en personas de cualquier extracción social mucho mejor que cualquier ideología estéril impuesta o adoptada por desidia. Interesante también el hecho de que los dos jóvenes destinados a la aldea para ser reeducados, parezcan acabar dispuestos a reeducar ellos a las gentes del pueblo, empezando por la pequeña costurera.

Aunque la película peca durante bastante metraje de ser demasiado huera y sensiblera, resulta un buen complemento para un libro que te lees en un par de horas, y que resulta útil para intercalar entre lecturas mucho más densas. 

Enlace para su versión ePub: https://www.epublibre.org/libro/detalle/14552

jueves, 31 de agosto de 2017

Así habló Zaratustra·. Friedrich Nietzsche

«En verdad les digo que el individuo es un río nauseabundo. Hay que ser un mar para poder recoger un río nauseabundo sin contaminarse»
“… las tres transformaciones del espíritu: el espíritu se convierte primero en un camello, el camello se vuelve león, y finalmente el león se vuelve niño …”
«De igual manera allí, recogí en el camino la palabra superhombre y la idea de que el hombre es un ente que debe ser rebasado; de que el hombre es puente, no fin, festejando su mediodía, y azar como camino de nuevos amaneceres»
“Amigo mío refúgiate en tu soledad. Te noto aturdido por el griterío de los grandes hombres y acribillado por los aguijones de los mediocres”.
“Lo único que alivia el dolor y aligera la vida es el crear; pero para llegar a crear hay que atravesar por crisis muy dolorosas y sufrir infinidad de transformaciones”.
“Cuando los sentidos están adormecidos, hay que hablarles con un lenguaje de rayos y truenos; pero la voz de la belleza habla en un tono bajo y dulce, pues sólo se insinúa a las almas despiertas”.

Iba a hacer una pequeña reseña sobre este libro, que he vuelto a leer recientemente, pero cuál será mi sorpresa cuando he encontrado esta ponencia de Dario Sztajnszrajber, maravillosa, y totalmente esclarecedora sobre los temas más importantes que trata la obra. Son dos horas pero se pasan en un suspiro a poco que te interesen estos temas. Muy recomendable.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Literatura Yonki: Diez Libros Sobre Drogas.

El almuerzo desnudo (1959), de William S. Burroughs. La novela narra las correrías y alucinaciones de Lee (alter ego de Burroughs) por Tánger, Estados Unidos, México... y su propia mente, donde transcurren los episodios más delirantes del libro, fruto de las alucinaciones que le provocaban todo tipo de estupefacientes, desde la heroína a la marihuana. Otra de sus confesiones sobre las drogas es Yonqui (1953), su primera novela escrita bajo el pseudónimo William Lee, en la que relata el inicio de su adicción.

Confesiones de un inglés comedor de opio (1822), de Thomas Quincey. Se trata de un estudio biográfico en la que el autor confiesa y explora su propia adicción al opio y los intentos por desengancharse. Describe los sórdidos ambientes de consumo y los efectos psicológicos que produce en sus recuerdos.

Réquiem por un sueño (1978), de Hubert Selby Jr. La novela desarrolla dos historias paralelas, por un lado, una madre obsesionada por adelgazar termina haciéndose dependiente de las anfetaminas recetadas por su médico. Por otro lado su hijo, junto a su pareja y un amigo, se hacen traficantes para ganar dinero fácil, pero terminan enganchados. Todos tienen un final trágico. La adaptación al cine fue dirigida por Darren Aronofsky y protagonizada por Ellen Burstyn, Jared Leto, Jennifer Connelly y Marlon Wayans.

Trainspotting (1993). El debut de Irvine Welsh es el retrato de unos jóvenes yonquis de los suburbios de Edimburgo que buscan refugio en la heroína para escapar de la realidad. También “Cola” tiene algo que ver.

Miedo y asco en las vegas (1971), de Hunter S. Thompson. Este es un caso de un periodista que viaja a Las Vegas con su acompañante y el maletero de un coche a rebosar de drogas. Los excesos de heroína y destrozos que dejan tras su paso son una explícita visión de la contracultura de los años 60 y la búsqueda del sueño americano.

Menos que cero (1985) de Breat Easton Ellis. Una narración en la que un estudiante se sumerge en la élite y glamour de Hollywood caracterizada por un consumo en exceso por parte de una juventud hedonista y desenfrenada.

Diario de un Rebelde (1996) de Jim Carroll, Autobiografía en la que el Caroll repasa sus años de adolescente cuando, para mejorar sus resultados como jugador de baloncesto (de ahí su título original “The Basketball Diaries”), comienza a consumir heroína y entra en un bucle de adicciones que le llevan a robar en comercios, a meterse en peleas callejeras o a ejercer la prostitución.

Campos de fresas (1997) Jordi Sierra y Fabra. Otra historia sobre las drogas de diseño y las discotecas. En ella, una chica que se ha quedado en coma tras tomar éxtasis se debate entre la vida y la muerte en la cama de un hospital, mientras sus amigos tratan de averiguar la composición exacta de la droga para poder salvarla. Novela juvenil bastante discreta, estilo “Historias del Kronen”

Los Niños en la Estación Zoo (1978) Christiane F. La historia se basa en los relatos de la adolescente Christiane que, con trece años de edad, empieza a consumir hachís y LSD, para posteriormente experimentar con la heroína con su novio. Se vuelven adictos, y terminan ejerciendo la prostitución, cometiendo robos, etcétera. La película es bastante conocida, banda sonora David Bowie.

Azul casi transparente (1976) de Ryū Murakami. La novela se centra en un pequeño grupo de jóvenes amigos en la mitad de los años 1970. Viven en una ciudad japonesa donde se encuentra una base aérea estadounidense. La trama de la novela no se separa de una pegajosa cercanía al sexo en grupo, el abuso de drogas, la soledad, las alucinaciones, actos de sadismo y sexo violento y la soledad y la desesperanza que en los jóvenes personajes está todo el tiempo presente.

lunes, 28 de agosto de 2017

The Red Pill: el documental que el feminismo no quiere que veas.

The Red Pill es un documental estadounidense de 2016 dirigido por Cassie Jaye. La película explora el movimiento por los derechos de los hombres, y entrevista a varios líderes y seguidores del movimiento. Jaye, una feminista escéptica, a modo de videoblog inicia un viaje para investigar lo que ella cree que es un grupo de odio, sin embargo descubre que el movimiento no es como se lo esperaba y empieza a cuestionar sus propios puntos de vista sobre el género, el poder y el privilegio. También cubre varios temas relacionados con los hombres: altos niveles de suicidios, accidentes laborales, reclutamiento militar, falta de recursos para las víctimas masculinas de violencia doméstica y violación, divorcios y custodias infantiles, disparidades judiciales, escasez de fondos para los hombres, tolerancia social y misandria.

Del documental, la primera hora solo destacar cuando se habla de los problemas con los derechos de paternidad y custodia que tienen los hombres, y las injusticias que ocurren en los tribunales por pura falta de imparcialidad. Luego empieza la parte interesante, con datos curiosos como el hecho de que Erin Pizzey, la mujer que fundó el primer refugio femenino del mundo en 1971, sea vetada para dar conferencias, o hablar de su experiencia a cargo de esos refugios, solo por afirmar que las mujeres pueden llegar a ser tan violentas como los hombres. Datos de EEUU donde la violencia física en el ámbito doméstico en 2014 afectó a 5.4 millones de hombres y 4.7 millones de mujeres, ¿puede ser por tanto un problema estrictamente femenino? El modelo Duluth, la manipulación del lenguaje “No culpamos a los hombres, pero llamamos al origen del mal patriarcado”, diferentes condenas por los mismos crímenes, dualidad hombre-perpetrador de violencia, mujer-víctima, etcétera…

Al final lo que queda es la sensación de que son temas complejos y es que necesario informarse mucho para ir tejiendo una opinión real y no un dogma de fe. No vale, aunque sea cómodo, colgarte una etiqueta o un –ismo para actuar como un hooligan ideológico. Cuestionar el paradigma oficial no es malo ni peligrosos, para cualquiera debería de ser siempre enriquecedor poner a prueba tus ideas, opinar de forma diferente, dudar, equivocar y, por fin, aprender.

Como colofón añadir la brutal campaña de difamación contra la directora, con todo tipo de acciones para evitar que se pudiera acabar la película, para luego además boicotear todos los actos y proyecciones. No sabía que ahora ser feminista tuviera que ver con el fascismo intelectual. Lamentable. Y repito: criticar no es debilitar; quizás si se permitiera más crítica constructiva algunas –y algunos-, no darían tanta vergüenza ajena cada vez que abren la boca para soltar como loros las cuatro cosas mal leídas por internet.

Por si alguien le interesa, está en inglés con subtítulos:
Versión de menos resolución:

“No soy una activista. Soy una directora de cine. Una periodista. Pero yo era una feminista antes y con esta película se me cayó esta etiqueta. Sigo apoyando los derechos de la mujer, el empoderamiento de las niñas. Pero ya no tengo ninguna etiqueta”, insistió. El título “The red pill” (La píldora roja) hace referencia a la película “Matrix”, cuando el protagonista tiene que elegir entre tomar una píldora azul y seguir viviendo en el mundo de 'Alicia y las fantasías', o la píldora roja y afrontar la realidad. La autora escogió la roja.

sábado, 26 de agosto de 2017

Apostilla sobre la traducción de “La Montaña Mágica” de Isabel García Adánez.

El libro de Thomas Mann “La montaña mágica” es muy recomendable, aunque sería justo también advertir que tienes que tener cierto bagaje cultural y entender qué intenta el autor con su obra para abarcar sus casi mil páginas sin desaliento. El propio autor la calificó de novela del tiempo, pero también se dedican muchas páginas a discutir sobre filosofía, la metafísica, el arte (muy especialmente la música), la política y los condicionantes sociales de la burguesía.

La primera traducción de la obra al español fue la realizada por el escritor Mario Verdaguer en 1934 para la editorial Apolo. Esta versión fue reeditada en muchas ocasiones y se difundió ampliamente por todos los países de lengua española. En 2005 se publicó una nueva traducción, a cargo de Isabel García Adánez, en la editorial Edhasa. Aunque reconoce la mayor facilidad de lectura de la nueva traducción para el lector moderno (al mismo tiempo que pormenoriza las omisiones en la traducción de Verdaguer), la germano hablante crítica literaria y profesora Claudia Kalász pone en duda si la tarea del traductor es traer el «autor al lenguaje del lector» y no el contrario.

Esto sucede también en muchos otros libros, en mayor o menor medida, como en la edición de Don Quijote de la Mancha de Andrés Trapiello, donde moderniza totalmente el lenguaje tomándose muchísimas licencias, o la edición española de los Ensayos de Michel de Montaigne, donde añaden párrafos y correcciones que no están ni siquiera en la última edición francesa. Supongo que siempre existirá el debate entre los puristas de la obra original y los que apoyan este tipo de atajos para atraer nuevos lectores. Por desgracia parece que hoy en día el único medio para ello es “suavizar” la obra, adaptarla a un lenguaje más asequible. Qué mejor retrato de la época actual que su servidumbre a la mediocridad.

Pero a lo que iba y me parece más importante: estaba yo tan feliz leyendo esa nueva traducción de Isabel García Adánez, tan glorificada y hecha a medida para los nuevos lectores, cuando a la mitad del libro me encuentro con un diálogo de diez páginas entre el protagonista y Clawdia Chauchat, conversación importantísima y que el lector lleva esperando desde varios capítulos atrás totalmente en francés, sin ningún nota a pie de página con la traducción. A pesar de que la traductora da por hecho que todos debemos de saber francés, he de fustigarme públicamente y reconocer que no es mi caso, por lo cual he tenido que conseguir la versión de Mario Verdaguer, que además de tener todo ese diálogo traducido cuenta con una pequeña introducción sobre Thomas Mann, y la transcripción de una charla que dio el propio autor sobre su libro en la universidad de Princeton en 1939.

En resumidas cuentas, si os gusta leer empezad a prestar atención también sobre quien es el traductor y las diversas ediciones del libro, porque si ya en poesía es demoledor ver como los traductores son incapaces de dejar su ego a un lado, en las novelas, incluso clásicas, parece que siguen junto a los editores con esa manía irredenta de marcar diferencias, dejar su marca, aunque sea en detrimento del producto final y, por supuesto, de los lectores.

viernes, 25 de agosto de 2017

Reseña novela “Cartero” de Charles Bukowski.

Hablar de Charles Bukowski es hablar del movimiento literario estadounidense “realismo sucio” que surgió en la década de los 70 y que se caracteriza por representar fielmente la realidad —sobre todo en contextos urbanos—, y por no escatimar en las descripciones de los aspectos humanos más sórdidos; hay un cierto minimalismo y parquedad en las descripciones, el adverbio y la adjetivación quedan reducidos al mínimo, todo queda enfocado al diálogo y a la presentación de personajes decadentes y sin futuro. Como se ve poca o ninguna relación tiene con la generación beat, más allá de que también eran americanos, y que nació y murió con Allen Ginsberg, Jack Kerouac (1957) y Burroughs.

Cartero se publicó en 1971 y nos relata, a través del álter ego Henry Chinaski, sus vivencias lo largo de casi dos décadas de vida, desde 1952 cuando comienza a trabajar como cartero, hasta su renuncia definitiva en 1969. Lo interesante de este libro no es solo la parte autobiográfica, o el estilo en primera persona honesto y visceral, sino también la crítica brutal al sueño americano, como levanta las alfombras y señala el alienamiento de los trabajadores, el sadismo de los jefes, el fracaso de las relaciones humanas, el lugar cosificado y limitado de la mujer en la década de los cincuenta. Esto lo seguirá haciendo en su poesía y en sus siguientes novelas “Factotum” y “Mujeres”, pero aquí lo hace con más… humor, de forma más irreverente, fresca, con capítulos mucho más cortos y directos. Supongo que también me gusta porque es una etapa de su vida muy interesante, desde la convivencia con Jane, el amor de su vida, cuando está a punto de morir por una ulcera sangrante causada por su alcoholismo con solo treinta seis años, como sobrevive y empieza su obsesión por los hipódromos  las apuestas, pero también cómo después de diez años de sequía vuelve a escribir, no solo relatos, sino poesía, que es lo que al final le hará famoso, al menos en Estados Unidos. Convierte la resaca y la decadencia en arte, resulta casi hiriente esa tosca zafiedad con la que muestra el mundo. Hay quien dice que usa un lenguaje simple, llano, sin segundas lecturas. Pero se olvidan de que pocos habían hablado hasta entonces de esos temas con tanta lucidez y nitidez, y que su revolución poética continúa hoy en día. Para mí su catarsis literaria es análoga a otras rupturas literarias, como la de Emily Brontë con “Cumbres borrascosas” en plena época victoriana. Hay que entender y valorar las obras literarias en su contexto temporal, no hacerse el intelectual y mostrar prejuicios que solo retratan la propia ignorancia.

La novela termina… y sí, esto es un SPOILER, aunque realmente poco importante…. con su propia génesis: John Martin un admirador de la poesía de Bukowski monta una editorial y le ofrece un cheque de cien dólares mensuales de por vida para que deje su trabajo de cartero y pueda así escribir a tiempo completo. Bukowski se lo piensa durante un par de semanas y finalmente acepta. Después de presentar su dimisión y dar una fiesta brutal de tres días con todos sus amigos se levanta resacoso, se da una ducha y se sienta delante del teclado. De pronto le invade el nerviosismo, está asustado. ¿Y si acaba de cometer una locura, y si no vende suficiente, y si la editorial de John se va a pique y el cheque desaparece, que hará él después, con cincuenta años, de qué va a vivir? Tiene que pasar una pensión a su hija, la poesía apenas da dinero. Mientras piensa en ello su casero le deja una bolsa con fruta y huevos en la puerta. Parece que no es el único que está preocupado.

Entonces una idea se le cruza por la cabeza. Sonríe, se sirve una copa de vino barato y empieza a escribir. Tres semanas después llama a John y le pide que pase por su casa. Cuando llega le entrega el manuscrito de una novela y le dice: “Adelante, publícala, las novelas suelen dar más dinero que la poesía, vamos a intentarlo.”

Un año después se publicó y fue un éxito absoluto. Bukowski, después de vivir en la indigencia durante décadas, a los cincuenta y un años empezaba a acariciar el éxito...

jueves, 24 de agosto de 2017

Un pequeño hilillo de sangre florecía, como la sombra impertinente de Dios sobre el asfalto. Alguien avisó a una ambulancia. Alguien aprovechó para robarle la cartera.

Es una noche calurosa de verano. MI barrio apesta a ruido, a humanidad de guetto: gritos, risas, portazos, coches con la música demasiado alta pasando demasiado rápido, niños que no pueden dormir, como perros sin dueño ladrando su histeria. La precariedad nítida a los sentidos, como las flores de nieve para Hans Castorp. Mientras dilapido la segunda cerveza de la noche pienso en Susana, esa compañera que al verme alicaído en el trabajo me ha abrazado al despedirnos. Fue la misma que dijo que mis textos transpiraban misoginia. Yo le hablé de un pertinente homenaje a Bukowski, pero no volvimos juntos a mi casa. Las mujeres, bueno, cada uno tiene sus creencias, yo comparto aquello de que son demasiado volátiles, que la mayoría primero se muestras cálidas, como una catedral de carne en tu honor, para luego, cuando ya te han atrapado entre sus piernas, despedazar tu yo más profundo, ansiosas por convertirte en lo que necesitan. Mi única fortaleza es huir, mantenerme alejado; pero, ¿cómo hacerlo? Están en todas partes, contoneándose como un diapasón cachondo. Intentando eludirlas solo consigo obsesionarme más con ese reino estrecho y húmedo, ese perfecto ataúd de carne donde la Naturaleza exige que volquemos ríos blancos de fertilidad hedionda.

Con la cuarta cerveza no sé si sentirme como un pájaro en una tierra de gatos hambrientos, o levantarme y emular a Travis Bickle delante del espejo. Creo que estoy deprimido, lo cual, como diagnóstico, ya es un avance. La depresión, la pandemia del siglo XXI, agotamiento, malestar psíquico que hace que todo parezca una mierda, esa abulia que se mantiene día tras día, emponzoñándolo todo. Si fuera una mujer podría llorar un rato antes de acostarme y achacarlo al síndrome premenstrual, sin embargo, atrapado en mi rol de género, lo único que se me ocurre es masturbarme y acostarme lo antes posible. Bajo un poco el volumen de la playlist de música clásica y abro un par de páginas de pornografía hardcore.

Estoy seleccionando varios vídeos, a cada cual más depravado, cuando suena el timbre de la puerta. Miro la hora: 02:45 de la madrugada, ¿quién cojones se atreve a llamar a estas horas? Espero unos segundos, quizás se hayan equivocado. Pero siguen llamando con insistencia. Roto el embrujo de mi soledad me levanto y abro la puerta, y, como un perfecto deux ex machine, aparece en el umbral mi querida Carla, con esa sonrisa desquiciada de colegiala inocente y perdida. La observo en el umbral: carmín espeso, ojos extraviados, falda corta acompañado de un destello de braga roja, dos coletas de pelo rubio lacio. Con un gesto señala la botella de Absolut Vodka que lleva en la mano, me da un beso largo con lengua y entra en mi casa.

Carla… nos conocimos a través de internet, en un chat de BDSM. Antes era muy aficionado a eso, conectarme por las noches, contar historias a ras del teclado, quizás alguna llamada de teléfono subida de tono. Con ella fue todo distinto, más rápido, más fluido. Los dos vivíamos en Madrid, y cuando nos decidimos a quedar en persona ya sabíamos cómo iba a terminar la noche. Después de varias semanas quedando me juró que sus traumas adolescentes no le impedirían mantener una cierta lealtad en nuestra relación. Esa fue la etiqueta que eligió para identificar lo que quería conmigo. Todo iba demasiado rápido, y aun así, a pesar de la diferencia de edad, de las alarmas sonando en el costado derecho de mi cerebro, bajé la guardia. Claro que sabía que solo éramos follamantes, que la obsolescencia sentimental caería sobre nosotros y que pronto se aburriría de estar con un tipo que prefería pasar los fines de semana en casa rodeado de libros y alcohol antes que salir al exterior.

          Pero la lógica quedó obnubilada por su cuerpo de avispa tatuado, por su bolso de Poe, por esos veintitrés años de vitalidad y su forma de beber, bailar, follar, hablar, reír, moverse, en definitiva: de vivir. Pero todo tiene un final, y cuando un año más tarde le monté un número de adolescente inepto, tragicómico, en un bar, porque había descubierto que se estaba follando a otro, ella, con total displicencia, me dijo que lo sentía pero que la vida seguía y bla, bla, bla… la falta de empatía en un discurso de ruptura es como la música de ascensor, algo desagradable, manido y vulgar, que te desarma nada más empezar.

Y sin embargo aquí la tengo de nuevo en mi habitación, tres meses después, bebiendo a morro de la botella, seguramente puesta de pastillas, o de algo que la tiene aceleradísima, mirando sin disimulo a su alrededor, quizás buscando cambios. Rachmaninoff suena muy bajito de fondo. Todavía no hemos cruzado ninguna palabra. Antes también era así, forma parte de nuestro juego, la idiosincrasia habitual. Alarga la mano y me ofrece la botella de vodka. Dudo durante unos segundos, pero el gesto parece la pequeña y tonta coartada de algo que ya quedó decidido cuando abrí la puerta. Cojo la botella, le doy un buen trago, y luego, muy despacio, me bajo los pantalones y los calzoncillos, y escancio un poco sobre mi polla. Sus ojos vibran, cae de rodillas delante de mí y masajeándome con ternura los cojones se la mete casi entera en la boca. La agarro del pelo para sentir su garganta al ritmo adecuado. La racionalidad se esfuma, solo queda el placer puro, la crisálida de la nada. Después de un raro la aparto, le bajo la falta y las bragas, y, disfrutando del momento, me arrodillo a orar entre sus piernas. Siempre me ha encantado el milagro intrínseco de un coño, cómo se humedece cuando mis dedos acarician su contorno y mi lengua se introduce en él, penetrando ese espacio, bosquejando su clítoris, jugando, zambulléndome una y otra vez; hay algo sagrado en poseer a una mujer así, como si durante unos minutos consiguieras equilibrar la entropía que te rodea.

Sigo masturbándola con la lengua hasta que se corre entre gemidos entrecortados. Ahora me toca a mí. Le doy la vuelta y se la meto con dureza. Es como estar dentro de las entrañas de una flor azul, sórdido y delicado a la vez. Me doy cuenta, resentido, que todavía la echo de menos, y empiezo a insultarla y a follármela cada vez con más saña. Ella lo disfruta, me obliga a cambiar de postura y me empieza a montar, sus uñas en mi espalda son la mejor marca de empoderamiento femenino. Hay una corriente de rencor animal entre nosotros, como si necesitásemos desquitarnos por algo. Algún vecino ingrato golpea la pared, quizás quejándose del ruido. Levanto a Carla y la empotro contra esa misma pared. Sus piernas acarician el vacío, el mundo gira cada vez más deprisa, nuestros gemidos son gritos de poesía, nuestro placer ecos de conquista y muerte. Lo vamos a conseguir… sí… ¡sí!... ¡SÍ! Su coño empieza a contraerse, Carla me muerde el labio y el sabor metálico de la sangre se mezcla con su saliva. Nos corremos como salvajes en una fiesta pagana, implosionando en la voladura incontrolada de su coño. Después de un par de embestidas nos desplomamos sobre la cama.

Al rato giro la cabeza y la contemplo: sigue ahí, respirando lentamente, muy quieta, con los ojos cerrados, lo mejor de mí secándose en su interior. La guerra ha terminado. Y sin moverme, observo expectante su cuerpo endiosado, sintiéndome como una pared enamorada, contando los segundos antes de que su mirada me derribe por completo.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Juana Rivas.

Recapitulemos: A pesar de que Arcuri fue condenado en 2009 por provocarle lesiones a Rivas, esta decidió volver con él y ambos montaron un hotel rural en una isla italiana. En 2016, sin embargo, la mujer decidió irse. Cogió a sus hijos y se escondió en su pueblo (Maracena, Granada). Él denunció los hechos y una sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 3 de la capital andaluza le obligó a entregar los niños al padre.

 Ella, sin embargo, optó por no acudir al punto de encuentro y decide huir. Y se mantiene durante casi un mes en paradero desconocido –excepto para sus abogados, asesores, familiares, vecinos del pueblo, amigos, etcétera… vamos, todo el mundo menos la guardia civil-, con los hijos secuestrados. Mientras tanto envía dos instancias al Tribunal Constitucional, las dos rechazadas, peticiones directas a Rajoy, altos cargos del tribunal, etcétera. Ahora después de “entregarse” es finalmente puesta en libertad provisional por el juzgado de guardia, una situación anómala, dado que le permite estar con sus hijos al tiempo que el Juzgado número 2 la investiga por secuestrarlos.

Hay otros testimonios que se salen de la línea de quitar la presunción de inocencia al exmarido, como La carta de la primera pareja del exmarido de Juana donde indica que convivió diez años con él, que es un pacifista, con una madre feminista, y que ha seguido en contacto con él y nunca observó nada extraño en su convivencia con Juana. O los equipos psicosociales de los juzgados de Familia que han hablado con los niños –no olvidemos que uno de ellos tiene once años-, que aseguran en su informe que no muestran ningún tipo de stress con la idea de seguir viviendo con su padre y seguir con la vida que llevaban hasta ahora en ItaliaEn su fallo de abril, la sala de la Audiencia cree que, con la denuncia, Juana Rivas buscaba "el presumible propósito de eludir la aplicación de la norma". Era la vía para parar la devolución de unos hijos a la que era su casa. Luego vino la recogida de firmas y la resurrección de la sentencia de 2009. Lo de la recogida de firmas también es escandaloso, la realizó con Vanessa Skewes, la mujer que aparece en varias fotos el año pasado, exigiendo más protección para los hijos de los maltratadores, y que impulsó la campaña de Change.org, denunciando malos tratos de su ex marido y que un juzgado de Alicante había entregado sus dos hijos menores de edad a un padre maltratador. El tiempo ha demostrado que todo fue un gran montaje, Vanessa Skewes es una mentirosa que ha inventado cada denuncia y acusación, ¿por qué esta información no ha tenido tanta relevancia en los medios de comunicación?

          Juana podría perfectamente haber tramitado su divorcio en Italia y haber denunciado allí los presuntos maltratos de su marido. Hubiera obtenido la custodia de los hijos sin problema, pero eso sí, en Italia. Y creo que este es el matiz que no se tiene en cuenta. Esta señora lo que no quiere es quedarse en Italia, quiere tener la custodia de sus hijos en España, pero eso no es posible si se aplica la ley establecida, solo puede obtenerla si el padre es un peligro para ellos, es decir un maltratador. Para ello se instrumentaliza una condena del 2009 fruto de una denuncia cruzada debido a una pelea en la que los dos fueron agresores y agredidos a la vez. Según Francesco Arcuri aceptó la sentencia de malos tratos para poder seguir viendo a su hijo, y por ese mismo motivo retiró su propia denuncia. Hay que añadir que Juana quebró la orden de alejamiento apenas dos meses después, y que, cuatro años más tarde, después de otra pareja, ella se fue a la isla de Carloforte, en Cerdeña, donde vivió con él y tuvo su segundo hijo. Pero resulta que en el caso actual Juana no aporta ninguna evidencia de maltrato en su convivencia en Italia. Es más, uno de los testigos de esos “malos tratos”, un tal Stefano según la denuncia puesta en España por Juana el año pasado, niega esa versión y se posiciona a favor de Francesco.

Demasiadas cosas extrañas para mantener este circo de posverdad mediático que tanto gusta a los progres despistados y a las feministas de red social, que ya solo por ser mujer lanzan su lobby sin pensar que quizás están pinchando hueso intentando fabricar otra mártir del heteropatriarcado. Pero España es diferente, si fuera un hombre el protagonista de esta triste historia, aparecería en la noticia de sucesos de violencia machista que no falta nunca a la hora de comer, pero aquí parece que nos encanta ver a esa madre llorosa que grita proteger a sus hijos a la puerta del juzgado, sin que nos atenace la sospecha de que las cosas no sean tan sencillas y que, quizás, solo quizás, estemos ante otro uso espurio de la violencia de género.

martes, 22 de agosto de 2017

“No es que escribir me produzca un gran placer, pero es mucho peor si no lo hago.” Paul Auster.

Los rasgos definitorios de las sociedades actuales suelen ser: hedonismo, ausencia de valores enfocados al largo plazo, subversión y tergiversación de la función del sexo y las relaciones de pareja, infantilismo, inseguridad, infidelidad, rechazo y pérdida de los roles tradicionales del hombre y la mujer, desesperanza, cinismo, y la lenta asunción de que la juventud se esfumó sin haber sabido ni podido sintonizar con nada mínimamente elevado que le dé sentido a la vida. No caeré en la trampa, ni siquiera de forma inconsciente, de querer situarme en un plano aparte. Abjuro del tiempo y de la sociedad que me ha tocado vivir, pero asumiendo que he participado, aunque sea pasivamente, de los roles y características cuyo regurgitante diagnostico he señalado como causas de su decadencia.
 

***

Dios ha sido asesinado por la falta de fe, la fuerza de la filosofía, la ciencia y la razón. Sin embargo ha sido el capitalismo el que ha creado los nuevos dioses: el consumismo, los centros comerciales, las estadísticas de las redes sociales. Aun siendo ateo no puedo eludir el hecho de que las catedrales tienen cierta belleza intrínseca, un alma arquitectónica, de que no ha sido todo en vano.

El amor también suele ser asesinado por la falta de interés, o si lo prefieres por la falta de fe de alguno de los dos. Pero al capitalismo tampoco le gusta el dolor, y cuando llega la ruptura todos te animan a pasar página, a apuntarte a Tinder, buscar el repuesto, no perder el tiempo con nostalgias o suspiros, ¿para qué glorificar catedrales de carne que ya quedan en el pasado, para que seguir conservando poemas o dedicatorias? Romper. Quemar. Olvidar.

Me llama la atención que tengamos esa ansiedad por acortar los plazos, por llamar error a una historia que, por lógica, tiene un principio y un final, y no por valorar lo que hemos vivido. Se habla de relaciones tóxicas y dependencia emocional, y parece que viramos hacia la ingratitud, a demoler los recuerdos, a no querer visitar catedrales, aunque hayamos disfrutado de su belleza durante años, simplemente porque las sentimos vacías, ajenas, sin percatarnos de que siguen conservando su belleza, justamente a pesar nuestro.

lunes, 21 de agosto de 2017

Los disfraces también cansan. Revolución, crisis o colapso; no hay demasiadas opciones.

Como señaló Einstein, todos deberíamos contar con la libertad de permitir que nuestro propio orden y estructura se manifiesten naturalmente, y de pasar nuestros días según deseemos. No suele ser agradable trabajar para otras personas, pero estar enloquecidamente ocupados todo el día no solo es malo para nosotros mismos, sino que además nos impide descubrir el ser humano que podríamos ser.


***
Podemos rastrear las raíces de nuestra obsesión actual con el trabajo y la eficacia a la equivocada idea luterana de que la pobreza es producto de la holgazanería, en lugar de pensarla como resultado de complejas circunstancias socioeconómicas. Sin una base sociológica la holgazanería se consideró un mal. Y eso con el paso de los siglos nos ha hecho relacionamos de forma tóxica con el tiempo. Cuando más eficientes somos, mayor es la presión de producir: se trata de un ciclo sin fin, que deriva de nuestra creencia de que el tiempo jamás debe perderse. No obstante, el tiempo perdido no es un valor absoluto como la masa. Solo es posible perder tiempo en relación con un contexto u objetivo. Mientras el intelectual lee un libro, pierde tiempo en relación con su objetivo de ir a una tienda a comprar algo antes de pasar a recoger a sus hijos. En rigor, siempre se pierde tiempo desde alguna perspectiva.

Sin embargo la concepción científica del cerebro es incompatible con la concepción luterana o cristiana del hombre y con la ética del trabajo. Científicos como Buzáki y Raichle estiman que alrededor del noventa por ciento de la energía del cerebro se destina a sostener la actividad basal, lo que significa que, sin importar qué tarea se realice, el cerebro en descanso representa la mayoría del consumo energético total cerebral. Esta actividad intrínseca del cerebro parece violar de algún modo la segunda ley de la termodinámica que establece que, libradas a sí mismas, las cosas en general tienden a desordenarse y perder calor: es lo que se denomina entropía. Este es el motivo –por poner un ejemplo tonto-, por el que el desorden de la cocina aumenta cuanto más tiempo se pasa sin ordenarla y limpiarla. Sin embargo, gracias a esa red neural que se establece en el cerebro cuando estamos totalmente desocupados, parece que “los platos se lavan solos”. El cerebro jamás se entrega al ocio; en rigor, es probable que trabaje más cuando no estamos haciendo nada. Y solo cuando permitimos que el cerebro repose se abre el sistema para que sea posible aprovechar los mecanismos de no linealidad y aleatoriedad y amplifica la tendencia natural del cerebro a combinar percepciones y recuerdos y convertirlos en conceptos nuevos: creatividad y reflexión autoconsciente.

***
Rompieron sus alas y siguió volando.

No les creas cuando afirman que tu placer es pecado
Tu cuerpo puede ser jaula de polvo
Si permites que los barrotes se alimenten de ignorancia
El equilibrio es aprender a escuchar el silencio
El equilibrio es encontrar belleza en las ruinas, ciudades en los escombros

Hazme caso: tus huesos no quieren carne
Ni infancias de tristezas enquistadas
No llames trauma al simple hecho de vivir
No llames trauma al simple hecho de ser humana.

***
Comprendí entonces que escribir, más que transmitir un conocimiento, es acceder a un conocimiento. El acto de escribir nos permite aprehender una realidad que hasta el momento se nos presentaba en forma incompleta, velada, fugitiva o caótica. Muchas cosas las conocemos o las comprendemos sólo cuando las escribimos. Porque escribir es escrutar en nosotros mismos y en el mundo con un instrumento muchas más riguroso que el pensamiento invisible: el pensamiento gráfico, visual, reversible e implacable de los signos alfabéticos.