Andrés: "Quisiera estar en todas partes y no
me muevo nunca de casa. Lo querría acaparar todo y en realidad todo me es
indiferente. Querría tener dinero y a la primera dificultad me vuelvo atrás.
Querría, querría... ¿Querría qué? Con este temperamento ¿qué podré hacer en la
vida? ¿Haré algo más que charlar, pasar, vagar, deliberar, huir? Me pasa lo
mismo que a aquel hojalatero de Palafrugell que un día me decía: - ¿Sabe lo que
hago cuando no me tengo de trabajo, cuando me acosan por todos los lados? Pues
ahora se lo diré: me voy a dormir..."
Casimiro: Sé que no te
gusta la palabra “flácida” pero así es tu impostura, parafraseas a Josep Pla y
ni siquiera terminaste de leer su libro. Decías que para leer un diario
aburrido preferías escribir uno propio.
Andrés:Caí en la paradoja, en la alacranidad
de Cortázar, la esencia de su éxito al transmitir desánimo es lo que me impidió
completar su lectura. Escribí esto hace unos meses:
08:00 Despertador. 08:01 Quedan treinta y seis años, cuatro
días y tres minutos para el Fin.
Casimiro: Es una puta
mierda. Mi vecino oligofrénico tiene más talento que tú. Hoy se ha puesto a
gritar asustado: ¿Quién es movistar y por
qué sabe mi saldo?
Andrés:Quizás os estaba tomando el pelo.
Casimiro:
Te aseguro que tiene la pasividad mental de una muñeca hinchable, lo que sucede
es que en España eso no impide tener éxito y caer bien, al revés, ayuda.
Andrés: ¿Tú crees que
hay mujeres que se masturban compulsivamente?
Casimiro: Me gustaría
ayudarte a madurar como persona resolviendo todos esos misterios que hacen que
la vida tenga un sentido más amplio, pero es una idiotez de pregunta. Lo que me
lleva al asunto que me ha traído aquí
Andrés: ¿Beberte mi
cerveza?
Casimiro: No,
avisarte. Quiero que dejes de ver a mi ex. La palabra puta es apenas un gorjeo
gratificante para referirme a ella. Tendríamos que inventar un término
lingüístico nuevo, diferente, porque los que hay no alcanzan las connotaciones
ni la intensidad que derivan de su persona. Además, lo hace solo por
molestarme, nunca ha tenido interés en ti.
Andrés:Hay mejores formas de enfocar el tema, pero
aunque pueda parecerte extraño, dado que eres un puto misógino, solo somos
amigos. Además, siempre me has dicho que ella no te importaba, que preferías a las
putas de prepago.
Casimiro: Precisamente
este fin de semana estuve con una. A veces la penetración sin más resulta
aburrida o sea que cogí la enorme caja de juguetes que tenía y la dispuse sobre
la cama. Y de pronto lo vi, unas bolas chinas unidas a un jodido crucifijo. La
imagen fue maravillosa, le introduje todas esas enormes bolas rosas en su
esplendoroso culo e hice que colgase sobre sus labios sonrosados, impertérrito,
la figura de Jesús crucificado. El cuerpo de esa mujer era un museo movido por
la fe, un milagro estético, su orgasmo era un foco que la iluminaba un poco
más. No llegue a follármela, no podía cosificarla, todo era demasiado hermoso. Nos
quedamos ahí, en la cama, comiendo caramelos derretidos mientras me contaba cómo
había perdido uno de los dedos del pie, el meñique concretamente.
Andrés:Hay gente que se emociona en el cine a
oscuras con una ficción, pero luego desangra a su pareja por estupideces y no
siente su perdida. A ti te sucede lo mismo con las putas, las utilizas en el
contexto equivocado, no hay lealtad en el viento.
Casimiro: ¿No te da la
impresión de que la gente da su opinión indiscriminadamente, como si su cerebro
estuviera a la altura de su lengua? Es como si regalasen papel higiénico usado
en cada esquina. Lo que te he contado de la prostituta no ha sido gratuito, veras,
con mi ex a lo diez minutos del polvo era como meterla en una bolsa de
plástico. Le insistí a menudo para que comprara bolas chinas y endureciera sus
músculos vaginales, pero siempre hacía caso omiso. Y ahora, dado que tengo la
seguridad de que te la estás follando, me gustaría saber si te sucede lo mismo
o eran manías mías. Te aseguro que no estoy enfadado, solo tengo esa vaga
curiosidad.
Andrés:Bueno, si te lo tomas así, joder, me
alegro. De todas formas solo han sido un par de encuentros, nada importante. Y no,
ahora que lo dices no he notado ningún problemas de ese tipo.
Casimiro: Curioso,
quizás en este momento debería de cogerte por el cuello y rebanarte la garganta
con mi navaja, esa que siempre llevo. Sería un ruido desagradable, ya sabes,
ese gorgoteo de sangre que se hace al intentar respirar, el sonido del metal
contra el hueso. Luego caerías al suelo, escupiría sobre tu cadáver, rociaría
toda tu casa de gasolina y quemaría esta pocilga. Pero no merece la pena, a fin
de cuentas el único crimen que estás cometiendo contra nuestra amistad es
servirme cervezas calientes.
Andrés:Joder. (Momento de silencio) Creo que tengo unas latas en la nevera,
Heineken. Voy a por ellas.
Casimiro: Tú sí que
sabes tratar a los amigos.
(Vuelve con las
latas)
Casimiro: La verdad es
que me resultaría repulsivo meterla donde ha estado alguien conocido. Pero nadie
es de nadie. Y yo, en el fondo, soy una persona pacífica. ¿Brindamos?
Andrés: (Cara de nerviosismo) Sí, claro, por lo
que tú quieras.
Casimiro: ¡Por la
amistad!
Andrés: ¡Por la
amistad!
Dos horas después los bomberos acudían al vecindario.
Ophelia: Estoy muy
emocionada por los resultados del deporte español.
Rorschach: Joder, ¿es que no tienes nada de ética? Están
sucediendo cosas importantes a nuestro alrededor: han cerrado vagos.es Las
distopías nos rodean, dentro de poco leer Fahrenheit 354 o 1984 será como ojear
el ABC. Menos mal que me estoy preparando para la guerra.
Ophelia: ¿Cómo, viendo
películas, leyendo comics?
Rorschach: Estoy observando los movimientos de los grandes
maestros, Jackie Chan y Bruce Lee, además he estado entrenando con Thomas Wayne
Jr. el hermano de Batman
Ophelia: ¿Batman tiene un
hermano? Dios mío, Marvel mola más.
Rorschach: Correcto. Además he llegado a un acuerdo con las
ardillas mutantes para que se mantengan neutrales en el conflicto. He vuelto a
leer Canción De Hielo Y Fuego y sé
que este tipo de alianzas son necesarias. Solo me han pedido algo de plutonio,
no creo que supongan un problema en el futuro.
Ophelia: Cuando hablas con
tanta seguridad tengo ganas de follarte, a veces creo que la cosificación del
orgasmo es lo único que me ancla a la realidad. Me recuerdas a mi primer amor.
Murió atrapado en una máquina expendedora de zanahorias.
Rorschach: Trágico. Pero prefiero un fantasma idealizado que
protagonizar la segunda parte de Scott Pilgrim.
Llegan los primeros acordes de Ecstasy Of
Gold desde el salón.
Rorschach: Ha llegado la hora. Pase lo que pase quiero que sepas que
tus felaciones han sido lo mejor de mi vida. Creo que te quiero.
Se funden en un abrazo durante unos instantes. A
continuación Rorschach se pone el gabán negro y la cinta roja que le regalo Ryu
años atrás y se dirige al lugar de encuentro.
Kierk:
Vienes solo.
Rorschach: No la pienso entregar. Soy un dependiente
emocional.
Kierk:
Esto es la guerra, ¿ves este mando que llevo en la mano? Solo tengo que pulsar
el botón rojo y convertiré esta ciudad en un erial radiactivo. Pero antes castraré
a tu gato.
Rorschach: Ya lo hizo mi veterinaria, creo que ama su trabajo,
cuando fui a recogerle sus gónadas reposaban como un trofeo sobre la mesa. Me
la imagino guardando todas esas pequeñas bolitas en una botella y observándolas
con malevolencia por las noches. No está casada. Siempre he estado rodeado de
mujeres peligrosas.
Kierk:
No intentes confundirme. Ophelia es mía, por derecho, no puede amancebarse con
un humano.
Rorschach: Lo siento Kierk, el amor nunca es suficiente, y
cuando lo es, una polla grande lo deja en ridículo. Además, no puedes casarte
con tu hermana, os saldrían conejitos oligofrénicos, observa a Castañuela. Tienes
que buscar otra madriguera para el molde de tu erección.
Kierk:
(Voz apagada) No me gusta la
violencia Rorschach, pero tus actos me condenas a una vida solitaria. Deberías
de comprender como me siento. Pero tienes razón, son siempre ellas las que eligen,
y Ophelia ha tomado su decisión.
Rorschach: No te pongas melodramático. Hay más conejitas en
el mundo, si quieres podríamos ir juntos a un Speed Dating. Te rechazan más de
doce mujeres en una hora, pero no creo que eso vaya a hundir más tu ego.
Kierk:
¿Y no podrías presentarme alguna muchacha de tu blog?
Rorschach: En año y medio nadie ha demostrado interés por
mí, normalmente viven fuera de Madrid y tienen miedo a sentir. No te lo recomendaría. Puedo ponerte en contacto con una
abogada de Pontevedra, es muy simpática y me deja unos comentarios muy largos.
También podrías enviar un mail a Marina, le encantan los engendros literarios.
No le hables demasiado pronto de tus orejas ni le pidas fotos en bikini, es de
las románticas.
Kierk:
¿Y todo termina así? Que anticlímax, había aprendido los Técnica de los Cinco
Puntos de Presión de Pai Mei para acabar contigo.
Rorschach: Yo intenté pulir mi Zui Quan, pero siempre
terminaba bebiendo más de la cuenta, ¿dejarás libre a mi gato?
Kierk:
Se lo devolvimos a tu ex ayer, descubrimos aquellas cintas de video que
grabasteis juntos. No habías exagerado sobre ella. Por cierto, antes de
separarnos, ¿lo del hermano de Batman es verdad?
Rorschach: ¿Has puesto micrófonos en mi habitación? Mierda,
eres peor que un lector de blogs que nunca comenta. Sí, es cierto.
Kierk:
El mundo se resquebraja, ¿quedamos el miércoles para ver el fútbol? Compartamos
un poco de la felicidad de la plebe. Me lo debes.
Rorschach: Huir de mis convicciones nunca me ha resultado
difícil, sobre todo cuando había mujeres de por medio. De acuerdo, ¿tregua entonces?
Rorschach: Mal momento has
elegido, los blogs son una moda en fase terminal. Si la gente no lee, ¿para qué
se va a molestar en escribir? Hazte un Twitter o sube fotos al Facebook,
tendrás más notoriedad.
Ophelia: Pero hay
gente que tiene muchos seguidores y visitas. Será por alguna razón.
Rorschach: Mira, hay tres
tipos de blog que llegan a tener más de doscientos seguidores.
El primero es de
alguien que actualiza a menudo. Simplemente eso. Da igual que sea bueno o malo.
En dos años google habrá indexado suficiente mierda para que, aunque sea por
error, la gente lo visite a menudo.
El segundo tiene dos vertientes: si pertenece a una
mujer, da igual que nos hable de zapatos, maquillaje, o de que su vida tiene
sentido gracias a la anorexia. Lo importante es que ponga fotos, y a ser
posible en bikini. La sangre de sus seguidores abandonará rápidamente el
cerebro y nuestra protagonista recibirá miles de mails augurándole un excelente
futuro como novelista. Si es un hombre, bueno, tampoco requiere demasiado
talento, poesías decadentes sobre desamor envueltas en una extrema sensibilidad.
O relatos exaltados sobre sexo anal. Lobos con piel de cordero.
Y el tercer tipo es minoría, el dueño denota cierto talento
residual, pero se muestra ajeno a todo. Normalmente no tiene opción de
comentarios, o si lo tiene no los contesta. Tampoco le verás dejando sus
palabras en otros blogs. Le encuentras de casualidad y disfrutas de su isla en
silencio.
Ophelia: Son ideas muy
peregrinas, no creo que el éxito sea siempre inversamente proporcional al
talento. Ni que tener público te condicione tanto.
Rorschach: El público no
es lo que te hace trascender. De todas formas, ¿has escrito algo ya? Si es así,
léemelo.
Ophelia: “Una flor
destripada a solas con los dioses, labios desollados marcando a dentelladas las
invisibles corrientes que conectan nuestros cuerpos. La sirena de una
ambulancia jadea brevemente tras la persiana. Ángeles sin alas se mueven en
silla de ruedas, con las espaldas ensangrentadas como rosas ajadas. Eres un
fetichismo doloroso que camina por los tejados de mi memoria, dejando gotas de
gloria, de angustia, un asesino profanando los pasillos de mi sexo,
convirtiéndome en otra puta que suplica amor de rodillas. Escucho a medias como
caen tus pantalones, tu sexo duro, tenso, palpitante entra en mi boca hasta que
los cojones presionan contra mi barbilla. La vida antes era un sueño lúcido,
donde la lavadora limpiaba casi todos los recuerdos. Ahora, aquí, con tu semen
frío como el hielo deslizándose por mi cara, solo existe el ayer, ese instante
reposado, como único refugio.”
Rorschach: Es deprimente. Es
evidente que el hecho de canalizar un sentimiento de tristeza en algo físico,
ya sea un texto o una canción, ayuda a desprendernos de ese poso propio que
antes era inasible en nuestro interior. Pero ahora hay demasiada mierda
pululando a nuestro alrededor, problemas reales, la situación socioeconómica de
España es peligrosa, no conviene ser masoquistas. La gente necesita un
escapismo alegre.
Ophelia: Quizás tengas
razón, pero esa era mi idea principal, hacer un blog de canciones tristes.
Rorschach: Hay mucho
cálculo en ese tipo de canciones, creo que sería más correcto decir que algunas
predisponen a la melancolía y que luego, en base a experiencias personales, te
producen un sentimiento más hondo de tristeza. Canciones de desamor después de
una ruptura, canciones que marcaron una época de tu vida, que sonaban en un
determinado momento de soledad, de felicidad. La música es un catalizador de
sensaciones, un continente en busca de contenido. Creo que esa es la razón por
la cual cuando pienso en canciones tristes empiezo con alguna balada de Queen,
y termino con Yann Tiersen.
Llaman a la puerta. Ophelia se esconde rápidamente. Aparecen
los conejos Castañuela y Kierk.
Kierk: Hemos secuestrado a tu gato, esa gran ballena blanca peluda. Nos ha costado muchas latas de atún y nos hemos llevado algún arañazo, pero nuestra causa
merece la pena. Ahora está atrapado en nuestro cubil.
Kierk: Quiero que nos
devuelvas a Ophelia. Teníamos un acuerdo y lo rompiste. Ella no puede abandonar
el clan ¿creías que nos habías engañado con toda esa pantomima del suicidio?
Ella tiene que estar conmig… con nosotros.
Rorschach: (Momento de duda)
No sé de qué estás hablando, entiendo que estés afectado por todo lo que pasó,
pero está muerta y cuanto antes lo asumas antes podremos volver a la
normalidad.
Kierk: ¡Mientes,
maldito humano! ¡¡Si quieres guerra la tendrás, y tu gato será la primera víctima!!
Rorschach: Esta
conversación no tiene sentido. Además, mi ex vendrá en dos días, ella se
ocupará de vosotros.
Castañuela: ¿Tu ex?
Eso es un mito, eres una virgen vestal, lo más cerca que has estado de un coño fue
cuando la vecina vino a pedirte sal. Y tiene más de sesenta años.
Rorschach: Es una pena lo
de la orden de alejamiento de sus nietos, estaba a punto de conquistarla. Pero Patricia existe,
hay grietas en las paredes que lo atestiguan. Es alguien terrible cuando se
enfada. Y es catalana. Si seguís con esta locura perderéis vuestras orejas.
Kierk: (voz temblorosa) No nos
amedrentas. Resistiremos como Numancia ante Escipión. Tenemos provisiones,
armas y vídeos Playboy. Ophelia es mi Helena y como Aquiles arrastraré tu cuerpo
por el salón durante nueve días sino me la entregas. Tienes cuarenta y ocho
horas, o hasta el siguiente post, para darnos una respuesta. Se marchan, pero antes me entregan unas fotos de Kirk
atado a una cama y de Castañuela mirándole con odio mientras sujeta unos dardos
con una de sus patas.
Ophelia sale arrastrándose de debajo de la cama y se
lanza llorando a los brazos de Rorschach.
Ophelia: ¡No quiero
separarme de ti!, tomemos un veneno, nos darán por muertos y…
Rorschach: ¡Maldita sea!
Deja de leer a Shakespeare. No eres Julieta, joder. Ni siquiera te llamas
Ophelia, te llamas Arya. Que por otra parte es un nombre precioso. Esto tiene
que acabar, en algún momento se les acabarán las latas de atún y esa enorme
bola de grasa peluda fijara sus hambrientos ojos verdes sobre ellos, están en
peligro, ¿quieres que mueran por tu culpa?
Arya: Te amo, ellos
nos quieren separar. Kierk quiere casarse conmigo, por eso está haciendo todo
esto…
Rorschach: Es majo el
chaval ya sé que no sientes nada cuando te la mete, pero…
Arya: ¡Basta! Soy la
mujer de tu vida, no hagas que me arrepienta de mi destino. Actúa como un hombre.
Rorschach: No sé si es un extraño
Síndrome de Estocolmo pero cada noche me gustas más –suspiro-, pásame esa
botella de vino, no pienso claramente cuando estoy sobrio y necesitamos una
buena idea para salir de este embrollo...
La luz de mi pantalla, ebria, humeante, pútrida, me empala
los ojos. Escucho el ruido de sus tacones. Visualizo su nariz respingona, el sol azul de su falda enmarcando unas piernas infinitas, su innata disposición a ser desarmada. Ojos miel follándose las sombras que
siempre rodean su perfecta ficción romántica.
Pero me excita más la camarera hastiada que a veces me
sube a su cuarto. Alma de ramera, encharcando los huecos de mi cerebro con el
mismo gesto cínico con el que llena mi copa. Follarte sería morir más deprisa,
abocado a la posibilidad de empezar de nuevo sin poder borrar el pasado.
La madrugada sigue reptando como una serpiente hambrienta,
buscando gente asustada y gorriones muertos por inanición espiritual. A pesar
de todo es generosa y coloca dos peniques sobre los ojos.
Mi enemigo sigue siendo esta página de blanco inmaculado,
un eterno naufragio de nada, como abrazar una almohada hasta sentir dolor. La violencia
no me excita, pero aun así me estrello contra ella todas las noches, intentando
llenarla de orgasmos sin placer, de masa encefálica enmohecida por palabras
arrugadas y colores deformados. Me rompo contra ella sin ruido, sin vendas,
como un beso que sabe a muerte sin recuerdos, con el sonido de una copa rota
acariciando mis muñecas con ternura. No hay heridas, ni viento, ni olor a
tormenta. Solo un colgante de dedos que silban tu nombre, la risa de un niño que
se transforma en grito cuando intenta besar sus muñones. Un final sin paz en
una ventana sin luz.
Y vuelvo a coger impulso. Aunque las canciones me den
por muerto.
Cuando estaba en Barcelona vi por el paseo marítimo a un
hombre de mediana edad portando un cartel con la sentencia: “El fin está cerca” Hablé con él durante
media hora. Me contó que salía con ese enorme cartel todos los días durante
horas, no pretendía molestar, solo avisar, intentar explicar a la gente que
tenían que aprovechar su tiempo, que no fueran necios. Era alguien humilde que
aguantaba las bromas con una sonrisa, sin grandes aspavientos. Volví a
cruzármelo dos años después, agotado, derrotado. Todos necesitamos un propósito, pisar una casilla fuera de la
rayuela común.
¿Acaso ya no recuerdas el perfume del coño de una
desconocida? O las damas, ¿no recuerdan como su cuerpo se abre ante una pasión
real, la emoción al final de la ecuación, los nudos en las sabanas? Antes había noches de auténtica libertad, de subirse a una mesa y proclamar
el reinado del Rey Lagarto, de chupitos de absenta con los besos más largos
del mundo, llenos de humo y cocaína, y las venas rebosando música. Con los secretos
del museo de la soledad sobre cómo vivir o amar a nuestro alcance, pero siempre barridos de la memoria como un
remolino de hojas secas al que no dábamos importancia. Y en ese presente puro las
estrellas reían contigo, esa persona merecía los riesgos, las marcas, la llamada
indecente, ebria, de madrugada.
Pero al día siguiente seguimos teniendo miedo. Y ni
siquiera es a la muerte, es a la vida, como si se nos representara como un padecimiento
continuo. Y nos escondemos detrás de rutinas, de gestos repetidos mil veces, de
escapismos idiotas e impostados. No somos naturales, no sentimos, no miramos,
reprimimos nuestros sentimientos cuando nos tocan “por si acaso”, vivimos a medias por miedo a ese dolor. Miramos con
desprecio al idiota que se sienta en el portal de su casa mirando la vida pasar y, sin embargo, nosotros hacemos lo mismo en nuestro teatro de sobriedad, ayudando
a que la rueda gire y gire.
¿Acaso te alegras cuando ese conocido consigue trabajo en
Dublín o Londres, o cuando su empresa familiar sobrevive? ¿Quizás en tu fuero
interno preferirías que todo el mundo aceptase la purga con resignación? ¿Cuándo fue
la última vez que te sentiste realmente viva y aceleraste ante un supuesto callejón
sin salida intentando atravesarlo?
Qué fácil es decir que la culpa la tiene Rajoy, o
Zapatero, o la Banca. Demagogia pura para ganar un par de comentarios en este
vertedero de palabras donde realmente el talento no existe, donde solo nos masturbamos
unos a otros, ganando una notoriedad irreal, virtual, porque no soportamos la
verdad, la realidad de nuestra culpa. El poder es relativo, los pusilánimes somos
nosotros, por eso ellos nos tratan
sin respeto. Por eso habrá un segundo rescate, un tercero. Por eso estamos perdiendo
esta guerra económica y seremos responsables de que dos generaciones estén
abocadas al fracaso. Pero no por culpa de los políticos, de los banqueros, de
Merkel. NOSOTROS somos los verdaderos culpables. El país es un charco sucio de
quietismo lleno de siluetas de escupitajo.
Y de pronto, el Fútbol: una tautología de idioteces llena
de coros de simios. Todo reducido a un resultado como forma de supervivencia. Hay
imágenes que estorban, pero que al tapar el mundo lo muestran en su indecorosa
desnudez.
Agota la copa de láudano y mira fijamente la luz del
faro. Es un final más estético.
Soy una reconocida psiquiatra. Quería ser enfermera, pero
mi condición de conejita solo me permitió tener éxito en la rama de la locura,
al parecer los desequilibrados se sienten muy cómodos hablando conmigo. Ahora tengo
la consulta privada en casa de Rorschach.
Gano bastante dinero, también hago encargos especiales. El
tema de la lobotomía es algo que debería de plantearse más gente. Babeas un
poco, eso es cierto, pero imagina estar el resto de tu vida disfrutando de un
trabajo que nunca se hace monótono, imagina estar siempre sonriendo sin
necesidad de drogas, que no te importe vivir en una condición social de
postguerra.
Cuando tengo consulta con Katy siempre recuerdo la
castración química de aquel individuo. Su polla era una costra sangrante, según
me dijo había recurrido a cosas ilegales para saciarse, la había metido en
cualquier agujero con tal de disfrutar de alguna experiencia nueva. No podía
tener un animal doméstico. Tenía los ojos inyectados en semen. Estaba
desesperado.
Disfrute castrándole más de lo que estoy dispuesta a
admitir.
Katy: El amor es
coprofagia, algo asqueroso a lo que al final te acostumbras. Un coño, sin
embargo, está conectado directamente a la carne del alma.
Ophelia: ¿Has
realizado algún progreso para controlar tu obsesión por el sexo?
Katy: Mi coño es un altar
de sacrificios, un zombi que devora pollas, bolas chinas, puños, cualquier
símbolo fálico que le introduzco, una bestia hambrienta que ladra exigiendo más
y más y más, un accidente en una autopista de saliva, una cara llena de cortes
buscando la belleza en un jodido orgasmo de temblores que haga del mundo algo
mejor, un amante de la música, del golpeteo rítmico de unas pelotas contra mi
clítoris resbaladizo.
Ophelia: ¿Crees que
enterarte de que eres fruto de una violación ha provocado esa actitud ante el
sexo?
Katy: No. Son esos sueños
que se repiten noche tras noche. Ojos de sangre en el suelo y el gas como
amante besándome. Y entonces, sin poder evitarlo, enciendo un cigarrillo. Las
ventanas estallan, las paredes de deshacen como arena húmeda mientras esa llama
púrpura, como una sonrisa, lo inunda todo.
Me aburre. Se perfectamente que Katy es virgen,
seguramente ni siquiera recuerda sus sueños. Necesita llamar la atención, ser
alguien interesante aunque solo sea para mí. O quizás es adicta a las pastillas
que le he recetado y necesita mantener el suministro.
No soy feliz. Rorschach no me ama. Pero me he
encaprichado, de forma irracional. No puedo evitarlo. A fin de cuentas no somos
ordenadores, ni libros abrazados a bolsas de plástico… somos besos de azúcar en
el suelo de un ascensor estropeado. Y ahora solo soy una mente entumecida en la
comisura de su desprecio, fundida durante media hora en paraísos mal pintados, intentando
llegar a su alma mientras penetra la lluvia de mi coño. Pero solo hay
indiferencia, frialdad. Y no puedo evitar echarle de menos cuando está a mi
lado, sentirme atraída por su rechazo. Mecer entelequias.
La sesión termina y me despido de ella con un abrazo que
no acaba de entender. Cuando se ha ido cojo el bote de pastillas. Entro en su
habitación. La cama, como un rizado nenúfar, suspira a mi lado.
Rorschach
Llego a casa. Me desnudo. Enciendo el ordenador. Me sirvo
algo de vino barato, caliente, con algo más. Me hundo en mi mente. Hay algo cómico en esta soledad, una jaula de pusilánime en un gigantesco Show
De Truman. La adolescencia dobló la esquina hace tiempo, pero la sensación sigue siendo la misma. Odio mi cuerpo y lo mutilo. La sangre
salpica mi pecho dibujando flores que se retuercen, que bailan música de
cañerías, meandros rojos de dolor con olor a vida. Porque la vida es dolor,
mariposas con alas de bayoneta atrapadas en un corazón de granito. Heridas nuevas,
cicatrices viejas, huesos de color añil buscando la reverberación al final de la
botella.
Y consigo el valor para hundirme junto a Ophelia, bella como la nieve, en esas
sabanas manchadas de muerte.
Me duele la cabeza. Tomo dos pastillas más. Termina esa película
de los ochenta y pienso que Ferris Bueller es tan real como Tyler Durden, es
decir, una fuga psicótica del protagonista, eso explicaría su comportamiento
violento, aunque no se puede comparar un Ferrari destrozado a varios edificios explosionando
mientras los Pixies crean un momento romántico. La hermana de Ferris es
Jennifer Grey, la protagonista de Dirty Dancing, mujer altamente follable.
Estoy nervioso, ya noto el petricor acercándose, los
arcos blancos reclamando el cielo. Ese jodido accidente de coche tan estúpido,
la imagen de mi masa encefálica sobre el salpicadero... Sobreviviendo con una
placa de metal en la sien y un pedazo de la piel del culo cubriéndola. A veces
me duele tanto que me arranco el cabello y la piel con las uñas, escarbando
incluso en sueños, intentando derretir la parte metálica con los dedos, como si
aún tuviera que desalojar una parte más grande del cerebro para poder vivir en
paz.
Suelo ser bastante calmado, algo lento, tardo quizás. Pero
la tengo a ella, conseguí casarme con ella a pesar de todo. Son las malditas
noches de tormenta las que convierten todo en mierda. Empieza con una leve
migraña, luego ese pitido. Intento taparlo con la televisión, subiendo el
volumen a todos esos telepredicadores que piden más y más dinero para comprar una
tregua para sus creyentes. Pero como no tengo dinero me agarro la polla como si
fuera una zarza ardiente y rezo delante de la ventana como si todavía estuviera
sangrando en ese coche.
El orgasmo me convierte en un glacial rompiéndose,
derritiéndose en copos de nieve sucia que el mar limpia de significado. Pero luego
todo es peor, vuelvo en mí más vacío que antes, con esos meandros blancos
ensuciándome la mano. Y pienso que el sexo para las mujeres es un simple
disfraz conceptual, maquillaje vital, una peluca rubia. Para mí la peluca solo
es algo donde limpiarme cuando acabo.
Tomo dos pastillas más.
La tormenta está sobre mi cabeza. Todo se nubla. Tengo la misma sensación que cuando era pequeño y quemaba el hormiguero, como
si esa fuera la única forma de acercarme a dios. Noto un sabor agrio subiendo por
la garganta, golpeo la pared con el puño. Quiero alejarme de ella, pero el suelo es
cemento húmedo. Hay ecos de gritos, las cosas me ciegan como si me estuvieran arrancando los párpados y el mundo se doblara hacía atrás. Solo quiero acabar con el pitido, y esos
gritos, esos condenados gritos. Aprieto y aprieto hasta que el estertor es
silencio.
Me despierto de golpe. La tormenta ha pasado. Siento el
peso de tu cuerpo sobre la cama, pero no quiero mirar, no quiero saber. Intento no pensar en nada, pero no puedo evitar recordar como ayer me decías, justo aquí, que
deberíamos mudarnos al desierto, allí nunca llueve -añadías-, y el amor... el amor nunca se seca.
Con los videojuegos he tenido siempre un problema: he
sido demasiado obsesivo y, como sucede en Internet, al final encuentras gente
afín en estás fijaciones sin sentido que subliman tu incapacidad para afrontar
la vida, o para llenarla con algo trascendente, con un enorme coste de tiempo.
Estas personas que conocí se gastaban cantidades indecentes de dinero en
consolas y juegos, completaban juegos de rol en japonés y en inglés sin tener
ni idea de esos idiomas, se preparaban para torneos leyendo manuales y revistas
como si fuera un culturista adicto a los esteroides, vivían prácticamente en
los recreativos, como la vida de un barfly, acodados como una naturaleza
muerta, noche y día, desangrando el tiempo mientras suplicaban una moneda para
otra partida. Auténticos losers
monotemáticos que basaban su orgullo, su posición en el grupo de tetrapléjicos
sociales, en pasarse la mayor cantidad de juegos lo más rápido posible. Gente
que cuando cerraron los recreativos más emblemáticos de Madrid, hicieron de
internet y el juego online su única forma de vida social, dedicándose a speedrun, foros, y al coleccionismo
retro sin fin. Sin entrar en casos particulares la mayoría nos hemos ido reenganchado a la
realidad, de mejor o peor manera.
Naturalmente explicado así parece todo demasiado
exagerado, una parodia. Quizás lo que intento explicar es algo más sutil, es
el hecho de intentar cubrir un vacío con la repetición compulsiva de
una actividad que en su momento nos produjo placer. Y da igual que sea algo
socialmente aceptado o no, Para mí es lo mismo ser adicto a comer que a las
máquinas tragaperras, ser adicto a la bebida que al trabajo, ser adicto a las
drogas que al sexo o al futbol. Da igual si eres un adolescente que invierte cinco horas al día o un padre de familia que invierte solo diez el fin de
semana, siendo esas diez horas todo el tiempo libre del que dispone. Es la misma
mierda, como las cinco horas diarias de televisión que tiene España de media,
¿suena ahora ridículo, o quizás un poco más cercano? Son formas de escapismo,
dependencias sutiles en las que todo el mundo puede caer, ya sean laborales, sentimentales,
o de ocio.
Que quede claro que no intento demonizar los videojuegos.
Hablo simplemente de una limitación de mi carácter, de unos años de
adolescencia que ahora veo como una absoluta pérdida de tiempo, pero que solo son
responsabilidad mía. Además, qué diablos, tengo muy buenos
recuerdos asociados a esas noches quemándome la vista y la paciencia con el
último nivel, con el último puzzle, con la frase ininteligible, con la
plataforma en la que me acordaba de la madre del programador, con la
satisfacción de completarlo todo.
Aunque también me gustaría añadir un detalle que me ha
inquietado en estos últimos años trabajando en tiendas dedicadas al sector. Y
es el hecho de ver a niños cada vez más pequeños, de cinco años por ejemplo,
jugando ya con consolas, con padres desentendiéndose de su educación con tal de
tenerlos callados. No olvidemos que los videojuegos son productos totalmente
calculados. Y no me vengáis con los juegos educativos, os aseguro que esos no
eran precisamente lo más vendidos. Quiero añadir una nota demagógica que en mi
opinión, aunque esté afectada por otros motivos, hay una relación directa entre
el aumento de ventas de videojuegos y la cada vez menos predisposición a la
lectura.
Creo que ya he divagado suficiente, ahora vamos a lo
importante. En el fondo este Top es un capricho, sé que no va a interesar a
nadie, pero no por ello puedo dejar de dar(me) algunas explicaciones sobre su
confección. En primer lugar no quiero ir de gurú de videojuego y hacer el
típico listado EDGE, para eso tengo bastantes libros y revistas y me hubiera
resultado bastante aburrido. No, para mí este listado es personal, una especie
de biografía desde que empecé a jugar con un ordenador Amstrad CPC 464, hasta
que me compré la última consola, en este caso una Xbox360. Por eso, al ser muy
personal y a pesar de haber jugado y poseído casi todas las consolas del
mercado, hay ausencias clamorosas, muchos juegos de SEGA como el Sonic o Shenmue, clásicos de la última
década como Ico, God Of War, Ōkami;
ningún juego de PC, etcétera. Realmente no es por falta de horas de juego, el motivo es que no me han emocionado, quizás como secuela del proceso de náusea y
aburrimiento que me llevó hace años a vender todo.
***
Hay dos géneros que por encima de todo me han fascinado.
En primer lugar los RPG.
Para los profanos sería como coger un libro de “Elige tu propia
aventura”, esos libros adolescentes normalmente de temática fantástica,
donde ibas saltando de una página a otra dependiendo de tus elecciones, y
convertirlo a un formato audiovisual.
Había juegos bastante interesantes en ordenador, pero
cuando llego la eclosión fue con la Súper Nintendo, sigue
siendo una de las mejores consolas de la historia, un buen mando, buenos juegos
de lanzamiento, y dejaba a la Megadrive, su contemporánea, en mal lugar en
cuestión de calidad de imagen y sonido.
De esa época tengo que recordar:
Saga The Heaven and the Earth (Soul Blazer/Illusion
of Time/Terranigma)
No son nada destacables realmente, pero fueron los primeros juegos de
rol que llegaron a España traducidos y solo por eso
merecen una mención. Eran juegos que te podías pasar en menos de treinta horas
pero que valían quince mil pesetas. Las economías ingeniaban repartición de las
compras entre los amigos o alquiler durante un fin de semana
maratoniano.
Secret of Mana(Seiken
Densetsu 2 en Japón) Música excelente. Se podía jugar tres personajes a la
vez.
Chrono Trigger Otro juego mágico. Viajes en el
tiempo, más de doce finales, no llegó nunca a Europa y la única manera de
conseguirlo era comprar el cartucho americano y un adaptador. Mucho dinero.
Pero en aquella época (1995), sin apenas revistas o información al respecto consiguió
traspasar fronteras y ser encumbrado en todo el mundo. Ahí tenemos, años más
tarde, la versión de PlayStation y de Nintendo DS. En su desarrollo
colaboraron Hironobu Sakaguchi, Kazuhiko
Aoki y los compositores Nobuo
Uematsu y Yasunori Mitsuda. Akira Toriyama (Dragon Ball) se
encargó de los diseños de personajes. Juego inmenso, que me habré pasado más de
veinte veces, y aun así en cada partida me sorprende algún detalle nuevo. Banda
sonora versionada hasta la saciedad, no solo en conciertos, sino por
aficionados de todo el mundo.
Final Fantasy VILa magia de
Squaresoft en estado puro. Es sorprendente que tengan más alma estas bandas
sonoras de antaño, que se creaban con sintetizadores y un chip de sonido de
ocho bits, que las que las de ahora, todas cortadas por el mismo patrón
aburrido. El juego tiene momentos desgarradores, como cuando Celes se intenta
suicidar, tiene triángulos amorosos, enemigos sádicos, traiciones, la búsqueda
de una magia capaz de resucitar a los muertos, personajes carismáticos, un
guión excelente, y una mecánica de juego compleja y adictiva. No había guías, y
era como caer en un mundo en el que estabas solo y todo podía suceder.
The
Legend of Zelda: A Link to the Past Juego excepcional, siempre te
sorprendía con algún secreto, con alguna cueva, pozo, o lugar del mapa que no
habías visitado con anterioridad. Enrevesados puzzles que te dejaban bloqueado
durante días. En esos casos la casa se llenaba de gente debatiendo como llegar
a la siguiente sala como si fuera un asunto de calado nacional.
Entrando ya en la generación de 32 bits podría destacar:
Final Fantasy VII Otro de los juegos que es
pura magia, denso, adulto, emotivo. Tiene la culpa del gran calado que tienen
los juegos de rol en España. Hoy, quince años después, todavía hay gente que lo
disfruta y pide sin pudor un remake. El cenit de Squaresoft como compañía.
De la compañíaTri-Ace/Enixdestacar
dos grandes juegos: Star Ocean y Valkyrie ProfileJuegos
bellísimos a nivel gráfico y con excepcionales diseños de personaje.
En la actualidad solo hay dos compañías que merezcan la
pena ser reseñadas. La primera es Bethesda, con su saga The Elder Scrolls.
Juegos inmensos, pueden llevarte más de doscientas horas completarlo. Con sus revisiones
y ampliaciones se puede decir que es el juego de rol más real y más completo. The Elder
Scrolls V: Skyrim ha sido el último de la saga. También son los creadores
de Fallout 3
La segunda es BioWare.
Creadores del mejor juego de rol de Star Wars Star Wars: Knights of the Old
Republic. Es el que marcaría las bases del que es uno de los mejores
juegos de rol de esta generación: Mass Effect. Juego
de ciencia ficción futurista, en el que se creó de cero toda una galaxia, con sus razas,
sus costumbres, su historia, su cultura e influencia en la humanidad. Las localizaciones son excelentes y tienes
esa sensación de libertad no lineal que te “obliga” a pasarte el juego varias
veces para descubrir las consecuencias de tomar diferentes decisiones. Es una
trilogía, pero desgraciadamente el elemento rol fue desapareciendo y se volvió
mucho más comercial. La tercera parte sigue cogiendo polvo en mi estantería, no
quiero estropear un buen recuerdo.
***
Los juegos
de lucha son mi segundo género favorito de videojuegos y a los que he
dedicado más horas. Hablar de juegos de lucha es hablar principalmente de Street
Fighter II de Capcom en
1991. No hay que extenderse demasiado, en cualquier bar, recreativo -y a partir
de 1992 consola-, se estaba jugando a este juego o algún clónico. Veinte años
después siguen saliendo juegos de la franquicia.
The
King of Fighters Esta saga merece un punto y aparte. La primera
versión llegó en 1994, y la idea era reunir a todos los grandes personajes de
la compañía (sagas Fatal Fury, Art Of Fighting, Ikari Warriors), además de otros creados
para la ocasión y hacer una versión cada año. Pero con el The King Of Fighters '95, The King Of Fighters '97 y
finalmente The King of Fighters 98 Dream Match
llegaron a una complejidad de juego, un equilibrio entre los personajes increíble. No
era raro ver circular guías de combos importadas de Japón, donde se analizaba
hasta el mínimo entresijo. El nivel de los torneos era terrible, la gente
machacaba las versiones de consola, siempre inferiores técnicamente, entrenando los combos más complejos una y otra vez. Ver jugar a dos personas de nivel era un ballet, un
baile en el que cualquier error te costaba la partida. Era
divertido ser espectador de esas partidas porque solían ser muy estratégicas y espectaculares. Todo
se perdió a partir de la versión de 1999, la calidad fue bajando -entre otras cosas
por problemas económicos de la compañía. En la actualidad, después de varias fusiones y compras, se dedican a vender remakes de sus productos más conocidos. Una lástima. Pero lo
excelso es difícil de mantener.
En el 2001 el género ya daba los últimos coletazos, los
juegos en 3D se comían el mercado y nada hacía prever que en el 2008 la
situación pudiera cambiar. Por ello, como un panegírico sobre la tumba del género que había dado tantas satisfacciones a las dos compañías crearon Capcom vs. SNK 2.
Otros géneros o sagas que merecen una mención especial: Castlevania Podríamos destacar muchos. Concretamente el
Castlevania IV de Súper Nintendo, un plataformas maravilloso, los juegos de las
portátiles de Nintendo, excepcionales. Han hecho que muchos viajes a Sevilla y Barcelona fueran una gozada. Y por fin, el más destacable de todos ellos: Castlevania: Symphony of the
Night, para PlayStation, con una estructura de
mapas estilo Metroid, una banda sonora gótica que ambientaba perfectamente, un protagonista -Alucard- que derrochaba carisma, y unos toques de rol que te involucraban para conseguir el 200% del mapa y todo el inventario existente. Excelente
incluso ahora.
Silent Hill 2 Tiene
uno de los mejores guiones de videojuego existentes, con un giro final digno de
las mejores producciones de cine. Provoca miedo, desazón, hay momentos en los
que no sabes exactamente qué está sucediendo. Tuvo la culpa de que llegara varios días tarde al trabajo y que todo el mundo tuviera que jugarlo, bajo pena
de perder mi insulsa amistad. Metal Gear Una de las mejores sagas de
videojuegos, obra personalísima del genial Hideo Kojima. Cualquiera
de sus cuatro partes para las consolas Sony, tienen un lugar destacado en mi
memoria. Otra excelente banda sonora, y un alarde técnico que ponía siempre el
listón de lo que deberían ser los juegos a partir de ese momento. El remake de
GameCube del primer Metal Gear Solid, así como el libro, que alcanza, a pesar de la dejadez del autor, buenos niveles
de emoción, son imprescindibles para saber de qué estoy hablando. Super Mario Bros. Este personaje daría para un post en sí
mismo. La propia compañía Nintendo
se asienta en él para crear más y más sagas. Destacable a nivel
personal los títulos de plataformas Super
Mario World, Super Mario 64, Super Mario Galaxy, New Super Mario Bros.
Por reseñar otras sagas del fontanero más pluriempleado,
mencionaría Super Mario
Kart Aquí no omito ninguno de ellos, los seis existentes (siete con el que
acaba de aparecer para Nintendo 3DS) tienen algo especial, e incluso diría que
van mejorando cada vez más.
Correr contra los fantasmas de los programadores o saber que da igual si sacas una vuelta de ventaja, aún puede pasar cualquier cosa, no tiene precio.
Resident
Evil (saga)Llamado también Biohazard en su versión japonesa. Como suele suceder han
perdido el rumbo, lo que al principio era una mansión donde primaba el
ambiente, pocas balas y los puzzles, se ha ido convirtiendo en un Call Of Duty. Un desastre,
por mucho que nos quieran vender otra cosa. Pero a pesar de que no ha
envejecido bien, los dos primeros crearon un género en sí mismos que llegó al
gran público y rompieron definitívamente el cliché de juegos para niños.
Psiquiatra Rorschach:
¿Ha escrito algo en su diario como le pedí?
Conejo Agapito: No, lo
siento. La verdad es que envidio a todos esos conejos que consideran escribir
un placer casi vocacional. Ya sabe cómo soy, no siento pasión por las cosas,
cuando escribo lo hago más que nada por aburrimiento. Ojala tuviera la misma
constancia que Masanobu Sato, el campeón mundial de masturbación.
Rorschach: Creo que divagas
demasiado, ¿tienes algún plan para las próximas semanas?
Agapito: Las cosas no me
están yendo demasiado bien, este mes he administrado mal el dinero y me queda
lo justo para comprar esas zanahorias de saldo, las que son pequeñas e
insípidas. Últimamente todo me decepciona. Como el E3 y la conferencia de Nintendo. El único plan es ir al cumpleaños de una compañera de trabajo, me invitó el domingo.
Rorschach: Es un avance,
usted siempre me dice que esa barriga fláccida que sirve de protección a su
entrepierna le impide tener vida social. Pues ahí tiene: un grupo de conejitas
deseosas de su compañía.
Agapito: No me
malinterprete, ya sabemos que la carne llama a la carne, que estamos sobreexpuestos
a la publicidad y sus cánones. Pero la belleza también puede ser subjetiva, hay
conejitas que con el paso del tiempo te emocionan, ves más allá, te acostumbras
a su físico, te atraen, te excitan, silban en tu interior y te la ponen dura. Pero
me temo que con las conejitas de mi trabajo no ha sucedido, me resultan
bastante insustanciales. Una lástima.
Por otra parte creo que el sexo está sobrevalorado, toda
esa gente tan obsesionada que no para de hablar, presumir, escribir en los
blogs sobre ello, simplemente no follan lo suficiente, o quizás no saben follar
o no les follan bien. El sentido común indica que el único escenario adecuado
para escribir sobre sexo sería con los labios de una joven conejita sobre tu
miembro.
Rorschach: Le noto
triste…
Agapito: Hay frases notoriamente
utilizadas por conejitas que crispan, “No
es por ti, es por mí” es una de ellas, ¿qué cojones es eso de que no es el
momento adecuado -cito como ejemplo- para empezar una relación? Si algo sé de
las conejitas es que viven es un embudo romántico, una especie de stand by permanente. Ya pueden estar
casadas y con dos niños, o llevar nueve años de relación y planes en común, que como la pasión se meta en sus bragas,
perdón, en sus corazoños, se
convertirán de pronto en Anna Bovary,
el típico personaje de telefilme barato, y se arrojaran sin pudor en pos del
amor verdadero sin ningún tipo de escrúpulos.
Aunque todo mengue con la edad y las malas experiencias,
no deja de ser una frase idiota para no reconocer que no despiertan en ti esa clase de pasión. Todo esta perorata viene motivada, si no resulta
evidente ya, porque he sido rechazado como posibilidad,
antes incluso de lograr meterme en su cama.
Rorschach: Eso es
doloroso sin duda, pero, ¿estaba usted enamorado?
Agapito: No, claro que no,
aquí tengo que dar la razón a los literatos del sexo: antes de eso hay que salivar su coño, besarla, penetrarla, arañarla, morderla, follarla hasta que la realidad de su cuerpo desnudo sea la única verdad que sobresale por encima de nuestras imposturas. Dicho lo cual, me gustaría pedirle un favor. Llevo acudiendo a sus sesiones
más de dos años, supongo que ya más por inercia que por tener alguna esperanza
en los resultados. En cualquier caso habrá notado que este tipo de cosas,
estos desgarros sentimentales, tienen un efecto muy negativo en mi estado
emocional…
Rorschach: Bueno, sí, es normal, pero me gustaría indicarle que a usted le gusta quejarse demasiado…
Agapito: Eso es
irrelevante. Lo que quiero pedirle es que me facilite algún contacto, usted
atiende a muchas conejitas. Ya sabe mis gustos, no soy nada exigente. No necesito
una enciclopedia con falda ni grandes alardes, solo alguien tranquilo, sin
demasiados problemas, que tenga sentido del humor. No se lo pediría sino
pensara que estoy en un momento de mi vida en que un poco de compañía y pasión harían
evitable que cayera en, como diría Cioran, las cumbres de la desesperación.
Rorschach: Le entiendo
perfectamente, pero ya conoce los pormenores del código deontológico de mi
profesión. Sin embargo, dado que me cae usted simpático (y que ya se han suicidado tres de mis pacientes esta semana) le puedo
permitir poner un anuncio con su mail en esa pared, junto a mis diplomas y el
cuadro de Freud. Será muy visible, si alguna está interesada solo tiene que
escribirle, ¿le parece conveniente?
Agapito: Espere que lo
escribo: “Conejita de Madrid dispuesta a
conocer conejo, mande foto en bikini, o grabación de voz a este mail, tomo mi medicación
regularmente y me gusta la ópera”
Rorschach: Le deseo
suerte. Por cierto, como no suelo prestarle mucha atención me he puesto a ver
videos en YouTube de Masanobu Sato, una de las pocas personas vivas a la que,
al igual que usted, proceso una admiración inquebrantable. Me gustaría, como
final para esta sesión, ver juntos algún video suyo.
Agapito: De acuerdo, gente
así es la que mueve el mundo, la que impide con su ejemplo de ambición y
superación, que perdamos la esperanza…