miércoles, 6 de junio de 2012

Sesión Del Conejo Quejica.

Psiquiatra Rorschach: ¿Ha escrito algo en su diario como le pedí?
Conejo Agapito: No, lo siento. La verdad es que envidio a todos esos conejos que consideran escribir un placer casi vocacional. Ya sabe cómo soy, no siento pasión por las cosas, cuando escribo lo hago más que nada por aburrimiento. Ojala tuviera la misma constancia que Masanobu Sato, el campeón mundial de masturbación.
Rorschach: Creo que divagas demasiado, ¿tienes algún plan para las próximas semanas?
Agapito: Las cosas no me están yendo demasiado bien, este mes he administrado mal el dinero y me queda lo justo para comprar esas zanahorias de saldo, las que son pequeñas e insípidas. Últimamente todo me decepciona. Como el E3 y la conferencia de Nintendo. El único plan es ir al cumpleaños de una compañera de trabajo, me invitó el domingo.
Rorschach: Es un avance, usted siempre me dice que esa barriga fláccida que sirve de protección a su entrepierna le impide tener vida social. Pues ahí tiene: un grupo de conejitas deseosas de su compañía.
Agapito: No me malinterprete, ya sabemos que la carne llama a la carne, que estamos sobreexpuestos a la publicidad y sus cánones. Pero la belleza también puede ser subjetiva, hay conejitas que con el paso del tiempo te emocionan, ves más allá, te acostumbras a su físico, te atraen, te excitan, silban en tu interior y te la ponen dura. Pero me temo que con las conejitas de mi trabajo no ha sucedido, me resultan bastante insustanciales. Una lástima.
Por otra parte creo que el sexo está sobrevalorado, toda esa gente tan obsesionada que no para de hablar, presumir, escribir en los blogs sobre ello, simplemente no follan lo suficiente, o quizás no saben follar o no les follan bien. El sentido común indica que el único escenario adecuado para escribir sobre sexo sería con los labios de una joven conejita sobre tu miembro.
Rorschach: Le noto triste…
Agapito: Hay frases notoriamente utilizadas por conejitas que crispan, “No es por ti, es por mí” es una de ellas, ¿qué cojones es eso de que no es el momento adecuado -cito como ejemplo- para empezar una relación? Si algo sé de las conejitas es que viven es un embudo romántico, una especie de stand by permanente. Ya pueden estar casadas y con dos niños, o llevar nueve años de relación y planes en común, que como la pasión se meta en sus bragas, perdón, en sus corazoños, se convertirán de pronto en Anna Bovary, el típico personaje de telefilme barato, y se arrojaran sin pudor en pos del amor verdadero sin ningún tipo de escrúpulos.
Aunque todo mengue con la edad y las malas experiencias, no deja de ser una frase idiota para no reconocer que no despiertan en ti esa clase de pasión. Todo esta perorata viene motivada, si no resulta evidente ya, porque he sido rechazado como posibilidad, antes incluso de lograr meterme en su cama.
Rorschach: Eso es doloroso sin duda, pero, ¿estaba usted enamorado?
Agapito: No, claro que no, aquí tengo que dar la razón a los literatos del sexo: antes de eso hay que salivar su coño, besarla, penetrarla, arañarla, morderla, follarla hasta que la realidad de su cuerpo desnudo sea la única verdad que sobresale por encima de nuestras imposturas. Dicho lo cual, me gustaría pedirle un favor. Llevo acudiendo a sus sesiones más de dos años, supongo que ya más por inercia que por tener alguna esperanza en los resultados. En cualquier caso habrá notado que este tipo de cosas, estos desgarros sentimentales, tienen un efecto muy negativo en mi estado emocional…
Rorschach: Bueno, sí, es normal, pero me gustaría indicarle que a usted le gusta quejarse demasiado…
Agapito: Eso es irrelevante. Lo que quiero pedirle es que me facilite algún contacto, usted atiende a muchas conejitas. Ya sabe mis gustos, no soy nada exigente. No necesito una enciclopedia con falda ni grandes alardes, solo alguien tranquilo, sin demasiados problemas, que tenga sentido del humor. No se lo pediría sino pensara que estoy en un momento de mi vida en que un poco de compañía y pasión harían evitable que cayera en, como diría Cioran, las cumbres de la desesperación.
Rorschach: Le entiendo perfectamente, pero ya conoce los pormenores del código deontológico de mi profesión. Sin embargo, dado que me cae usted simpático (y que ya se han suicidado tres de mis pacientes esta semana) le puedo permitir poner un anuncio con su mail en esa pared, junto a mis diplomas y el cuadro de Freud. Será muy visible, si alguna está interesada solo tiene que escribirle, ¿le parece conveniente?
Agapito: Espere que lo escribo: “Conejita de Madrid dispuesta a conocer conejo, mande foto en bikini, o grabación de voz a este mail, tomo mi medicación regularmente y me gusta la ópera”
Rorschach: Le deseo suerte. Por cierto, como no suelo prestarle mucha atención me he puesto a ver videos en YouTube de Masanobu Sato, una de las pocas personas vivas a la que, al igual que usted, proceso una admiración inquebrantable. Me gustaría, como final para esta sesión, ver juntos algún video suyo.
Agapito: De acuerdo, gente así es la que mueve el mundo, la que impide con su ejemplo de ambición y superación, que perdamos la esperanza… 

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