jueves, 26 de enero de 2012

Lo que no soporto de ti es tu incapacidad para funcionar en el mismo plano de existencia que los demás. Vete a la mierda.

Llevo dos meses escribiendo en una hoja, estilo calendario, que me ha hecho feliz del día. Normalmente es una canción, una película, terminar un libro, escribir un post aunque no reciba visitas, alguna reunión social en la que haya podido divagar sin llegar a ninguna conclusión. Son tonterías hedonistas. Me fijo ahora y en dos días está la palabra “felación” Si, joder, tengo un lenguaje muy moderado habitualmente, soy de los que dice cunnilingus en vez de “comida de coño” Secuelas de haber perdido la virginidad muy tarde. Mierda, “virginidad” ¿Veis? Soy un chaval tierno.

Volviendo a lo del calendario, tenemos un día la palabra “sobrevivir” Joder, ese día estaba de buen humor. Normalmente me río bastante, hecho escalofriante dado que siempre estoy solo. Bueno, volvamos al presente: lo más interesante del lunes fue leerme el libro Drive. No sé por qué lo apunte realmente, no tiene nada de especial. De hecho, resulta que a la protagonista en la película la matan en mitad de un párrafo, de forma anodina, sin mayor reacción. Cambio de párrafo, cambio de tema. Joder, parece que está escribiendo en un puto blog. Aparecen y desaparecen personajes en un suspiro. Todo lo demás igual. No sé. El guionista de la película se merece una felación de alguna groupie. No quiero ser pesado. O si.

El martes. Nada, ni siquiera apunte lo de escribir. Aunque me lo pase bien con el último post. Pero ya no es como antes. Tanta literatura. Y al final ¿qué? ¿Y la soledad?
Pero me vi The Crow en versión original. Joder, que gran película. Lo hice porque me compré una edición nueva que han sacado ahora del comic. En la introducción el autor explicaba de donde había nacido la idea. Resulta que no podía coger el coche y le pidió a su novia que viniera a buscarle. Antes de llegar la atropello un conductor borracho y la mato. Y nuestro dibujante/guionista se echó la culpa de todo. Lo pasó realmente mal. Y utilizó tiempo después el comic para exorcizar sus demonios. Luego en la película muere Brandon Lee. Joder, dos víctimas para consumar una obra.
Sinceramente el comic es una bazofia. Siento ser duro, pero sé reconocer el talento cuando lo veo, y en ese comic no hay nada. La película sin embargo es grandiosa, desde la música los personajes, la escenificación de ciudad gótica. Bueno, el director luego hizo “Dark City” con Jennifer Connelly una de mis actrices fetiche. Total, que me la vi en versión original. Joder, gana y todo. Luego han hecho tres partes más y una serie de televisión. Mierda.

Tenía un amigo que le encantaba la película, siempre estaba con la misma puta frase “los edificios arden, las personas mueren, pero el amor eterno es para siempre” O algo así.
Ahora, años después, no puedo juzgar si estuvo a la altura de esas convicciones. Yo seguro que no. Pero aquella noche de borrachera, hace ya algunos meses, donde me decía que él ya no se podía enamorar y por eso estaba siempre con alguien distinto me dio la impresión de que todavía seguía enamorado de su ex. Y lo suyo había acabado hacía tres años.

Lo de hoy ha sido hacer un ciclo de Kevin Smith. Concretamente, como soy un desordenado, he visto Mallrats la última. Para quien no lo sepa forma parte de una trilogía, primero “Clerks”, “Mallrats”, y “Persiguiendo a Amy”. Luego ha realizado más películas, pero con excepción de Clerks 2 y de “A Evening with Kevin Smith” una serie de charlas con preguntas en varias universidades, nada me ha emocionado.
Lo curioso es que las vi hace algunos años con mi ex, el típico peaje que pagas para que tu partenaire tenga más cosas en común contigo. Pero salvo Clerks 2, todas las demás pasaron sin pena ni gloria. Una cosa parecida a lo que sucedía con “antes del amanecer” y “antes del atardecer”, como si esa década de diferencia con los protagonistas marcara nuestra propia empatía. Bueno, realmente ella como estaba enamorada por aquel entonces y le fascinaba todo lo que sugería se vio la tercera sola.

Y ahora resulta que después de ver otra vez todas, me gustan especialmente las dos primeras, las de veinteañeros con protagonistas perdedores que se han acostumbrado a ello y son felices así, Peter Pans modernos y freaks que solo mantienen sus convicciones y orgullo porque tienen el amor de sus chicas. Una de ellas Brenda de Sensación de Vivir. Toma ya.
Y ahí les tenemos en la segunda luchando por eso, un amor adolescente rodeado de chistes culo-caca-pis. Divertido sin duda. Porque las chicas lo merecen, se adaptan a sus hobbies, a sus comics, a sus videojuegos, a sus taras, a su falta de ambición. Solo les piden, a fin de cuentas, cambiar por completo: madurar. Son dioses que quizá no las follen con la suficiente intensidad, chicos que hablan de cosas realmente extrañas y que no interesan a nadie, pero son SUS chicos a fin de cuentas. Puto Kevin proyectando sus ansiedades.

Ahora ya ha perdido un poco de vigencia claro, vas a una tienda de comics y está llena de mujeres que no solo compran manga sino que encima se atreven con el comic americano. Alguna incluso sabrá quién es Frank Miller, o John Byrne, o Alan Moore –si alguna conoce a los tres, por dios, que me envíe un mail privado. Y luego vas a GAME o a alguna feria de videojuegos o anime y allí están en los putos juegos sociales pero también jugando al Call Of Duty. El frikismo con las series e internet se ha devaluado, se ha democratizado. No lo lamento, simplemente me hubiera gustado no tener que explicarle a mi novia de aquel entonces una y otra vez porque era importante meter los comics en bolsas de plástico.

Ahora se ha perdido la magia, simplemente me los descargo de internet, no compro nada. Me dejo la vista en el ordenador y me los leo en inglés. Me gusta de todas formas pasearme por Madrid, tenemos mejores tiendas que en Barcelona, Norma es caca I`m sorry, y comentar los viejos tiempos.

No sé porque me ha venido un recuerdo, cuando hacíamos pellas en el instituto y nos íbamos a Arte 9, una tienda del centro que estaba al lado de un local de alterne y con putas en las esquinas. Eso sí que era interesante, con dinero en el bolsillo y sin saber si irte de putas o comprar las últimas novedades.

Yo siempre entraba en la tienda. Así me ha ido.

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