jueves, 15 de septiembre de 2011

Te encontré en el anonimato de una calle, chocaste con mi mirada y seguiste adelante sin percatarte de nada.

Eras guapa, delgada, pechos pequeños pero con un buen culo, 1,70 de altura sin tacones. Alguien agradable, un buen polvo como dijiste entre risas, deslumbrándome con tu sencillez andaluza. Necesitabas sacar partido a tu cara con maquillaje y un corte de pelo muy concreto, pero mi única aportación era un cerebro lisérgico ansioso de entropía, no creo que pudiera o debiera ser exigente.

Y ahí te esperaba, en la estación de Chamartín, con esa mezcla de ansiedad o fe que producen este tipo de encuentros. Dos desconocidos esperando que las cosas fluyan, sin más argumentos que un mes de teléfono y dos encuentros por el skype. Un par de autocompasivos gilipollas que ríen y lloran a destiempo y siempre por cosas sin importancia.


Solo te quedabas una noche y nos dimos prisa con el romanticismo. No tenía ninguna presión, esta vez no importaba nada demasiado, te abriste ante mí como una flor bajo la lluvia esperando placer, solo tenía que recoger el premio… ¿demasiado fácil? No, el juego fue largo, marcando bien los tiempos para convertirme en tu reto, sin hablar de necesidades ni sentimientos, un baile ensayado de indiferencia. Tu vanidad disfrutaba más de la posesión que de la penetración y a mí no me interesaba llegar a tu corazón, solo las palabras rompían mi espontaneidad, pero gemías lo suficiente para hundirme en ese pelo largo azabache y dejarme llevar.

El segundo fue mucho mejor, la verdad es que resultabas mucho más inteligente en la cama que fuera de ella. Incluso con el tiempo podría aprender a quererte, un escenario aburrido pero relajado en el que no cruzamos las líneas tacitas de nuestras mutuas carencias, ¿Lealtad o sorpresa...?

Te dormiste abrazada a mí, simple tramoya, somos ya mayores para sobrecogernos por detalles mil veces repetidos. La nostalgia para ambos seguía ahí, aunque nos afectase de forma diferente. Te abandono como a un párrafo que me da vergüenza releer –sin metáforas- y dejo que mis falanges divaguen sobre cualquier tema, el éxito por ejemplo.

Si tienes un blog el éxito se basa en el número de seguidores y/o comentarios que devienen en muchas visitas. Pero es una pantomima, solo es una cuestión de marketing, otra red social de aduladores donde nos intercambiamos favores y spam, es una cuestión de tiempo no de talento. Y de sexo, mucho sexo reciclado en fotos, relatos, en mujeres bosquejando su promiscuidad con algún toque –espero- de realidad a flor de párrafo. La imagen de una vagina se folla literalmente años de letras en apenas una hora.

El éxito… quizá el tiempo, como padre de la verdad, pocos aguantan un buen ritmo más de un año. Quizá la existencia de un troll, sí, alguien que se tome los textos como algo personal, que nos odie, que nos escupa en los comentarios hasta que no tengamos más remedio que moderarlos. También sería entrañable un acosador o una groupie ofreciendo sexo, los decadentes espantamos el éxito, pero me consta que hay gente que disfruta de esas experiencias en este pedo virtual.

Pero a fin de cuentas todas las aguas fecales acaban desembocando en el mismo mar
Soy la anoxia que te provoca la realidad a bocajarro
Soy letras para adolescentes adictos al crack
Soy un medico demasiado amable cuando va a darte los resultados
Soy la sensación de fracaso que te hace llorar por las noches
Soy un cocainómano rompiendo billetes a Paris sin usar
Soy un accidente sentimental al que aun no puedes llamar puta
Soy tu nausea al soltar tópicos intrascendentes ante una sala vacía
Un mendigo que te mira desde la basura y te ofrece un trago
Una mente rota que no entiende el principito
La pasividad de una muñeca hinchable
Un condón roto mientras finges un orgasmo
Un molino de viento girando entre las piernas inabarcables de zorras indiferentes
Una esquela, un fundido en negro en versión original, un carnet de biblioteca caducado
Una chica que se queda embarazada por segunda vez de la persona equivocada
Soy ese gesto, esa palabra, ese puñetazo que destroza años de convivencia y que hace que la mentira ya no pueda mantenerse ni un segundo más.

Aúlla conmigo, que le jodan al éxito.

The Kiss by The Cure on Grooveshark

18 comentarios:

  1. omfg, según lo leído es un poco absurdo comentar o manifestarte, verdaderamente, podría escribirte mucho al respecto, pero serían largas filas de confusiones o exhibiciones de falta de prudencia. Me ha gustado la evocación del principio, sobre la mujer de 1.70 sin tacones, tiene su lado dulce y falsamente dulce, quizás una dualidad demasiado repetida, y velada.

    ResponderEliminar
  2. Soy muy vago con mis comentarios en blogs ajenos por lo que tomo como una enorme muestra de altruismo y/o sinceridad que me comenten a mí. Por otro lado, joder, pensaba que lo único bueno de esto era el anonimato y aprovechar para dejar a un lado la prudencia y la, a priori, falta de claridad de ideas, para desbarrar con total impunidad. Muy mal, no hay que ser tan tímida.
    Y sí, me gusta esa dualidad, de hecho creo que no sé describir a otro tipo de mujer, los tios son tan tan tan simples, que es más divertido lo otro.
    Un saludo…

    ResponderEliminar
  3. ¿Y por qué dejar al lado la prudencia? antes que nada, hay que dejarla sobresalir un poco en todas las manifestaciones, te imaginaba como persona que valoraría tal cualidad : /

    ResponderEliminar
  4. Lousie: Llegan pronto las decepciones hacía mi persona…xP
    Valoro la prudencia y la discreción, pero insisto: aquí estamos limitados en la comunicación de ideas, aunque solo sea porque tú expones algo de madrugada y yo me levanto legañoso diez horas después y te contesto. Hay que saltarse etapas, la prudencia es una de ellas, adoro los exabruptos, hay más fidelidad de pensamientos en uno de ellos que en una semana de mails. Pero siempre con elegancia. No creo que a ti te falte de ello… ¿no?
    Un saludo.

    Julieta: Beso :)

    Morbus Monstrum: También me vale. Beso.

    ResponderEliminar
  5. A la mierda el éxito, eso es un mero invento del capital, algo parecido a papa noel y los reyes magos. Me gustaría ver a Lady Gaga en la horca.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  6. Pues sip, imagino que es una lástima que la vida real no pueda ser como ésto. Cualquier palabra, gesto o falta interés puede hacer que pierdas la concentración y que esa correspondencia idílica entre emisor y receptor se vea enturbiada por un aura de hermetismo. Aunque hicieras de tu vida una comedia en rima consonante al estilo de El perro del hortelano y vivieses tu anagnórisis en un puñado de mentiras, siempre podrías fracasar. La gente por lo general en todos los ámbitos tiene expectativas que pone en ti, no sólo con la esperanza de que las cumplas sino también de que las averigues en un ardid de psicoanálisis para no tener que reconocer su egocentrismo personal. Finalmente, todo se convierte en una pincelada más de esta naturaleza muerta, oda barroca al desengaño...

    El éxito por lo general, tampoco nos reconcilia con la vida real... es como tratar de tener por mascota a una hidra de cien cabezas y pretender que nos tome cariño. Una vez metido en trincheras no te defienden medallas, pero como dices, levantar pasiones y desdenes entre la gente que te lee o tener alguna proposición interesante de vez en cuando, ayudan no ya a recuperar la ilusión pero al menos a mitigar esa sensación de estancamiento emocional y regresar al flujo arterial de la ficción.

    http://www.goear.com/listen/b6123d7/piel-a-tiras-carlos-chaouen

    Saludos.

    ResponderEliminar
  7. Joder, agradezco tus comentarios Noa, pero es que he tenido que buscar “Anagnórisis” en el diccionario…xD Bien, bien, guapa y culta.

    Fracasar, bueno, es el camino natural de una relación. Las personas más felices son las menos exigentes, paz y amor. Ni gustos en común, ni una vida realmente enriquecedora, solo llegar a casa y tener concordia, zapatillas y un plato caliente. Por turnos.
    Luego están los que buscan el –Amor-, la intensidad, el destino con música de Amelie de fondo, drogas del cerebro haciendo zozobrar la poca lucidez que queda después de masturbar toda tu adolescencia con películas románticas y música pop.
    Quizá es una mejor opción que el realista amargado y resentido.

    Creo que el truco es un punto medio, entre la irracionalidad del amor y huir del lastre del pasado, quitar exigencias, expectativas. Sí, afronta con ilusión cada relación, pero no esperes encanecer a su lado, vive al día, cada día es diferente, sinergia, siempre más cosas no menos, y sin discutir, afrontando las cosas con lealtad y generosidad. Y mucho sexo. No digo que funcione, pero al menos el tiempo que duré será un buen recuerdo y no un infierno o un trabajo que realizas por miedo a la soledad.

    En el fondo el amor es la mejor proyección de ficción que podemos crear. Te inventas literalmente a una persona, te dejas domesticar, atas tus recuerdos a ella. Y sin embargo, ¿cuál es el éxito real en esta ficción? ¿Mantenernos en su seguridad, o masacrarla con la realidad y ver que sucede con nuestros sentimientos?
    Quizá al final el único éxito real sea poder seguir emocionándonos a pesar de todo.

    Y no sé si tiene algo que ver todo esto con tu comentario o con mi post, pero ahí queda. Carlos genial, me encanta “No me canso” y suele tocar por Madrid.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  8. El último párrafo es precioso, y lo digo sin ironía. El resto, bueno, espero que esté basado aunque remotamente en algún acercamiento de esos que a veces pasan para, quizá, quizá no cambiarnos la vida.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. ah, perdón, el éxito. Se me olvidaba lo del éxito.
    El éxito se traduce en resultados. Cada vez soy menos idealista. Necesito dinero. El éxito es irse de vacaciones a un convento del siglo XVII, lo demás es vanidad. La vanidad sólo es una forma de masturbación que respeto totalmente, claro.

    ResponderEliminar
  10. Gracias por tus comentarios señor advenedizo. El éxito se traduce en la practica en resultados, sí, así es, y en tener dinero. Joder, ¿para que hablar tanto si este es el resumen perfecto?

    Los acercamientos siempre son divertidos, a veces es bueno dejarse de monsergas y despertar a tus vecinos con gemidos femeninos. Dicen que viene bien para el ego.

    Un abrazo, espero tu tercera parte del realismo sucio.

    ResponderEliminar
  11. Vomitar la propia mente en espera de recompensa... Somos simples, predecibles.. bueno, algunos. Dejémoslo estar, ultimamente se me da como el culo comentar.

    Bss.

    ResponderEliminar
  12. Me gusta la forma en que muestras la crudeza de todo, sin florituras ni metáforas absurdas (tan recurrentes en estos tiempos que corren). Sobre el éxito, que podría decir?... Ufff a mi me la pela bastante. Cuando sabes de antemano tus limitaciones, es absurdo querer disfrazar a un cerdo con el mejor "Valentino" de alta costura, verdad? ( juas, creo que se me acaba de ir la olla!) En mi caso suelto la primera burrada que me viene a la kijotera y me quedo tan ancha, pero para ese ego que todos tenemos, que bien te sienta a veces que te comenten ni que sea para decirte: Dedícate a otra cosa, baby!.
    En fins, ya no me enrollo más! si no te importa, me quedaré husmeando por aquí ( prometo estar calladita...)

    :P

    ResponderEliminar
  13. chatnoir. Ponte cómoda y husmea todo lo que gustes, pero no te olvides de pagar el peaje de mi vanidad comentado, eso de quedarse calladita ni me gusta a mí, y creo que tampoco a ti realmente.
    Beso noctívago.

    ResponderEliminar
  14. La canción de "Massive attack" es una de mis fetiches(que no puedo escuchar sin llorar).

    ResponderEliminar
  15. También es especial para mí, pero lo que ya hemos hablado: átala a otros recuerdos. Un beso.

    ResponderEliminar