lunes, 26 de septiembre de 2011

Rorschach empieza una semana de mierda.

El talento en la escritura es como penetrar tu mente y verbalizar tu alma, una epifanía intelectual en la que te sientes reconocida. La soledad de tu vagina se rompe físicamente, aquí se trata de raptarte de la entropía de tu entorno durante unos instantes convirtiendo tu cárcel en mi hogar.


Puedes engañar al lector potencial usando palabras de diccionario trasnochado, hablarle de sexo, miserias, filias, fobias...no dejan de ser mecanismos sencillos, causalidad de lugares comunes mil veces transitados que solo provocan un orgasmo Pavloviano. El talento es extemporáneo, un niño mimado que juega con tus endorfinas, que te hace lubricar y luego te abandona sin valorar nada, por eso cuando lees que te amo te resistes a corresponderme.

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Se acerca otra noche, otra ventana iluminada sin misterio. No queda mucho cerebro que desollar. La autocompasión invita a la siguiente ronda y el miedo a la falta de transcendencia me enajena: quiero olvidarme del propio lenguaje, traicionarlo como él ha hecho conmigo. Camino en círculos arrastrando los pies como una metáfora contenida de mi alma. Podría dejarme morir aquí como un anciano sin jubilación, como un mueble molesto, apolillado, feo, anacrónico, sin utilidad. Comida para perros. Excrementos esperando a que alguien tire de la cadena. Hace tres semanas desde el desencadenante, la catarsis que erradicó mi subjetividad el tiempo suficiente para reconocer ante el espejo lo que todo el mundo sabía: soy un escritor mediocre. Que putada.

Rodeado de basura espero el milagro junto a Leonard Cohen cuando llama mi querido amigo Daniel. Oriundo de barrio pijo, de carácter emprendedor, ambicioso y competitivo, formamos un curioso contubernio: mi presencia disipa por comparación –sin aspiración a ser un beta, me quedo en el paría omega- cualquier duda sobre su ascendiente y me permite disfrutar con las vaginas resentidas que chocan contra su demoledora presencia.

Un ejecutivo de éxito, una casa a las afueras, un buen coche, el pelo en su sitio al igual que todo el resto del mueble bar que moldea en el gimnasio. Su mujer embarazada completa el cuadro. Sin mundo interior pero decoradora de interiores, la susodicha es un robot perfectamente engrasado moviéndose en el escaso espacio que le dejan los convencionalismos y la alienación política. Se ha comprado la biografía de Rajoy, el tercer libro de su biblioteca, con esto dejamos las metáforas a un lado, queda todo dicho.

Naturalmente todas las personas tienen su cara B y nuestro coprotagonista no es una excepción. La cara B se refiere a esa realidad que hace estallar por los aires todos los juicios de valor prosaicos basados en los breves encuentros sociales. Ex de amigos que parecen pequeños duendes de jardín sumisos y se revelan como autenticas arpías desleales, muchachas pizpiretas que acaban ingresadas en el hospital con las muñecas vendadas…o machos alfas envidiables que en realidad son politoxicómanos peligrosos. Me ha llamado para que fuera a por su dosis, tiene reunión y promete una compensación a la altura de las circunstancias.

Y he aquí el motivo por el que me encuentro en este coche, yendo de kunda a la Cañada Real, acompañado por un par de putas y un yonqui crepuscular, a por sus dos micras de base y de caballo. Que cabrón. Durante el viaje una de las putas me ofrece su boca desdentada, ese pozo contagioso, por cinco euros, la otra aparenta cincuenta años pero no debe de tener más de treinta, el yonqui temblando a mi lado con los ojos desorbitados y sin poder apoyar el culo en el asiento -¿estreñimiento o una versión masculina de Sera en Leaving Las Vegas?-, y ya por último el conductor algo paranoico confundiéndose de camino constantemente.

Conseguimos llegar de alguna manera. Más miseria, más jóvenes con cara de viejo mientras una ambulancia del Samur recoge desechos del suelo. Pido mi parte en una casa al azar, el tipo, un rumano con la cara llena de ronchones rojos, me da el material, hay un par de niños de unos cinco años descalzos llenos de mierda dando trozos de papel albal.

Volvemos todos al coche, el tipo que conduce pone la radio, suenan Los Secretos. Joder, genial, una de Lou Reed, o de Antonio Vega y ya nos podemos lanzar por un terraplén. Intento distraerle –se llama Pablo, licenciado en económicas, en paro, sin ningún ingreso desde hace seis meses- pero esta demasiado atacado de los nervios observando como las putas ya están quemando la mezcla y fumándola. El yonqui no es problema, se ha debido de picar antes y esta totalmente ido. Pablo se caga en todo cuando se cruza con unos policías, pero están riéndose con unas yonquis de la zona. Salimos de allí echando ostias.

No sé que hora es cuando llego a casa pero Daniel no ha llegado todavía. Me relajo tumbado en mi jergón mientras escancio unas cervezas calientes y me recreo en los consejos deformados de la Velvet. No tengo que esperar mucho, un par de horas después le tengo frente a mí. No podemos ser mas distintos: con mi camisa de Iron Maiden agujereada, pantalones rotos, rapado, sin afeitar…él con su inmaculada imagen de ejecutivo, su peinado, su sonrisa perfecta…lástima esos ojos enfebrecidos...esas manos de manicura modelando el aire con ansiedad.

Nos damos un abrazo y se va al baño con la mercancía. Vuelve al rato y se tumba conmigo. La pesadez no le dura más de quince minutos, debe de estar acostumbrándose a esta mierda, o quizá la han cortado con laxante o anfetamina barata.

Recaliento algo para cenar. Él no quiere nada. Me confiesa que lleva una vida de mierda.
“Estoy siempre con la BlackBerry recibiendo mails, mensajes, es como trabajar veinticuatro horas, un puto stress, no puedo desconectar, solo con esto…y últimamente ni así. “
Le cuento que mi novia me ha dejado hace tres semanas, no le gustaba mi forma de vida, no estoy a la altura. No hubo grandes dramas, casi fue un traveling de película: cita en un café, monologo, alguna lágrima de colirio, beso en la mejilla. Tuvo el detalle de pagarme la cerveza.
“Mierda, son todas unas zorras, seguramente te ha hecho un favor.”
“No, es una mujer magnifica. Ahora estará adorando el tótem de otro, arrodillada, lamiéndolo durante horas. Es muy complaciente. No se le puede echar en cara que además quiera ser exigente. La erótica del poder no funciona con un fracasado, ella merece algo más.”
“Tu necesitas echar un polvo y rápido…conozco un sitio magnifico.”
“No sé, prefiero el alcohol.”
“Tú déjame a mí, ya veras como merece la pena. Tengo un par de horas hasta que mi agujero preñado reclame mi presencia.”

Me lleva a un prostíbulo de chinas, la cosa más sórdida que hay. A la tierra le salen de pronto dos pequeños satélites que se bambolean con la rotación: son los cojones de mi amigo que se atreve a discutir con la madame el precio de nuestro servicio. Al final llega a un acuerdo y con una palmadita en la espalda me dice que tengo dos horas con la que quiera. Él se retira con dos, espero que les pague un buen suplemento, sus filias han ido a peor.

Elijo con desgana a la más joven, unos veinte años. Su maquillaje es como un ejército de soldaditos de plástico verde. Entramos en la habitación, me lava un poco, se desnuda y se abre de piernas. Me pongo romántico y me da por esnifarme lo que me queda de coca sobre su coño reseco. Esto no funciona, parece una sordomuda retrasada. Pero claro, ¿Qué me esperaba?

Tengo ganas de huir, ¿Qué hago aquí de todas formas, busco algo que me denigre, una venganza? La puta sigue ahí, totalmente ida, como una puritana entregando su virginidad mientras mira una cruz colgada en la pared. Estas son las únicas bajezas que la clase media extinta, sin talento para nada, puede permitirse…puro hedonismo cartesiano.

Le doy dos bofetones para que reaccione, se asusta un poco, le meto varios dedos en ese coño como ceniza de cigarrillo y le agarro del pelo para que me la chupe. No sabe chuparla muy bien, pero al menos produce algún sonido gutural que me excita. Su coño ya empieza a lubricar, algo ajeno al placer de mis perforaciones. La tumbo y le obligo a lamerme los cojones mientras pellizco sus pezones con saña. Un par de bofetadas más y empieza a chuparla con un poco más de alma.

Bien. Años de experiencia. Seguimos así un buen rato hasta que por fin empiezo a follármela con cierta intensidad, no creo que llegue al punto de ruptura, pero aquí, mientras la sodomizo brutalmente y empiezo a escuchar sus gemidos acompasados, mientras mi polla la perfora sin más sentimiento que untar una tostada con mermelada, me doy cuenta de cual es mi papel en el mundo. 


Y sonrío.


I Sit On Acid [Soulwax Remix] by Lords Of Acid on Grooveshark

18 comentarios:

  1. Vamos a tener que hacer un trato tú y yo...

    Besos!

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  2. Y yo sonreío contigo (Clap clap clap... ¡Yupi! Rorschach a aprendido a follar)
    Muy bueno, por cierto. ¿Tumbado en tu jergón? Jajajaja, te lo juro, me encanta cuando te pones a escribir con un vocabulario tan extraño, es como leer un diccionario en el que todo tiene un significado o fin sexual ajajaj
    besos

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  3. Blogboreta: Tengo curiosidad, ¿qué tipo de trato quieres conmigo? xD
    Un saludo.

    Lunática: ¿”Jergón” es extraño? Quizá si que tiene connotaciones sexuales, pero más que nada porque aquí todos tenemos el pensamiento muy alienado y sucio...je je. Pero lo de aprender a follar estoy ahí ahí, necesito más practica.
    Besos guapa.

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  4. Ah, y gracias por leerlo entero, pensé en acortarlo pero los post salen como salen. Las descripciones un poco coñazo y típicas, lo acepto.
    Adeu.

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  5. dios, jajaja, se dice "Rorschach HA aprendido a follar" ¿Verdad?
    Mierda, creo que yo sí que tengo que practicar, pero ortografía (Que bochorno, ¿Qué pensaréis todos ahora de mi pobre blog?)

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  6. Yo te sigo leyendo y tú dejas de dejarme sin palabras... ¿ vale?

    ( Va en serio. Yo no me estoy riendo)

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  7. Sórdido pero tremendamente humano...
    :)

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  8. Sonríe o muere (lo que da miedo es la ola de positivismo).

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  9. Me gustan los juegos de palabras que hay en este post.
    A mí me gustan los largos...

    Saludos

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  10. Menuda noche, Cañada, compañía de viaje afectuosa y al final birras, pico, colegas y 2 horas de putas. Eso da para mucho si se estira… Amigos así no quedan cuídale, cambia de punto y para la próxima invita a tu ex.
    Las tortugas también vuelan
    PD. Puestos a pillar, para la próxima, que se deje de micras, trinque un androide y pase de la BB.

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  11. Tortu: Vaya sorpresa tenerte por aquí!. Bueno, ya sabes que hay algo de ficción, aunque no lo parezca he dejado las drogas. De todas formas apuntaré lo de la ex y lo del android. Hasta que cobre es una mierda de semana, los planes que te comenté no salen y no hay dinero. Que se le va a hacer. Un saludo.

    Imilce: Gracias… ¿te gustan los largos? A mí realmente también, sobretodo si cuentan una buena historia, lastima que tengan menos visitas, comprobado.
    Abrazo.

    Julieta: El protagonista es un pobre cabrón desorientado que se resigna al sucedáneo de la eternidad: el orgasmo. ¿Suena positivo? No lo sé realmente.
    Un beso.

    A solas con Lucía: Me agrada darte miedo. Lo del perro aun no, no tengo tanta hambre de momento. Besos.

    Chatnoir: Gracias…creo que a todos nos encanta lo sórdido en pequeñas dosis. Humanicémonos juntos. Beso.

    Blogboreta: sino hay sexo no hay trato. Te deseo más días amarillos. Cuídate.

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  12. Excelentes letras, el texto me atrapo desde el principio, muy bien, me fascino.

    Fructíferos saludos

    Brenda Ladurie

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  13. Me alegra ostensiblemente que te fascine. Ojala fuera tan fácil fascinaros en otros escenarios…xP
    Gracias por comentar poetisa. Un saludo.

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  14. Simplemente deslumbrante blog.
    Epat'ante

    Te leeré.

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  15. Me tiene ud completamente enganchada.
    ¿Cómo puede alguien ser tan sórdido y entrañable a la vez?

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  16. Estoy deprimida y he entrado en tu blog para leer entradas con etiquetas como "Fealdad", "experiencias personales sin lógica", "Soledad", "Juguete roto", "Suicidio",..Intento que tu Decadencia me reconforte, ya sabes: mal de muchos, consuelo de tontos. Pero hoy me pareces más positivo que nunca (cara de ira).
    muchos besos, bonito

    PD: y gracias por tener este archivo de hermosa decadencia en el que poder refugiarse cuando las cosas salen mal.

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