miércoles, 25 de enero de 2012

El futuro de Rorschach

El día veinticuatro de diciembre por una serie de circunstancias que no creo que se vayan a repetir fui a una vidente, y completamente gratis –digo esto para salvaguardar un poco mi dignidad- me echó las cartas. Me adivinó el futuro. Me tomo el pelo. Cometió una tropelía con dinero ajeno. No sé.

De primeras todo lo que me dijo era bueno, yo claro, como era la primera vez que hacía algo parecido no abría la boca para nada. Me dejaba hacer y escuchaba simplemente. Que si tengo la línea de la vida muy larga –ya me gustaría tener otras cosas más largas- que sí soy muy inteligente y talentoso –joder, todo el mundo insiste, pero si fuera verdad no llevaría la vida que llevo- etcétera. Vamos, que no entiendo porque no me presento a su hija, porque a priori era el hombre perfecto, con la simiente de macho alfa totalmente desaprovechada.

Al caso, que saca una bajara española y empieza a hacer ruidos y murmurar. Y al cabo de un rato suelta “del presente, va a haber algo con una mujer casada” Mentira, la única que conozco es del trabajo, y solo ha habido un par de pegues, -lo siento Marina, no es parodia, es que me gustó  la expresión- y durmió un día en mi casa. Pero nada, nada de nada. Amigos. Y cada vez más, porque cuando abre la boca todo su exotismo oriental desaparece. La chica no es muy lista. Es buena gente, lo cual es una expresión tan dramática como “eres como un hermano para mí”. Bueno, entendedme, a veces habla y estoy en mi campo de espigas estilo “Diario de un rebelde” pero otras veces tengo que escuchar y escuchar. Son ocho horas. Y siempre sobre lo mismo. Insatisfacción. Vida entrampada. Joder, supongo que simplemente me aburre.
Bueno, que me voy del tema, además, ni siquiera está casada, vive en pecado con sus dos niños. Y tiene miedo a los penes grandes. Un desastre.

Luego añade que me voy a reconciliar con una mujer del pasado. Aquí se emociona y el número va variando, pero finalmente lo dejamos en una y media. Casualmente me encontré con mi ex en la cabalgata de reyes. Bueno, lo de casualmente es un decir, porque es mi vecina. Pero como tampoco salgo mucho de casa y me pilló comprando una idiotez lo llamaremos casualidad. Pero de reconciliación nada, somos muy amables, pero siempre hay una cuenta atrás y como nos salgamos de ese tiempo establecido surgen aristas, y luego cae el cuarto círculo del infierno sobre nosotros. Pero la media hora escueta fue bien. Pero luego hubo un intercambio de mensajes con respecto a la custodia compartida de nuestro gato y a mí, ya ves que cosas, me dio por sincerarme en un mail sobre ciertas cuestiones del último año y medio. Para no creo que fuera buena idea. De hecho creí verla ayer por la calle, y digo creer porque fue como un fogonazo, como las líneas cinéticas en un comic, estaba levantando la mano para saludarla y ya la tenía a dos metros de distancia. Joder.
De las otras dos mujeres importantes en mi vida, pues por diferentes razones no creo que me llamen nunca. O sea que nada.

Luego me dijo que iba a tener GRANDES cambios en el trabajo. Y aquí el único cambio lo ha tenido mi coordinador que le han cambiado el horario y ya no le veo más. Que inquina nos teníamos. Por otra parte las chicas nuevas, por alguna extraña razón, en vez de pensar que si llevo libros al trabajo es porque quizás no soy demasiado responsable y paso de todo, han tenido la brillante idea de ponerme a hacer backoffice, responder mails y sms de clientes satisfechos –es un decir claro, hay un insulto/critica/petición de baja cada tres. Vaya, eso me gusta más, no es que sea un GRAN cambio, pero al menos un par de días la novedad es agradable. Aunque hubiera estado mejor que me despidieran como al resto de mi turno y me llamasen de algún tipo de servicio de ayuda para adictas al sexo. No sé, algo diferente, que me llenase de vocación, que diera sentido al paso del tiempo.

Y ahora viene la bomba, lo que ya casi me hace intentar estrangularla, me saca un dos de espadas y me dice que en dos días, dos semanas, pero seguramente serán dos meses pasarán dos cosas importantes. Aquí mete que es mi año, el año del dragón chino, y que del 23 al 29 de febrero voy a brillar como si fuera radiactivo. Pues a lo que iba, que de pronto voy a tener mucho dinero gracias a un pariente cercano, mi madre, muchísimo dinero. Y cada vez que baraja salen más oros, es como un croupier sacando seis ases en cada mano. Está totalmente entusiasmada, joder, a lo mejor ahora si me presenta a su hija “Mira, mira, si es que estas rodeado de oros”
Pero claro, me sale el cinismo y le indico que aunque se muera media familia, aquí lo único que vamos a heredar es deudas, o sea que es complicado.
Aquí se me enfurruña un poco y me saca las cartas del tarot, que son más grandes y con dibujos bastante amenazantes.
“Baraja, que aquí viene lo segunda cosa que va a marcar tu año”
Barajo. Y despliega.
“Mira, hay una mujer, sí, sí, una mujer trigueña, más joven que tú, y la relación va para largo ¿eh? Porque tienes la carta de la rueda de la fortuna, y la de la sacerdotisa y unas cuentas más”
“Pero a ver señora, no me venga con jodiendas, si yo apenas me relaciono, si solo voy al trabajo y luego no salgo de casa, y en el trabajo está todo descartado”
“Pues aquí veo que haces un viaje”
“Ah no, por ahí no paso, no me digas que encima no es de Madrid”
“Eso ya no lo puedo ver, solo sé que es rubia y más joven que tú, por la carta esta, mira, mira”
Sí bueno, lo único que veía era la carta gastada de una especie de sacerdotisa rubia, nada vestal, y joven. Estas interpretaciones literales…
“Bueno, ya hemos agotado el tiempo. Feliz Navidad”
“¿Ya? Mierda…”

Y poco más, mi amiguete pagó la broma y nos largamos de allí. Como ya he dicho nada de lo que iba a pasar en enero ha sucedido. Todo es interpretable, según los delirios de mi amigo todo está resultado a la perfección. Joder, lo del dinero vendría genial, mi madre siempre ha querido ir al concierto de Año Nuevo a Viena. No sé, se merece algún capricho. Es un estrés para ella creer que soy anoréxico –siempre que viene a verme, y lo hace a menudo, me trae comida e insiste en comer juntos- y luego siempre me esta preguntado por mis ex o si he conocido a alguien. Bueno, esto último ya lo va superando, ya sabe que lo de ser abuela es inviable. Su único hijo. Que decepción.

Pero lo de la mujer trigueña, eso es más preocupante. Claro diréis, después de haber estado llorando durante casi un año hablando de la soledad, el desamor y lo malas que son las mujeres contigo no intentes convencernos de que prefieres estar solo. No joder, tampoco es eso, además que todo es puro cachondeo, pero siguiendo la broma, vaya, que pereza. Ni el sexo compensa. Bueno, depende de con quién. Pero te acostumbras ¿eh? A llevar la vida que prefieras sin necesidad de explicaciones o juicios. Es que veo parejas a mí alrededor y no veas como está el ambiente. Casi tengo ganas de que llegue San Valentín para hacer un post de mutilaciones y risas.

En resumen: mujeres trigueñas –entre rubia y morena, del color del trigo- alejaos de mí, solo sabré follaros si sabéis deletrear Friedrich Nietzsche, y mi vida es como un guion de Kevin Smith. No os merezco, no jodáis al destino provocando un encuentro, Huid insensatas!

Cuckoo by Still Corners on Grooveshark