domingo, 13 de noviembre de 2011

Insomnio y chorrada.

Un día después de mi cumpleaños soy la viva imagen del fracaso, haciendo sudokus en el trabajo, con una monumental resaca que me grita al oído lo mayor que soy mientras un votante convencido del PP me cuenta su historia: el móvil se llama a si mismo, ha reunido a su familia para observarlo, ahí, encima de la mesa, como vibra, como funciona con autonomía. Y encima nosotros, puta empresa de mierda, le queremos hacer pagar esas llamadas.

Le respondo que es una alegoría de su voto, estúpido e inútil como esta conversación. Me pide mi nombre, le digo que soy Rajoy y le cuelgo. Hay treinta llamadas en espera, y este sudoku se está riendo de mí. Le pido una goma a mi coordinador y guiño un ojo a mis excelsas amigas de reclamaciones. De momento estoy a salvo, ¿a salvo de qué? De tener fe en algo, claro.


Me felicitó una persona que no esperaba. Alguien especial. Ella. Parece una tontería pero creo que solo por eso estuvo a la altura de mi literatura, aunque luego la busque en el público de un concierto y sea infeliz porque no me sienta a la altura. Me sigue emocionando pensarla. Coloreó mi vida durante un tiempo. Joder, puede que todavía la quiera. Un momento de debilidad.

El resto de felicitaciones, personas que en el fondo no me conocen, solo me leen y me intuyen, ha sido genial. Pero ha habido una ausencia que reconozco que me ha dejado un sabor agridulce. Alguien a quien he disculpado desplantes comprendiendo que no estaba en su mejor momento, esforzándome para que siguiera en mi vida. Alguien con el que he tenido un trato diario y que de pronto no es capaz, a sabiendas de que era importante, de mandarme un simple mensaje. Y el contraste sin paliativos es tal que su egoísmo es más hiriente si cabe. Otro momento de debilidad.

Me han regalado un libro con la siguiente dedicatoria “La paloma al sentir la resistencia del aire, sueña que sin ella volaría más deprisa. No repara, que sin aire, no podría siquiera volar” Kant. Aunque la frase de Joaquín Monegro también suena bien “Pude quererte, debí quererte, que habría sido mi salvación, y no te quise” No busquéis relación con lo anterior, simplemente me gusta divagar.

One of These Things First by Nick Drake on Grooveshark