
Todo esta escrito se refiere al núcleo de la historia, las capas de tramoya son indiferentes, esto en vez de desanimarnos debería incentivarnos a diferenciarnos creando un estilo propio aunque no salga bien. Es curioso como en vida denigramos lo diferente, lo aislamos, nos da miedo, somos retrógrados y reaccionarios. Luego, cuando el enemigo de nuestra sacrosanta planicie existencial ha muerto y el tiempo lo dignifica, lo adoptamos/fagocitamos con prisa y pesadez de estomago.
¿No quieres decepcionarte? No tengas esperanza. ¿No quieres traición? No te enamores.
No estas loco, ¿verdad?
No, el alcohol solo es un síntoma, es demasiado tarde, echo de menos ese abrazo, la música es demasiado apropiada…la vida se ve mejor así, es más sencilla en esta euforia de soledad, como amar las dunas del desierto de tu piel con besos cuarteados color ceniza. Postrado ante el recuerdo de tus ojos verdes, tu pelo largo azabache -siempre la brújula insomne de mi imaginación señalando el mismo lugar-, una bofetada resuena en la noche como un pellizco en mi alma desubicada: es tu risa recorriendo los meandros de mi corazón.
Hay momentos en los que hay que elegir entre despertarse y enloquecer o seguir bebiendo. Dicen que todo se pudre al final, pero solo se pudre el papel con cincuenta y ocho razones por las que debería odiarte, una égida a mi autoestima. Son las tres de la madrugada y no puedo dormir, hace calor, un calor intenso, real, despótico… una perfecta noche lisérgica, adicciones sin embotellar con sabor a carta de una desconocida…
Hay momentos en los que hay que elegir entre despertarse y enloquecer o seguir bebiendo. Dicen que todo se pudre al final, pero solo se pudre el papel con cincuenta y ocho razones por las que debería odiarte, una égida a mi autoestima. Son las tres de la madrugada y no puedo dormir, hace calor, un calor intenso, real, despótico… una perfecta noche lisérgica, adicciones sin embotellar con sabor a carta de una desconocida…
Dos meses después...
Las cosas son así: intenté superarte…te borré de las redes sociales, borré tus mails, tus mensajes de texto, tu teléfono, tus imágenes…expurgué todo mi entorno. Intente odiarte, asumir como axioma personal el típico “Todas putas”. Nada funcionaba.
Pensaba en el suicidio de Werther y Anna Karenina, en como el primero es producto de la causalidad y el segundo más de un arranque irreflexivo, de ese halo irracional que nos separa de las maquinas, que hace que matemos y amemos en la misma frase, en un solo párrafo.
Por eso te maté. No contestabas a mis correos, no querías verme, al final eras Tú o Yo. El resto ya lo sabes: fui a tu domicilio, te rapte, te viole, te mate…y te volví a forzar, aunque aquí empezaron mis dudas, porque, a fin de cuentas, ya no podías darme tu consentimiento, como mucho era una falta de respeto a tu cadáver, pero si tenemos en cuenta la vanidad de una mujer, la obsesión con su belleza, quizá lo que estaba buscando penetrando tu vagina fría y destartalada era una reconciliación, una bula de carne ante un cuerpo que solo representaba mi obsesión por ti, no por tu belleza.
Joder…
Sí, exacto, JODER, porque cuando meto mi lengua en esa boca pestilente, cuando naufrago en tus pechos descoloridos y te agarro del pelo con fuerza mientras te sodomizo…todo ese caudal de energía sexual de alguna forma esta retrasando tu descomposición…
Joder…
Sí, puede que la fricción, o algo relacionado con los libros de física cuántica que estoy leyendo, no lo sé, pero llevo un par de semanas y cada vez te encuentro más atractiva. Todas mis novias al final se sentían cosificadas por detalles sin importancia como atarlas a la cama y obligarlas a eliminar el vomito reflejo al follarme su boca a horcajadas, todas -menos aquella anoréxica…- le quitaban la magia al asunto con sus lagrimas a destiempo
Contigo puedo estar horas y horas y no te quejas, al revés, tu cara se empieza a transfigurar en una sonrisa cómplice. Casi diría que lubricas cada vez más, o quizá sea otra cosa, da igual, la oscuridad es mi mejor aliada en estos casos.
Como decía es el mejor sexo de mi vida, cada vez…no sé como explicarlo…cada vez hay más cosas nuevas…el viernes se te salio un ojo de la orbita y sabía que no era casualidad, era una invitación a lo prohibido, era un regalo de amor. Tu amor. Y lo acepte con una sonrisa, follándome tu nuevo agujero, intentando penetrar en tu cerebro una y otra vez…cuando me corrí y vi como se deslizaba el semen por tu cara fue una imagen…
Por eso ahora estoy huyendo. Intento recurrir a Dominica, esa puta gastada de ciento cincuenta kilos que vende su cuerpo por 15€ la sesión, su estampa analfabeta, ruda, fea y desproporcionada siempre me ha reconciliado con el mundo. Llegó de Huelva con catorce años huyendo de quien sabe qué y sobrevivió, pidiendo abrazos y calderilla en la estación de autobuses, hasta que dio con la persona equivocada.
Ahora escurre su don con una extraña afectación y orgullo malogrado, haciendo lo que nadie hace, explotando las depravaciones de todos sus clientes, difuminando la línea entre sexo y crueldad, como si necesitara que castigaran su cuerpo carente de belleza y éxito. Y ahí la tienes: violencia, fetichismo, coprofagia, lluvia dorada, fantasías de violación, le faltan bastantes dientes, no sé ya si por palizas o adicciones, pero en lo que a mi respecta aparte de mi ninfa muerta es la mejor feladora que conozco.
Ahora escurre su don con una extraña afectación y orgullo malogrado, haciendo lo que nadie hace, explotando las depravaciones de todos sus clientes, difuminando la línea entre sexo y crueldad, como si necesitara que castigaran su cuerpo carente de belleza y éxito. Y ahí la tienes: violencia, fetichismo, coprofagia, lluvia dorada, fantasías de violación, le faltan bastantes dientes, no sé ya si por palizas o adicciones, pero en lo que a mi respecta aparte de mi ninfa muerta es la mejor feladora que conozco.
Su casa –soy un cliente antiguo- es un vertedero de recuerdos, ese contraste entre sus fotos antiguas y ella es de un exhibicionismo doloroso. Vive con su pareja/chulo, un viejo amargado que cuando llega algún cliente baja al bar a tomarse su corajillo y esperar a que termine. Me han llegado rumores de que la esta arrastrando al subgénero de orgías de gordas zoofílicas y que graba videos amateurs junto a ella. Basura dentro de basura, como esas muñecas rusas…el caso es que me recibe con cariño, hay varios perros nuevos junto a ella y lucho contra las imágenes que lanza mi mente. La verdad es que cada vez esta mas avejentada, mi ánimo gerontofílico no se amedrenta, aquella experiencia con mi tía me sirvió de mucho cuando era adolescente.
D: El negocio va mal, la gente cada vez esta más enferma, puto internet.
R: Internet no tiene la culpa, esa mierda siempre estuvo ahí esperando ser destilada y reciclada, simplemente la gente ahora tiene menos pudor.
D: No lo niego, es mi trabajo, pero cuando un chaval de dieciocho años me pide que le vomite encima, o quiere meterme el puño por el culo me pregunto ¿Qué harán con sus mujeres cuando tengan cuarenta años? ¿Cuál es el límite? Porque, ¿debería de haber un límite no?
R: Joder, si tú me hablas así es que la cosa esta muy jodida. Tienes razón, el porno softcore ya no existe, ese hueco lo llena la brutalidad. Las primeras experiencias marcan y con ese tipo de pornografía al alcance de cualquiera llega un momento en que lo único que te excita es pegar a una mujer y ver como sus lágrimas hacen correr el rimel por sus hinchadas mejillas.
D: Menos mal que tú no eres así, eres alguien bueno, siempre me has tratado como una dama.
R: Soy el último romántico…
Hay algo enfermo y retorcido en follarte a una puta con amor, como un medico nazi tratándote con amabilidad mientras experimenta con los umbrales de tu dolor, ¿le das esperanza o simplemente amplias por comparación las vejaciones que le causan el resto de sus clientes?
En cualquier caso esta vez no siento la vibración en los cojones, no me sirve de nada naufragar en esas ubres desproporcionadas ni imaginármela en sus orgías de serie B mientras escucho a un perro arañar la puerta del cuarto: algo se ha encasquillado dentro de mí. Lo dejamos pasar. Le doy un beso y me despido.
No puedo evitar pensar en comprarle unas rosas, siento la risa de Dios detrás de mí, ese Cabrón con las cartas marcadas.
Pero es cierto: solo me empalma su imagen, ese despojo maloliente con manchas en la piel, ese hinchado trozo de carne fría y agusanada…una diosa caída esperando ser fornicada una y otra y otra y otra y otra vez. Arranco el coche con ansia, necesito estar junto a ella…atropello a un par de ciclistas y me tranquilizo.
Pero es cierto: solo me empalma su imagen, ese despojo maloliente con manchas en la piel, ese hinchado trozo de carne fría y agusanada…una diosa caída esperando ser fornicada una y otra y otra y otra y otra vez. Arranco el coche con ansia, necesito estar junto a ella…atropello a un par de ciclistas y me tranquilizo.
Hay una elipsis, estoy en la cama sujetándote como una muñeca rota encima mío penetrándote…y es ahí cuando, sin poder evitarlo, las palabras brotan como un riachuelo de agua clara: “Te amo mi querida Carmilla, mi Daphne griega, mi puta indecorosa”
Unos ruidos extraños acechan mis palabras: son tus brazos, tus dedos luchando contra el rigor mortis, todo tu cuerpo se despereza mientras intentas seguir el ritmo de mi cuerpo, tus manos descascarilladas y azules me rodean y acarician grotescamente, tu aliento insano se desprende reclinado sobre mi cuello, tu ojo me mira ahora sin catarata y con un brillo de malicia mientras sueldas mi pene a tu cuerpo ya no sé si friccionándolo contra tu vagina o tus intestinos.
Me corro con fuerza justo en el momento en que desgarras mi garganta con los dientes… “¡Por fin! -exclamo en un espasmo de sangre burbujeante-, por fin demuestras tu amor" Y dejo feliz que sigas alimentándote…
...solo quiero estar dentro de ella, morir por ella, ser ella. Ella…Unos ruidos extraños acechan mis palabras: son tus brazos, tus dedos luchando contra el rigor mortis, todo tu cuerpo se despereza mientras intentas seguir el ritmo de mi cuerpo, tus manos descascarilladas y azules me rodean y acarician grotescamente, tu aliento insano se desprende reclinado sobre mi cuello, tu ojo me mira ahora sin catarata y con un brillo de malicia mientras sueldas mi pene a tu cuerpo ya no sé si friccionándolo contra tu vagina o tus intestinos.
Me corro con fuerza justo en el momento en que desgarras mi garganta con los dientes… “¡Por fin! -exclamo en un espasmo de sangre burbujeante-, por fin demuestras tu amor" Y dejo feliz que sigas alimentándote…