jueves, 7 de julio de 2011

Había estado soñando con la mujer que coleccionaba manos y ya tenía pensadas doce maneras diferentes de seducir su clítoris…

Pongamos que no soy Rorschach, soy otra persona distinta, no vulnerable o frágil, que no cree que los textos felices son una invitación para darse por vencido, sin ganas de bucear en frases mediocres ni aletargado en su aria de renuncias y decepciones...pongamos que no pienso que la vida es una demolición de los sueños, pongamos que soy alguien normal.


Alguien que deja que las cosas fluyan y aprovecha las oportunidades, todas ellas, entre otras tus susurros de medianoche.
Me llamas, con voz baja, quizá porque no estas sola, dices que me deseas, que estas emputecida, que eres una zorra egoísta cansada de enviar botellas con mensajes de amor, que solo quieres que agarre tu dildo rosa con los dientes y te folle durante horas mientras mis dedos penetran tu culo y te hacen correrte sin pensar en nada más.
Pongamos que me pones cachondo, que tengo una enorme polla -en opinión de cinco mujeres pretéritas-, y que ahora me tienes, solo con tu voz, totalmente inestable, ansioso, con ganas de follarte, de estar contigo, oler tu piel, besarte, lamerte, acariciarte con brutalidad, morderte, amoratar tu piel insincera y tamizada por el sol. Pongamos que no me importa tu vida, ni tus hijos, ni tu marido, que solo te deseo, puro deseo encarnado, pongamos que cojo el coche y voy a buscarte a un motel de carretera de paredes color salmón...que te pido que me esperes allí, desnuda, abierta como una sordida flor bajo la lluvia.

Pongamos que cuando llego empalmado no me has hecho caso y tengo que darte una lección, tengo que rasgarte la ropa, tengo que decirte que mañana te va a doler el cuerpo, que vivamos el presente y que vas a sentirme mas adentro y mas duro que nunca, que casi podría empalarte ahora mismo.

Pongamos que nos tomamos las cosas con calma que de alguna forma consigues convencerme, mi puta querida, para atarme a la cama y vendarme los ojos. Y me hablas en catalán como a mi me gusta, dilatas los tiempos, y siento que voy a explotar por la espera, y al final siento como vas deslizando tu coño de ramera por mi cuerpo lentamente, hasta que terminas en mi boca y me pides, no, me ordenas que te lo coma, y con dolor de cuello alzo la cabeza para poder deslizar mi lengua lo mas adentro posible de ti, intentando penetrarte. Al final caes sobre mi, me ahogas, me aplastas con tu sexo, y sigo lamiendo, comiendo sin poder imaginar en mi cerebro cada vez más falto de oxigeno una muerte mejor. 

Pero tu orgasmo nos salva a los dos y cuando separas tu coño de fulana mi polla sigue necesitada de consuelo.
Siento por fin tu bilateralidad, siento como juegas con tu lengua en mi capullo, tú si que sabes hacer una buena mamada, hay cursos en America pero lo tuyo ha sido puta practica punk, noches de adolescente andando por tejados buscando pollas, el deseo, viviendo la vida, siendo una lumi, una furcia promiscua, una meretriz barata, una buscona, mesalina de extrarradio, nínfula sedienta de bajas pasiones...encuentra tu etiqueta, a mi me encanta, respeto ese excelso, poderoso y encantador saber femenino: chupar bien una polla. Mujeres con caras mustias envueltas en un luto continuo porque nadie se las folla bien: ahí tenéis la solución.

Pues eso, ya sabéis, ¿no? Primero adoráis el momento, sugerís, movéis vuestra lengua por el glande, deslizáis lentamente la piel, abrazáis ese pene que ahora mismo es la única parte sensible de su cuerpo, poco a poco echando el aliento, luego la boca entera, y finalmente abandonáis la mano y vuestra boca es follada por el protagonista liberado ya de sus ataduras. Os auguro agujetas en la mandíbula, pero es arte lo que provocáis con vuestras bocas. Van Gogh es un necio a vuestro lado. Si embargo el final feliz se prolonga porque liberado ya se pone a horcajadas sobre ella y empieza a masturbarla con fuerza, con ira…ella le pide un sesenta y nueve, pero él esta hasta los cojones de tanto mandato y se corre con fuerza en su boca mientas le mete sus cuatro dedos clitorianos en su coño y el pulgar en el culo.

Pero la cabrona de pelo azabache y ojos miel le tiene tan cachondo que quiere seguir follándosela, es algo increíble el morbo que le da, es una puta viciosa, nadie de fiar, alguien con la que no tendría hijos nunca, pero necesita poseerla, necesita quitarse esta necesidad que transpira por sus poros, necesita violentarla porque le pone celoso, porque debería estar solo él en su vida y sin embargo solo tiene estos momentos. Se acuerda de aquella película en que la novia se folla a su amante minutos antes de la boda y el semen de él gotea en la ceremonia mientras ella dice el “si quiero”

Y ella sin más le muerde el labio hasta hacerle sangrar, le agarra la piel con saña. “Para zorrita!”, y la agarra las manos con un brazo mientras la lame los pezones, erectos y meridianos.
“Eres un puto veneno, pero voy a acabar contigo”, y con la polla aun dolorida te vuelvo a follar y te beso con amor y descubro tu lengua maldiciéndome porque ninguno se atreve a un “te quiero”, pero en ese momento te quiero mas que nadie en mi vida, a la mierda la familia, quemaría a todos mis amigos, mis libros, mi casa, me quemaría a mi mismo por tenerte así para siempre pidiéndome mas, gimiendo como una histérica arañándome como si te fuera la vida en ello, solo quieres más, no piensas en nada, solo en mi polla brusca en tu coño, percutiendo más y más hondo, no estamos para gilipolleces de lento y profundo: me masturbo con tu cuerpo, y cuando te cansas de ser mi puta te pones encima y eliges el ritmo que tu coño prefiera, no me importan tus orgasmos, podrías estar lubricada con tu sangre, solo quiero golpearte, someterte, que digas sí y tus ojos me supliquen piedad, empalarte, hacerte mía, que no olvides, aunque siempre olvidamos.... 

Te sigo llamando puta y tú solo sonríes, te pones a cuatro patas y me enseñas tu culito, culito terso, suave, Dios, ese culo en forma de corazón sin edad es mi perdición, toda tú eres ese culo pidiéndome que me lo folle. Es un culo antinatural, de chiquilla vestal, de alguien que no sabe lo que es desnudarse en compañía…de otro siglo. Y ahí lo tengo en pompa suplicando que lo sodomice, quieres un orgasmo anal, y cojo el ipod y te pongo música, no esas mariconadas de Amelie, te pongo Annihilator y cosas brutales, la banda sonora de una buena follada. Y mojo mi polla en tus jugos y te follo con fuerza, te confieso que quiero hacerte daño, pero ese culo pequeño, ese culo de adolescente con el que me masturbo a diario acoge mi polla como un juguete roto y me pide más y más. Y te juro que en ese momento soy tuyo. 

Da igual todo lo demás, mi vida esta a tu servicio y sin que pueda evitarlo te digo que te quiero, que te amo, que quiero que seas solo mía...moriría por tu culo...moriría por ti. El agujero de tu culo da sentido a mi triste vida...un sentido intenso, dictadorial, fascista, sadomasoquista, me pierdo en ti, en él, un jodido sumidero de existencia.

Me desgasto, no se si me he corrido o no, pero hay un momento minutos/horas después que me tumbo empapado en sudor a tu lado...la música desaparece. Nada puede mejorar estos instantes...
Tengo los ojos cerrados cuando siento como me besas con ternura, ya no me muerdes, me abrazas con esa soledad que por fin despierta a la vida y se hace archipiélago. Siento que me amas, y te abrazo para poder esconder mi emoción contra tu pelo. Te amo. Sucede. No lo puedo evitar.

Unos minutos después reconozco tu rito, como recoges tus cosas después de la ducha y te despides con las frases de costumbre. Vuelves a tu vida. No te pregunto nada, a veces la trascendencia tiene que nacer y morir en el mismo instante.
Un día te diré adiós y nunca comprenderás lo cerca que estuviste de mi alma mezquina.

Joder, ya te echo de menos...

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