martes, 15 de marzo de 2011

¿Conoces la historia del tipo que se tira desde un edificio de cuatro plantas, no se mata y coge un taxi para tirarse de un sitio mas alto?

Al final soñé contigo, dormí a trompicones, pensando en nuestra música y conseguiste entrar, seguramente no es la primera vez, pero esta vez si lo recuerdo. Recuerdo el final, porque todo tiene siempre un final.

¿Por qué no somos simplemente amigos, porque no podemos ayudarnos ahora que lo estamos pasando tan mal, porque la única forma de que no te vayas a llorar a solas es discutir, es sentir que no estoy a la altura, que no compensa?

Da igual, toca ser comprensivos, toca entender las cosas aunque se repitan en diferentes momentos una y otra vez. Toca sentir que en el fondo da igual, que solo es otro día gris, acompañado por compromisos y dolor de garganta. Toca enfrentarse de nuevo a la realidad.

Creo que nunca entenderás lo bien que me sentía en esa burbuja que creábamos de la nada con un par de mensajes mezclado con coqueteo, nunca entenderás que veía mas sentido a esa conversación que todo lo que había hecho el resto del día, o de la semana. Nunca entenderás, en suma, que te necesito como amiga y al parecer eso es lo único que no puedes darme.

Pero bueno, no me hagas caso, a veces me confundo de blog, pongo cosas aquí que deberían ir en el otro, en ese en el que hablo de mí, de ti, de todo sin metáforas, a flor de piel sin pensar demasiado. Solo se trata de quejarse, de escribir, quejarse, escribir, intentando hacer correr los minutos lo mas deprisa posible, sin buscar un sentido inherente que no existe, emborronando, deshilachando el recuerdo hasta que llegue el momento en el que no signifique nada, nada importe, y se pueda cerrar el libro y pasar al siguiente sin ningún sentimiento de culpa.

Sólo es otro día gris, de esos que tanto me gustan, de esos que me gustaría compartir con alguien especial, que entendiera su belleza, que quisiera pasear el día entero, bailando ante los escaparates, riéndose, mientras su enorme bufanda gira con ella. Alguien que relacionase a Nick Drake con la lluvia. Alguien que viera la figura que esconde el bloque de mármol y buscase el cincel para todos pudiéramos verla con ella, Alguien que rescatara lo sublime en lo banal porque es la única forma que tiene de estar viva. Alguien, en el fondo, que impidiera que dentro de un tiempo un día gris sea simplemente eso: algo indiferente y vulgar que nos obliga a llevar paraguas.

River Man by Nick Drake on Grooveshark