jueves, 24 de marzo de 2011

Extracto llamada telefónica

Rorschach: Tenemos que normalizar el suicidio
Israel: No entiendo, ¿normalizar?
Rorschach: Si, la gente se cambia de sexo con la mayor de las facilidades. Amputa, recrea, y en un año ya son otras personas. Se puede ir un poco más lejos y amputar sin sustituir. Un pequeña entrevista con el psiquiatra, un par de firmas y consigues una muerte rápida, indolora y limpia. Has pagado al servicio de limpieza.
Israel: No deberías hablar así, no es sano, ves la vida como una capitulación del alma, de los sueños. Y sin embargo la vida es una adaptación al medio, madurar, aceptar. La vida no es una canción de Amelie por mucho que lo intentes.
Rorschach:¿Sabes porque iba a ese banco del retiro cada veinticuatro de marzo? Porque aunque todo fuera mal sabía que una vez al año la volvería a ver y podríamos ponernos al día, tendría de nuevo una cita perfecta con la chica perfecta. Además…solo faltaba un año para nuestra promesa de…bueno, de intentarlo.
Israel: ¿De quien hablas, de la chica de ojos miel, esa que conociste en aquel viaje a Granada? Nunca entendí vuestro juego, ese rollo de “Capaz o Incapaz”. Que habéis estado, ¿once años teniendo la misma cita en el mismo sitio? No tiene sentido, ¿Qué queríais demostrar haciendo eso?
Rorschach: Quizá precisamente lo que teníamos miedo era poner a prueba la realidad. Me gustaba la idea de probar mi vida frente a la suya una vez al año, de ver si seguía igual de atractiva o había dejado que los fracasos y las frustraciones dejaran sus secuelas en su cuerpo, en su voz, en su carácter. Pero era la única que invariablemente me sorprendía con su no-cambio, con su invariabilidad. Y reconozco que cada año me gustaba mas, era más lo que buscaba y más lo que quería poseer.

Israel: Pero nunca te has atreviste a dar el paso. Detrás de tus ideas estrafalarias sigues siendo un cobarde.
Rorschach: Ya lo sabes, por eso somos amigos. De todas formas te reconozco que algún fin de semana fui a verla, y ahí en el coche, fumando un cigarro la veía pasar a veces con sus amigas, o sola, o con algún hombre riéndose y colgada de su brazo. Pero el juego me podía. También nos escribíamos mails, mails largos, viscerales, sinceros, cosas que no he contado a nadie. Llamadas intempestivas en mitad de la noche, un martes, un jueves, sin sentido a veces, solo saludar y colgar. Como dejando constancia de que todavía existimos el uno para el otro.
Israel: Bueno, ¿y las sensaciones de este año como han sido?
Rorschach: Este año no ha venido a la cita. La estuve esperando durante horas. La llame pero tenía el teléfono dado de baja. Ha debido de ser hace poco. Hace un momento la envíe un mail, pero la cuenta también esta desactivada y me lo han devuelto.
Israel: Vaya, ahora entiendo no era de suicidio, era de desamor de lo que hablábamos.
Rorschach: No, estábamos hablando de suicidio, eso simplemente es un detalle más del tamiz.
Israel: Un tamiz sentimental. Pero hay más mujeres, más opciones.
Rorschach: Tenemos mentiras, no opciones. El otro día hablaba con una mujer de 35 años con dos críos. No tenía tiempo para nada, tiraba de agenda o de páginas de contactos cuando se sentía sola. El sexo como paliativo del amor. Pero siempre le pasaba lo mismo, no se sentía como una zorra por follar con desconocidos -había superado esa fase-, pero aun llegaban a su corazón a través de su coño.

Israel: Esta claro que inherentemente busca también un padre para sus hijos, pero ha formado una familia, y aunque a priori sea difícil encontrar a alguien, no tiene por qué resultar imposible. Por curiosidad, ¿por qué se separo?
Rorschach: Por amor, la misma razón que tú propones para que no sea realista. Se enamoró de otro hombre y esa pasión le revelo lo vacía, insulsa y vulgar que era su vida. Por amor se divorcio, por amor se humillo y por ese amor no correspondido se siente ahora sola y marginada en el rol de Madre. Además, desgraciadamente y esto lo he visto en muchas divorciadas ha tenido un resurgir sexual. Ahora se siente más, ¿cómo lo define ella? Más mujer, eso es. Añadamos otra frustración más a la ecuación, porque necesita mucho sexo, pero con amor y de momento nadie se acerca a ella para luego quedar abrazados toda la noche.
Israel: No quiero soltar un comentario misógino, pero puede recurrir a la masturbación. Pero dejemos de hablar de ti a través de otros, ¿lo del suicidio…?
Rorschach: Es mi divorcio de la vida, no quiero vivir los siguientes años como un zombi, cuando la curiosidad desaparece y solo deja paso a una carácter aséptico los años son domingos metastásicos de soledad y ruina moral.
Israel: Vaya con el puto Baudelaire. Creo que lo de esa chica te ha afectado, deberías buscar trabajo, hacer algo de utilidad con tu tiempo, sentirte útil.
Rorschach: Mi concepto de trabajo es un poco distinto del habitual. Es un medio no un fin, trabajo, consigo dinero, sobrevivo. Pero la gente busca reconocimiento, es decir, un objetivo de vida, la realización personal en un reto corporativo. Y entiendo esto en un medico, abogado, artista, en alguien que no sea un numero en una cadena de montaje global. Pero implicarte en el resto de trabajos, dejando aparte que sea una forma de sobrellevarlo, es como creer en Dios para no tenerle miedo a la muerte. Un número no se puede sentir realizado, es tan estúpido como animar a un equipo de futbol cuyos integrantes cambian cada año, ¿a quien animas, al concepto, a la marca?
Israel: Simplificas todo de nuevo para adaptarlo a tus ideas de perogrullo, hay gente que le gusta trabajar de contable, en oficinas, le gusta implicarse en relaciones sin magia, aunque sea solo por esa sensación de cariño estable, tranquilizador y quizá algo unidireccional. El destino no conspira, pero tampoco trabaja en tu contra. Es muy sencillo juzgarlo todo desde la cobardía de la inacción sin atreverte a luchar por nada, sin jugar a aceptar el resultado cuando tiras los dados.
Rorschach: Leonard Cohen decía que los dados están trucados. No puedo elegir ser de otra forma, sin embargo si que tengo que llevar la vida de los demás, diría que es injusto sino fuera porque provocaría tu risa inmediata.
Israel: Así es, bueno, no quiero cortar nuestra interesante conversación pero tengo responsabilidades, ¿quedamos mañana para cenar en el sitio de siempre, cuento con tu presencia un día más?
Rorschach: Sí. Mis palabras son como un tictac en el cementerio, algo fuera de lugar si estas muerto. Sólo necesito que un medico certifique. Mañana nos vemos.
Israel: Hasta mañana pues.
Rorschach: Adiós.

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