domingo, 10 de marzo de 2019

Escribir es encender un fuego con la leña de tu memoria.

Esta noche escribo para erradicar la palabra miedo, para intentar enmudecer la bala en el estómago. Ya es demasiado tarde para el motín y la cruz, solo soy un espantapájaros que se ha destruido solo, un Peter Punk que busca en vano el secreto de la nada. Maté demasiadas horas, vendí mi orgullo a la intrascendencia y la vida real me masticó hasta devorar todo atisbo de arrebato. Ahora me desconozco de cerca y decepciono de lejos, ¿escuchas eso? es la compensación estética de un memento mori, es un error de incalculable belleza perdido entre los escombros.

            Esta noche tu recuerdo revolotea por mi cabeza como un mirlo enloquecido, no soy capaz de ordenar tu frío, quizás porque tu ausencia es el territorio de la herida. Te recuerdo arrodillada ante mi metástasis vital, tu cuerpo convertido en un ajuar de peonías, en un virus misericordioso, en un hambre que traspasaba los huesos. La mujer selva que celebraba el suicidio menstrual de nuestros hijos no-natos mezclando sonrisas con antidepresivos. La que prefería estar sola a formar parte de este mundo negligente, cruel y roto. La del sentimiento agorafóbico, ingrato y triste.

            Esta noche miles de árboles bailan desnudos ante mis ojos pidiendo mi cabeza. Y así, preñado de desiertos, levanto las manos del teclado y me rindo. Solo soy una mosca alimentándose del grito del cadáver, de un amor que no existe, de una ruina que no se atreve a preguntar al espejo dónde quedó la idolatría de la musa. La cámara se nubla, quizás la única solución sea arder ante el alféizar clitoriano. Arder mientras la inmortalidad se muestra tuberculosa ante la mancha de un insecto aplastado contra la pared. Arder ante la obligación moral de unas bragas manchadas de sangre.

4 comentarios:

  1. "Ahora me desconozco de cerca y decepciono de lejos" ¡Fantástico! Una frase genial que se perderá en este bello texto entre otras muchas genialidades. Te felicito. Eres grande.

    Y sí, también mis cavilaciones van por ahí (a veces), pero creo que es el cerebro con sus travesuras, ja ja ja. Ganas de martirizarnos si necesidad. Deberías de soñar algo más despierto con cosas hermosas...

    Un beso bien gordo.

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    1. Ja, ja, ja, ¡Gracias! Quizás es así el ciclo vital de un blog: escribes primero para ti, luego cuando tienes público también para ellos, y al final vuelves a escribir solo para ti, aunque eso te lleve a la zona de confort, la repetición de temas y, en mi caso, a los textos intensitos de desamor y decadencia. Lo importante es actualizar de vez en cuando. Ayer estaba triste, al final la monotonía existencial te lastra, te mina, viene bien desentumecerse por aquí. Como escribí una vez: “No hace falta ser casa para tener fantasmas”. Además, qué seríamos sin nuestras obsesiones, qué seriamos sin emborronar de vez en cuando la página en blanco, qué seríamos sin esa pizca de orgullo cuando conseguimos resarcirnos y reconciliarnos con la vida cuando pergeñamos un texto más o menos emotivo. A veces parece que no sirve de nada, pero como todas las cosas que se alejan del pragmatismo habitual, quizás por eso son tan importantes. ¡Un abrazo!

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  2. Celebró tu texto empujando el noctamid por la garganta con un chorro de la garrafa de cinco litros de agua mineral.
    EL agua está calentorra debido a la elevada temperatura en el entierro del invierno, mi sien palpita, mi cola resucita...
    Celebró la ansiosa espera de esas bragas empapadas de sangre vinatero...
    EL exceso de carne embrutece, vuelve el espíritu violento y tapona las arterias, trae cáncer, vengo de un finde semana en el que devore kilos de carne, lidie con vaivenes bruscos y empape pan de pueblo en sanguinolientos y aceitados jugos rojos de plato de porcelana.
    Yo también me considero una especie de insecto, una mosca mierdera de pueblo...
    Le hice una mudanza a mi bondadosa chica, fue en pinseque, una especie de trueque...
    Conocí a su madre en el chalet familiar, las escaleras a la segunda planta eran muy estrechas, serpenteaban en curvas sin ángulo apenas donde rotar la pesada madera sin rozar la pared, sin joder los muebles...
    Yo y mi hermano subimos todo sin una rozadura, sin un rasguño, sin aspavientos y si empapando la camiseta...
    Mi chica en la segunda planta ordenaba la colocación de tablas, módulos y demás...
    La madre desde abajo escrutaba temerosa los movimientos de la madera arrimandose a paredes y cuadros...
    Quizá la madre adivino en mi mirada la mirada de un loco, no lo sé, percibí que nació algo raro entre los dos rápidamente, una timidez rayana en distanciamiento....
    En un espasmo nervioso y con mi vientre doblando el espinazo en la vertiente más curva de las escaleras me pedí..
    Fue un pedillo traidor y silencioso, pronto inundó mi alrededor de verdadero hedor de cloaca, insisto aunque no resulte poético y suene crudo, la casa empezó a apestar a mierda...
    Mi chica en la planta de arriba seguía ocupada en la distribución de la mercancía, mi hermano arriba olisqueaba los inicios del bigbang de mis intestinos... Su mirada denotaba vergüenza eramos dos y no había lugar a confesiones...
    La madre y esa tímida mirada.... Esta vez en el lenguaje no verbal advertí asco, se perdió en la cocina para no volver a aparecer hasta la despedida...
    Y al final, al final... Azoramiento, tal vez por mi parte la esperanza de mi hermano como posible causante de todo... Rasgos nerviosos y tensos, camisetas sudada por la jodida paliza....
    Mi chica sonriendo, yo baboseando desde mi vértigo una posible aceptación...
    - tomad 50 euros para que ceneis...
    - No por favor, faltaría más, ya arreglare cuentas con su hija..
    Polvo y muerte en pinseque...

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    1. Ja, ja, ja. Eres un tipo gracioso, quizás lo que más gracia me ha hecho ha sido esa última frase: “Ya arreglaré cuentas con su hija”. Ella sí que sabrá recompensarte por tus desvelos, sin duda alguna. Me recuerdas a mí hace ya varios años; precisamente ayer estuve viendo unos vídeos que grabé con una videocámara Sony, hace… doce años ya, imagínate. Son videos de farra por Galicia, ir a ver a unos amigos a la aventura, a disfrutar de la noche y todo lo que pudiera ocurrir. Ahora los veo y me siento bastante ajeno, alguien debería de haberme avisado que lo importante no es tener una copia fidedigna de los recuerdos del pasado, si no asumir que todos vamos cambiando y que lo que era importante en una época deja de tener sentido unos años después. Y no solo sucede con las experiencias, sino también con los amigos, las parejas, incluso la propia ciudad. La vida sigue y nos va devastando.
      Sí, yo antes también disfrutaba de alguna aventurilla, relatada también de forma sórdida y exagerada como haces tú, las más peligrosas con algunas prófugas de este mismo blog. Qué dislate enamorarme de algunas de ellas, sufrirlas, echarlas de menos… pero era buena carnaza para el tipo de literatura que nos gusta, ochocientas entradas de este blog, y seguro que la mitad son producto de unas bragas abandonadas debajo de mi cama.

      A veces me gusta releer algún libro de Bukowski, siempre me divierte como los comienza, recuerdo el primer párrafo de Mujeres: “Tenía cincuenta años y no me había acostado con una mujer desde hacía cuatro. No tenía amigas. Las miraba cuando me cruzaba con ellas en la calle o dondequiera que las viese, pero las miraba sin ningún anhelo y con una sensación de inutilidad. Me masturbaba regularmente, pero la idea de tener una relación con una mujer —incluso en términos no sexuales— estaba más allá de mi imaginación. Tenía una hija de seis años de edad nacida fuera de matrimonio. Vivía con su madre y yo pagaba su mantenimiento. Yo había estado casado años antes, a la edad de 35. El matrimonio duró año y medio. Mi mujer se divorció de mí. Sólo una vez en mi vida había estado enamorado, pero ella murió de alcoholismo agudo. Murió a los 48 años, cuando yo tenía 38. Mi mujer era doce años más joven que yo. Creo que también ella está ahora muerta, aunque no estoy seguro. Me escribió después de divorciarnos todas las navidades una larga carta durante seis años. Yo nunca respondí...”

      Yo ya no tengo demasiadas aventuras que contar, incluso diría que las mujeres me despiertan prudencia, incomodidad incluso. Me hago mayor, y con la edad he perdido ese ímpetu que me hacía quedarme por las noches rememorando heridas con el teclado. Por eso me alegra leerte de vez en cuando, veo que tú sigues en la brecha. ¡Oh capitán! ¡Mi capitán! Nuestro espantoso viaje ha terminado,
      La nave ha salvado todos los escollos, hemos ganado el anhelado premio.

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