miércoles, 9 de diciembre de 2015

Las encuestas siguen dando al PP como ganador de las elecciones, ¿cómo es posible que la gente siga sin reaccionar e incluso algunos animen a no votar y a ser anarquista?

El problema es la ley electoral actual, las circunscripciones que deciden los escaños que consigue cada partido no son directamente proporcionales a los votos que se consiguen de tal forma que con menos votos un partido puede conseguir el doble de escaños que otro por culpa de la Ley D’Hondt. Esto no es casual, cuando la Dictadura terminó se impuso este sistema porque un país dominado por el bipartidismo daba mucha más tranquilidad a las demás potencias –EEUU por si hay dudas. Esto añadido a que en muchas de esas circunscripciones lo que se impone es el voto rural –fiel por edad (jubilados) al bipartidismo- nos da una idea de porque es tan difícil que nuevos partidos puedan crear una brecha electoral a pesar de tener más votos en las ciudades importantes como Barcelona o Madrid. También hay que añadir que el voto en blanco, tan recurrente entre los obtusos ideológicos, lo único que sirve es para que los partidos minoritarios necesiten más votos para conseguir representación.

Realmente hay muchas razones que habría que comentar en profundidad. Por ejemplo la dispersión de la izquierda en varios partidos. El hecho de que la derecha ideológica tenga un voto inasequible que además ejerce de forma masiva. También el corporativismo marmoleo y sin fisuras –al menos en público- de su cúpula y sus listas, es decir, “es un corrupto, pero es de los míos”
La desconexión ciudadana, ese no entender ni valorar lo que significa la Democracia, la importancia de la política en todo lo que nos rodea. La ignorancia rancia y ramplona de todos aquellos que sin entender ni leer ningún programa político aducen que todos son iguales y siguen quejándose de la vida mientras ven el futbol en el bar –el clásico Panem et circenses.

El anarquismo, tan de moda ahora en las redes sociales prepúberes, en este momento me parece ofensivo. Es decir, claro que todos abogamos por la libertad, claro que todos nos indignamos cada vez que vemos nuestros derechos pisoteados… en la Revolución Francesa quince mil personas fueron asesinadas con la guillotina, los reglones torcidos del hartazgo, pero trajeron a Francia una nueva era en las relaciones del poder social. Pero, ¿Quién va a sacar ahora una guillotina en la Plaza del Sol? Cada tiempo tiene sus formalismos de cambio. Ya está bien de buscar atajos con discursos ridículos y quiméricos. Y voy a decir algo duro pero real: no me sirve de nada esa coartada de que no votas pero paras desahucios, por favor, no paras nada, ¿estás en los 50.000 desahucios que hay al año en España, estás cuando esa familia cuyo desahucio has parado la policía desaloja una semana después mientras tú estás delante del monitor limpiado tus medallas con tu estúpido orgullo ideológico? Hay que tener cierta amplitud de miras, los desahucios se paran llevando a alguien de confianza al poder y cambiando las leyes. El poder no es un demonio, simplemente es un gestor de voluntad, y para ello solo hay que controlar a quién representa y lidera esa corriente de opinión.

Por eso cada vez me disgustan más. Con todo ese discurso infantiloide de “acabar con el Capitalismo, el Mercado, el Estado, los jueces, la policía, la…” Joder, si al final os vais a quedar solos xD Es una lástima, pero no deja de ser sintomatológico de una generación que solo quiere cambios a través de atajos, que está demasiado acostumbrada a leerse el titular y no el artículo, no entiende que los cambios, los duraderos, se producen poco a poco, con simple y llana pedagogía, que el poder no es malo en sí mismo, solo en la forma en que se edifica. Que el individualismo y la libertad que tanto proclaman se viven desde el equilibro de una sociedad que se compone de muchas individualismos e idiosincrasias pero que necesita de un orden para poder funcionar.

Por eso es tan importante abogar por el voto útil y la participación. La derecha de este país siempre ha sabido movilizarse, sin embardo los que tenemos una ideología más de izquierdas, aun siendo mayoría, parece que no estamos interesados en la política, solo en desahogar nuestra frustración en las redes sociales, con el voto en blanco, nulo o con ínfulas de anarquista cazurro. No nos boicoteemos a nosotros mismos. Hay que intentar cambiar las cosas, no creo que tengamos una oportunidad así de nuevo, pensad cuánto tiempo dedicáis, no sé, a Twitter o a Facebook al día, ¿por qué no, en vez de eso, leemos por encima los programas políticos y tomamos la iniciativa de participar? Hasta que no nos demos cuenta de lo importante que es nuestro voto nunca seremos capaces de defender nuestros derechos como ciudadanos.