martes, 8 de diciembre de 2015

Rorschach, supongo que has visto el debate de ayer, ¿quién crees que ha ganado?

Bueno, es fácil contestar, básicamente porque TODOS los medios coinciden en que fue Pablo Iglesias. Y es cierto, estuvo más cercano, más claro en sus propuestas, apretó bien al PPSOE con las puertas giratorias y la corrupción. Muy directo en sus mensajes sobre Siria, Cataluña y las medidas que quiere tomar. Pedro Sánchez es un cartel publicitario: su traje, su sonrisa, su aplomo y madurez, una imagen sin personalidad, su argumentario es igual de pobre: el PSOE es el único partido del cambio, pero, ¿qué seguridad nos ofrece, que coherencia con su pasado reciente? Demasiado frío en comparación con el discurso enérgico y cálido de Iglesias. 

Albert Rivera por debajo de las expectativas, muy nervioso, precipitado, gestualidad descompuesta (¿hubo algún problema con la dosis esa noche?) Y por último Soraya Sáenz de Santamaría, aburrida, torpe, con el mismo argumentario triunfalista y ajeno a los dramas sociales habitual en el PP, intentado colar el mensaje del miedo por un tripartito de perdedores, y ya lo más patético, cuando aflojó la voz y recurrió a la demagogia cateta y lacrimógena al hablar de violencia machista. A pesar de todo a Rajoy su desprecio democrático le ha salido muy barato, no parece que vaya a tener demasiadas consecuencias, y la culpa solo es nuestra, nadie señala que el tirano va desnudo y se ríe con desgana mientras ojea el marca desde su palacete de Doñana.

En cualquier caso, a pesar de que el anterior debate en www.elpais.com me gustó mucho más, hubo grandes momentos, entre ellos el discurso final de Pablo Iglesias que transcribo a continuación: 

"Solo quiero pedirles dos cosas: la primera que no olviden, no olviden 'tarjetas black', no olviden los desahucios, no olviden 'Púnica', no olviden la “Gürtel", no olviden 'Luis sé fuerte', no olviden los EREs de Andalucía, no olviden la estafa de las preferentes, no olviden las colas en la sanidad, no olviden los recortes en educación, no olviden el 135, no olviden la reforma laboral".

"La segunda cosa que les voy a pedir es que sonrían, que sonrían al 15-M, que sonrían a las plazas, que sonrían a los vecinos que paraban desahucios, que sonrían a Ada Colau, que sonrían a los autónomos y a los pequeños empresarios, que sonrían a los que se levantan a las seis de la mañana para trabajar y a los que se levantan a la seis de la mañana y no tienen donde ir a trabajar, que sonrían a los madres con jornadas de 15 horas, que sonrían a los abuelos que se parten la espalda para estirar su pensión. Sonrían, sonrían que sí se puede".