miércoles, 23 de octubre de 2013

Carta de una desconocida (II)

Tres de la madrugada. Hachís. Aburrimiento. Locura. Fingimiento. Bukowski. Herrumbre. Sísifo. Fricción. Caronte. Fisura. Deja Vu. Esquirlas. Chopin. Tristeza exhibicionista. Sabanas como escenario de violencia y sobras. Síntomas que conmueven y provocan otra calada de monógamo romanticismo. Flotar lentamente. Unicornio. Baldosas manchadas de vino y tinta. Desdén. Feminismo. Conceptos. Modas. El recorrido de una canción sobre mi piel muerta.

Timbre. Ahí estás. Chasqueando los dedos. Escorando tu sonrisa. Fingiendo sentimientos. ¿Debo abrirte la puerta? ¿Jugar a encontrarnos? Es una pena que no sepas escapar de ti mismo. Huir de tu realidad unos instantes. Tienes demasiado miedo a dejarte llevar, al dolor. Uróboros atrapados en tu psique. Inténtalo al menos. Vamos, ¿tan terrible te resulta necesitar a otras personas, crear rutinas? Cobarde. Nadie puede curar tu maltrecha autoestima. Eres el espía de un jardín abandonado. Un mensajero analfabeto. Un Dios ateísta. Aunque folles tan jodidamente bien.


Abres mi carne. Tenue dolor. Me siento ida y poseída cuando entras en mí. Y luego tu peso en mi boca. Tu peso inerte, síntoma de la arquitectura de la nada que te rodea. Entrando. Entrando. Y yo rodeándote con las manos, acariciando tus cojones de oro blanco. Tu culo duro, como un sueño que sangra por la boca. Mi pelo cambia de color como si fuera una cinta escarlata que marca tu cicatriz. Y el orgasmo. Tu baba blanca refollando mi interior. Iniciando esa carrera que no entiende de amor, odios, desaires, invenciones, tiempo, química, ansiedad, anhelos o recuerdos. Sólo se desliza. Como un soldado sin compasión ni conciencia. Como un nazi agitando su bayoneta. Un terrorista. Un alíen ajeno a su alacranidad. Sin preguntas, pero con todas las respuestas equivocadas. Y resulta tan fea tu huida, tan indecorosa, que necesito que sigas mintiendo. Viólame entre destellos de incertidumbre y/o traición. Luego podrás casarte con todas menos conmigo.

El público experto que asiste al espectáculo señala mi error. El equilibrio es inviable. Nuestra imagen discordante. Debo alejarme. Dar ejemplo. Pero es demasiado tarde. Creía en nuestra victoria. Quería que mis venas contaran nuestra grandiosa historia. Quería ser mártir. Poesía explotando a su lado. Pero para ti, ahora lo sé, solo soy pornografía. Y quizás algunas suturas de recuerdo.

Y sin embargo está noche es la última, jodido poeta. Ahora me toca decirte adiós con crueldad e hipérbole. Cerrarte las puertas en las narices. Ser loba esteparia. Levantar mi falda con gracia ante otros. Ver todos los matices de nuestro amor destructivo. Húmedo. Pegajoso. Genital. Tierno a veces. Anorgásmico siempre. Inestable. Insomne. Estúpido. Vulgar. Traumático. Brusco. Promiscuo. Desequilibrado. Voraz. Violento. Fanático. Turbio. Melancólico. Pornográfico. Mudo. Torpe. Sofisticado. Taciturno. Catatónico. Desafinado. Perpetuo. Abominable. Y decirle adiós.

Porque ya no quiero confundir azotar y evocar con el verbo vivir
No quiero llorar hasta que me duela la cabeza
No quiero llevar bozal ni que me enseñes a ladrar
No quiero que me sodomices perdiendo los modales y el ritmo
No quiero manchar la copa de vino y pensar que tú, y sólo tú, eres mi paraíso más habitable
No quiero ser jaula de huesos, estropicios y agua sucia
No quiero ser candado, mosca, guerra sin soldados
Mar sin puerto
Flecha sin objetivo
Mascota de resacas
No quiero que mi amor esquizofrénico escoja la mejor de las vistas
No quiero ser la niña triste
Que no duerme
Ni come
Y pasea cariacontecida su agarrotada pena por las calles del otoño.

No, ya no. El tiempo agrede, pero también enseña. Quería explotar, pero contigo. Y aunque me guste practicar la tragedia, subestimaste mi sentido del ridículo, puto cabrón decadente.

Y fin. Fin de todo.

¡QUÉ BORDE ERA MI VALLE! by EXTREMODURO on Grooveshark