viernes, 5 de octubre de 2012

La chica del abrigo rojo. (Segunda parte) (Leed antes la primera parte)

Las voces solo son elipsis de conciencia, como este humo que invade la habitación a su antojo, difuminando la oscuridad, intentando frenar el temblor de manos de tu ausencia. Empiezo a comprender que por mucho que corra sin mirar atrás, hasta quedarme sin aliento, no podré olvidar. El monstruo seguirá ahí, sangrándome la respiración, viciando el aire con gritos entumecidos. Arrojo el teclado al suelo, una voz masculina grita de frustración. No, dejemos de escribir, ¿para qué forzar la transcripción de pensamientos? Solo consigo algo inocuo, sin sentimiento, impermeable al sentido que quiero darle, cenizas de ideas como uróboros fagocitándose, como intentar sumergirme en la espuma de la soledad y solo conseguir atragantarme, sin ni siquiera astillar el hueso. La putrefacción de cada metáfora solo agrava las distancias.

Pero los recuerdos me sobrevienen, como pequeñas explosiones en el campo de minas de mi cerebro, mezclando los quizás con los ojalá. Una parodia de la realidad. Eso éramos tú y yo. Solo carne abierta deslizándose por las sabanas. Aguja e hilo. Haikus demasiado largos. Sentimientos arrugados que lanzábamos contra una papelera enfebrecida, como la sombra alargada y deforme de las tardes de verano que representaba el desecho de una foto antigua, de un sentimiento antiguo, cuando aún éramos nosotros, bucólicos y entumecidos.


Y a pesar de todo sigo anhelando perderme en tu piel, lamer tus huesos, vivir de nuevo el accidente, la lluvia escurriéndose por el cristal empañado por las embestidas, tu pie en mi mejilla, tus hilos arañando mis muñecas, abriéndome de piernas, haciéndome bailar toda la noche.

Entonces me fijo en el suelo. Hay un reguero de sangre, gotitas aquí y allá recorriendo todo el pasillo, como la evidencia de un crimen. Me levanto asustada sin ser consciente de lo que sucede, me quito el camisón, me arrodillo y empiezo a limpiarlo. Pero resulta absurdo, cuanto más me esfuerzo en limpiar más sangre aparece por todas partes. Tardo en darme cuenta que son mis propios brazos los que gotean. Me rindo. Estoy agotada. Me dejo caer como un parasito sobre las baldosas frías, empapándome de la vida que huye de mi cuerpo, deshilachándose lentamente del fluir del tiempo, de mi existencia.

La voz más desagradable despierta en mi cabeza, es la de mi madre, suena como unas uñas deslizándose por la pizarra. Me increpa que me levante, que estoy manchando todo, que soy una guarra y una puta. Me incorporo. Voy dando tumbos hasta el baño. Eludo el espejo. Todo palpita, me siento mareada. Abro el grifo de la bañera y me meto dentro. El agua empieza a caer sobre mi piel ensuciándose con mi sangre. No hay banda sonora, solo frío y temblores. Cada vez me siento más pequeña, el griterío insoportable de mi cabeza va desvaneciéndose poco a poco, la bañera abarca todo mi mundo.
Después de un tiempo inconexo dejo de arder, ensayo una sonrisa justo antes de caer, de ser arrastrada junto al agua por el sumidero.

**
Ahora, semanas después, he vuelto aquí, al infierno de batas blancas, charlas en círculo, pastillas y ojos opacos. Por eso, cuando estoy sola en mi despacho, miro al espejo y vomito todas mis quejas, la frustración, pidiendo algo de paz, de libertad. Pero las voces siempre me contestan: “No podemos dejarte morir todavía, hay mucho trabajo que hacer. Necesitamos un ejército”
Suspiro. Y por un instante pienso en él. Pero ahora solo hay odio. Que muera también. Hay que seguir con el plan. Es lo único que tiene sentido.

El alzamiento está cerca.

***Epílogo***

Médico: “Hola, bienvenidos a “Segunda Oportunidad”, la mejor clínica psiquiátrica del país. Pasen por aquí por favor. Como ya saben toda el mérito del programa es gracias a la Doctora Isabel Sierra, ella fue la que fundó esta institución privada con su propio dinero hace ya casi diez años. Ahora la vamos a conocer. Es alguien impresionante, una benefactora de la humanidad, ha conseguido progresos increíbles con pacientes crónicos que habían sido desahuciados de las demás instituciones. Tendrán que perdonar mi efusividad, pero como compañero de profesión solo puedo dar las gracias por tenerla cerca y aprender de sus métodos. ¿Esas noticias de hace un par de semanas? Rumores sin fundamento, se lo puedo asegurar, simplemente se tomó unas vacaciones. Hay mucha gente que está interesada en contar con ustedes como inversores y son capaces de todo para ello. Les puedo asegurar que ella es un ejemplo para todos de entereza y serenidad, y aquí, entre estos muros, estos rasgos son imprescindibles para nuestro trabajo. Y para el resultado final. Bueno, ya estamos aquí, ahí está su despacho. Un momento por favor…”

cause of death suicide (club edit) by Suicide Commando on Grooveshark