domingo, 1 de septiembre de 2013

Los monstruos que hay debajo de tu cama también se enamoran. Idealizada follas mejor.

Las musas se ahorcan en la playa de mis ojeras, otra forma de decir que estoy cansado. Debería llamar a alguien pero prefiero no decepcionarme. No es exactamente estar triste y cachondo a la vez –combinación insana-, más bien son conatos fugaces de. Explicarlo es complicado, la exposición devora la honestidad y al final se tiende a crear pavesas de ridículo sobre el papel.

¿Quizás masturbarse pueda paliar los efectos secundarios de la vida? Cierro los ojos y Numen me toca con intención de puta, como una flor mórbida que recita versos pero te mira con ganas de chuparte la Polla. Aúlla con delicadeza, mezcla metáforas con balas de plata, susurra el lenguaje de las olas.

Los semáforos parpadean como nudillos gastados, como un cigarrillo que se enamora del aire y sucumbe al fuego, amores con forma de paracaídas que luego disparan a la cabeza, ¿te gustaría lamer los restos de mi cerebro? Saben a tinta, semen frío, caricias falsas, sujetadores desleales, cortinas de terciopelo ardiendo, té negro, petricor, palabras mudas con haches intercaladas, huidas compartimentadas...

¿Estás enamorada, lubricas lo suficiente? Permíteme explicarte qué es el amor mientras te follo fuerte y duro en el suelo de tu cocina. No te preocupes, nada importa, las palabras son tan inasibles como el sentimiento, lo efímero es tan voraz en su inanidad como mi orgasmo deslizándose cabal por tu cara, como el ruido de una cisterna en mitad del poema, como el alcohol empañando la realidad de un delito de ausencia.

From the Edge of the Deep Green Sea by The Cure on Grooveshark