domingo, 23 de junio de 2013

De cerca no parezco tan alto, quizás más roto, más ávido de. Pero tus piernas alcanzaron conmigo la postura impronunciable del viento.

El pájaro sobrevuela el poema moribundo
estertor de versos que besan al poeta en la boca
y lo dejan sollozando, de rodillas.

Y el sexo sin alma, desahogo banal y culpable
desgarra su carne, borra las huellas de tinta helada
acaba con el temblor de su herida.

Porque la poesía no son mariposas danzando en un mar de cristal
son uróboros carcomiendo la razón
ratas royendo los bordes aguados de la memoria.

Y aunque la princesa –puta- se arrodilla y abre su boca
nada sucede
porque el silencio es el amante de la nada
y la Muerte sigue siendo una flor de papel
de tiempo
de escarcha
de pus, desarraigo y otoño.

Por eso el poeta, tetrapléjico de amor
con la sabiduría que le ofrenda la soledad
intuye que sólo el gesto puede romper la arquitectura de la nada
que caer es la forma más sencilla de volar
cuando no hay esquinas por las que escaparse
y que solo ella
que pinta sus sueños con tizas de colores con sabor a primavera
puede romper ese nudo de silencio.

Pero yo no soy poeta
y a veces echo de menos dormir
en el cuarto de invitados de los sueños de otros.

Y podría terminar diciendo
que la resaca de la vida es la literatura
pero eso sería sobrevalorar la vida
esa puta que ni siquiera se maquilla cuando viene a verme.

Vocal by Madrugada on Grooveshark