viernes, 2 de diciembre de 2011

Un año de Decadencia.

Suelo escribir a partir de las tres de la madrugada, quizá sea el silencio, la ausencia de vida lo que hace más sencilla mi huida a través del teclado. Quizá refleja mi interior, la incapacidad de un mínimo compromiso existencial para cambiar la realidad que me rodea, una realidad cubierta de moscas hambrientas, de placas de Petri que exhiben vulgaridad en su monotonía. El hombre elige, el esclavo obedece. Me enzarzo en mi propia Battle Royale donde mueren ideas en cada nuevo post, esperando algo que me defina y agarrándome a ello cuando nadie mira….-STOP-

Tranquilos, tranquilos, no os vayáis: hoy no toca post grandilocuente melancólico coñazo –a mí también me aburren-: ¡Hoy toca felicitaciones y adulaciones! ¡Es el aniversario de este maravilloso, inconmensurable, portentoso y decadente blog!

Un año. Un año de existencia. Podría hablar de visitas, seguidores, estadísticas, pero prefiero resumirlo con una palabra: GRACIAS.
Gracias por vuestra inteligencia, por ver más allá de la broma de la decadencia, de los exabruptos, del personaje, de la repetición, del desamor real y ficticio, Gracias por leerme alguna vez y dejar vuestra huella por privado o en los comentarios, a pesar de ser un fantasma ingrato en vuestros blogs. Y gracias, finalmente, por vuestro respeto cuando me he atrevido a mostrarme un poco.

Gracias muy concretas a Sophia por formar parte de mi vida y de este blog durante varios meses y por ser mi primera seguidora un seis de enero. Sin ella, mal que me pese, esto no hubiera sido lo mismo.
A mi vecina, la filóloga amante de Jim Morrison, por ser la primera en leerme. Al asesor por decirme que le aburro y bajarme los humos, a la princesa por interesarse tanto por mi vida sentimental y por leerse solo los comentarios. A Domi por conseguir que mantuviera una obsesión estúpida durante un año: arde en el infierno.
Al chino de mi barrio por venderme vino a horas intempestivas, a Ella porque es una musa cruel, a Bukowski, a un sombrero rojo de paja que se escapa por el viento y alguien atrapa, a Rorschach por permitirme hablar de mí sin que se note, a mis compañeras de trabajo por no leerme porque así puedo hablar de ellas. A Juan porque es el único de mi entorno al que le encantan mis textos e incluso los lee en mi casa. A todas las mujeres de Madrid que NO me han escrito porque nunca os hubiera podido hacer felices. A todas las mujeres que SÍ me han escrito por seguir haciéndolo a pesar de la decepción. A todas las catalanas porque sois mi fetiche sexual. Y a los hombres…por manteneros lo más silenciosos posibles –risas.
Al señor Advenedizo –ya sé que no te gustan estas cosas pero…- por marcar la diferencia en su anterior blog y en el actual. Sexo, escatología, libertad, irreverencia, dignifica los blogs entre tanta mierda y fue una de las razones para animarme a empezar uno.
A Lunática por comentar todos mis post, por ser mi segunda seguidora, por tus mails privados y por tu existencia.
Mario Pina y a Wendy por demostrarme al empezar que había gente con talento por estos lares. Blogs cerrados por cierto.
Magenta por estar ahí un par de meses y por esa cena en Madrid.
A la guapa Ina por perdonar mi abulia social, por sus críticas y sus mails.
A Chatnoir por su acento catalán –encantador- y por leerse mi blog sin ningún orden.
A la señorita Celia por conocerme, por el mail que me dejaste y por estar ahí a pesar de todo.
Gracias a Rebeca por el baño en la playa, a Lucia, Blogboreta, Marián, Sbm, La que canta con lobos, Onara, A veces Eau, a veces Euria, siempre Idoia por tus consejos, Asolada, Pseudosocióloga, Sincopada por tus sugerencias musicales y por la empatía, a Julieta, Lili, SaSSeNaCH, a los anónimos amantes del PP, a Piensa, Señorita T, Pati, RChs, Sara, PsicoAlhana, Noa por tus increíbles comentarios, te debo un mail, Exter, Imilce y en general –sois muchos- a todos los que habéis perdonado mis excesos permaneciendo aquí más de lo aconsejable. Si alguien quiere denunciar su ausencia en este párrafo o en mi listado –Cartelera- le rendiré pleitesía por aquí.

Y realmente no hay mucho más, mi vida, los cambios o su ausencia, están entre líneas, en los párrafos impares. No ha sido un buen año, lo reconozco. Pero a pesar de lo efímero de todo esto, de la ficción, de la impostura, de ser tiempos difíciles para los soñadores, me alegra formar parte de este extraño taller literario social en el que todos, a nuestra manera, colaboramos.

Un abrazo.

decadencia by Héroes del Silencio on Grooveshark