miércoles, 10 de agosto de 2011

Eternal Sunshine Of The Spotless Mind

Hay que escribir algo breve para que la última entrada pase desapercibida. Y al despertar, si lo hemos olvidado, quizás no habrá final. Pero sigo recordando, aunque haya una botella a mano y el teclado, como un ano sudoroso, me sonría indecoroso. Lloraba mi cabeza las pequeñas traiciones de la vida real. Recordaba a esa puta que había visitado hoy. Si, las putas molan, tienen incluso orgasmos y las puedes besar en la boca, bueno, para eso las pagas, algunas con una cena escanciada en buen vino y a otras directamente después de correrte en su boca.

Como acariciar la soledad esperando que el universo conspire arreglándolo todo, y con esa misma inacción –que es acción- provocar una historia de amor que empieza en los títulos de crédito, unos escalones de carne a la nada, a la soledad mas desairada.
Hay que alegrarse por tanto y esperar a la siguiente, sin pánico escénico, practicando el mismo soneto, las mismas palabras, los mismos gestos en un ensayo y error perpetuo. Ella, tu único público, espera ansiosa que subas el telón para poder darte la replica...pero todo llega demasiado tarde.

Pero hablábamos de orgasmos, orgasmos sumisos, orgasmos fingidos porque no puedes creer que el sentimiento no venza a la carne, a la realidad, cuando descompuesto giras la cabeza sin aliento y no encuentras lo que buscabas, palabras sincopadas que se recuestan sobre un ideal vencido, contra una sonrisa de desaliento, no hay oportunidades, ni un reset, solo hay hedor a descomposición, a sangre, a error. Como parásitos con una vida demasiado larga.

Everybody's Gotta Learn Sometimes - Beck by Eternal Sunshine Of The Spotless Mind on Grooveshark