viernes, 10 de junio de 2011

"Quienquiera que usted sea... Yo siempre he dependido de la bondad de los extraños"

Cierta ansiedad me impide dormir, pertenezco también a esa generación de cobardes, manchas en el sofá delante de un televisor, sin aprovechar la única oportunidad que tienen de vivir, encorchetados, pagando a gente para conseguir respuestas inútiles. Impotentes en todos los sentidos. Algunos jugamos con las palabras, como pequeños Príncipes sin Rosa. Masturbando mentes, sublimando la inmortalidad de un momento. Sofistas de la vida, tibios, ajenos, inermes, un libro que fascina por su portada, por el título...lo compras con ilusión, esperanza, necesidad. Lo acaricias en la bolsa regodeándote en la espera, anticipando el placer. Llegas a casa, lo desenvuelves y la desilusión amarga tu rostro: cientos de páginas en blanco. Hueco, vacío, sin orgasmo.

No hay árbitro. Juego inmortal, inmoral. Sin estrategia saltemos juntos los vulgares puentes indestructibles de Benedetti –nunca nos gustaron los lugares comunes- y aguardemos el fin que ya se fragua mientas caemos. Antes de las decepciones de la carne y del conocimiento intimo. Ahora vive el presente, saborea tu café, repasa tu agenda, revolotea por las paginas abiertas, controla la respiración. Estas radiante. Me pones cachondo. Pero sé que disfrutas con ello, sé que estas haciendo trampa y miras la extensión del texto, quieres sincronizar el final con el efecto de las endorfinas, quizá aun en pijama te acaricias distraídamente. Mójate, moja mis palabras, huele tu sexo, cierra los ojos y humedécete los dedos.

La única edad que enamora es la musicalidad de tu cerebro, banda sonora de nuestros encuentros coloreados de un carmesí oscuro; donde el silencio es solo cómplice de la necesidad, por fin, de mirarte a los ojos y penetrarte. Decir te quiero besando tu piel. Esa piel que habla de deseo furtivo, de todo aquello que ocurre cuando se quedan dormidas las palabras en el cielo de tu boca, susurros moribundos, una mente cercando a otra mente, buscando la bondad de los desconocidos en un latigazo de placer.

¿Qué necesitas de mí? Adoctríname. Soy una tabula rasa, sin deux ex machina que nos saque del aprieto. Solo tú puedes enseñarme. Empieza por algo sencillo como enseñarme a vivir. A follarte. A abrazarte, enamorarte, amarte, besarte, masturbarte, abrigarte, a acariciar tu cuerpo como conquistador e irme colonizado, a crearte necesidad de mí, a follarme a otras pensando en ti, a no preguntar donde has aprendido a hacer eso, a follarte la boca mientras tengo el resto de tus agujeros llenos de mí.

El demiurgo se masturba, sintiéndose poderoso entre líneas. No es lo mismo amar que una dependencia de tintes esquizoides. Lo demás te sonará.


(...)

Escribo mi llamada de atención desde una sala acolchada e impolutamente blanca donde me golpeo la cabeza provocando campanadas de boda, una lluvia de esperma, como el arroz que lanzan a los recién casados, una segunda oportunidad para reconciliarme con las palabras. Buscando su química, esa estructura que solo Syd intuye. La ebriedad es un atajo, un sueño dirigido.
Nirvana sonando en el campo de concentración. Si quieres crear algo decente dedica cuatro horas a leer y a escribir. Como alternativa hazte un blog, una puta endogamia de mediocres, un concurso de feladoras ansiosas por recibir el grumoso premio en la cara. El deporte como nueva religión, me pides que me case contigo y asiento: mi vasectomía me protege. Sigo disimulando, compro un arma como seguro ante la vida normal. Anoto en un cuaderno toda la ficción que me rodea con letra que nadie entiende
Reuniones de alcohólicos anónimos a las que acudo borracho sin que nadie se atreva a romper mi silencio. Reventar la cabeza a una figura religiosa en unas prácticas de tiro tiene algo de epifanía espiritual. Arrancar piercing de pezones erectos no tiene el mismo efecto en mi psique.

Libros sobrevalorados como “El guardián entre el centeno” formando una enorme pira funeraria nazi. Provocando odio intenso. Los putos patos murieron, no había necesidad de explicarlo todo…
Katanas y universos paralelos. Bin Laden esta vivo, tomando té de forma entrañable. No entiende nada, ¿aviones? No le gusta volar. Vive mejor que nunca, a pesar del aislamiento de por vida, subvencionado por sus amigos americanos. Mientras el mercado de putas siga fluyendo se pueden meter el Corán por el orto.

Hume justificaba nuestra alma apoyándose solo en la memoria. Si esta página tuviera percepción de si misma convertiría un porcentaje muy escueto de mi mismo en inmortal. Un diccionario de sinónimos mientras escribes es como decir “Te amo” cuando te masturbas.
La vida pudriéndose a tus pies como un colapso de publicidad. Una Amelie violada que, en última instancia, disfruta y lubrica en esa puta carnicería de sentimientos. Romper a llorar cuando la realidad explota en tu cara silueteada.
¿Es demasiado tarde para todo? Esa mezcla de rojo y azul que invade mi cerebro de madrugada. Ensimismado me escindo del teclado. Invento tu olor, lo guardo en esta hoja en blanco…no tenemos fotografías pero sí muchas botellas vacías impidiéndome la salida. No me hagas pensar en tu cama.
Desflorando la nada que nos separa con masoquismo emocional. Los dos necesitamos algo trascendente e imposible, no solo una necesidad física desubicada…no sirve que solo te enamores de mi forma de escribir. No me pidas más, esto termina aqui

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