martes, 10 de mayo de 2011

Textos antiguos.

Todo empezó porque tenía un brillo especial en la mirada. Y claro, YO, no quería estar solo. Estar solo es peligroso, porque sin el calor de una conversación con gente afín las ideas se enquistan y dan lugar a lo erróneo, lo desproporcionado y lo absurdo, aunque también con tacita complacencia al inquietante y original surrealismo.

Ese brillo en la mirada, ¿como poder definirlo?, es el brillo de nuestras creaciones futuras, de nuestras potencialidades llevadas al éxito. Es algo que da carisma al individuo, porque te admira su pasión, su lucha, su talento.
Y aunque la envidia y el rencor florecen con facilidad cuando la impertérrita comparación te aflige con su reflejo en el espejo, alimentas en tu interior la esperanza de que su compañía te engrandezca.

Nostalgia, añoranza, esa melancólica sensación de ausencia, ese incapacidad de desasimiento, ese sumergirte una y otra vez en los recuerdos cada vez más injustos y punzantes del pasado. Decepción tras decepción, nos va anegando poco a poco en la muerte, el olvido, la indiferencia, y miras atrás un día sorprendido, ¿Ame a esa persona?, ¿Lloraba en su ausencia? Fragilidad, ¡oh, que buen nombre de mujer seria!

Pero no sería justo plagiar en tales términos, a fin de cuentas el hombre es igual de vil y superficial, solo cuando seduce y no se excita, cuando una cena romántica no es un peaje para la cama, cuando un beso ruboriza y una caricia significa solo ternura, viven felices los románticos ajenos a la realidad que les rodea.

Efímero es una palabra mucho más poderosa que eterno, porque cosas eternas hay muy pocas, y casi siempre son las mismas. A veces el tiempo se enfada con las cosas eternas y a despecho de nuestra mente, castradora de un canon especifico de realidad, las cambia, las posee, y finalmente las destruye.
Sin embargo las cosas efímeras son muy numerosas, su valor reside en su fugacidad, en la brevedad del tiempo que nos prestan. 


Esto nos hace entender que las mejores cosas de la vida son las que reúnen estos dos valores, uno de ellos, como bien has tenido en cuenta tú antes, es el amor.
El amor es efímero porque es frágil, voluble, caprichoso, y también es eterno, porque muchas veces con dedicación es capaz de superar las limitaciones de quienes proclaman su consigna en la soledad de un orgasmo compartido.


Todo se puede ver desde muchas perspectivas, pongamos el ejemplo de una pareja: él esta masturbando a su amada, cualquiera podría pensar que es un acto de generosidad, en el cual se despreocupa de su propio placer mientras disfruta del de su pareja.


Pero hay algo más, el placer es intrínsecamente egoísta, al igual que nosotros. Nosotros cuando amamos, poseemos y pertenecemos. Cuando él la esta masturbando, lo que quiere es poseerla a través del placer que le otorga. Cuando se detiene y ella, con la boca entreabierta totalmente indefensa, le pide que siga, lo que hace es poner a prueba su poder con éxito.

Creo que mi mano esta enamorado de este teclado, y seguramente es correspondida, porque no paro de escribir mentiras en su nombre.

Hace tiempo regale a un amigo una caja llena de humo y cenizas, llevaba su nombre y era valiosa, eran los restos de nuestra amistad que poco a poco se fue olvidando.

Me gustaría destilar la esencia de un beso tuyo, uno especial...
Que me recordase el momento en el que aun seguías enamorada de mí.
Que me recordase como sabía tu lengua, tu boca, tu cuerpo apretado junto al mío.
Que me recordase donde estábamos y todo lo que habíamos compartido hasta ese momento.
Que me recordase porque cerrábamos los ojos y nos dejábamos llevar como dos adolescentes por nuestros sueños.
Que me recordase lo especial que es sentirse amado...

Pero ya sabes como soy, una vez lo consiguiera serías solo una pieza más de mi colección.

Mujer insatisfecha de palabra rápida y violenta, solo se quita su disfraz cuando el arrullo de su perversa risa sale a flote. Su alma en un baño de pereza no lloró al romperme el corazón, siempre frágil ante ella. Subyugaste al cenobita, retirado en su monasterio ante los terrores de la realidad, no queremos que sepa quien es ni sus límites, la libertad existe siempre que no se ponga a prueba.

La soledad de los amigos, la angustia del aburrimiento, la saturación del insatisfecho...cuando era un niño tuve un sueño, era un sueño preciado, brillante, cegador, único. Pensé que siempre estaría conmigo, que caminaríamos juntos toda la vida hasta cumplirlo...pero no fue así.

            Ahora, años después, a veces mi inconsciente recuerda y sueño con él. Le siento lejos, triste, deshonrado, ajado...pero brillante todavía, como un último y solitario haz de luz de un sol moribundo. Y quiero acercarme a él, decirle que aun estamos a tiempo, que me siento igual, que aun le necesito...pero en ese momento suena el despertador, la sensación de desamparo no me es desconocida, y me esfuerzo durante unos segundos en descubrir porque. Pero ya es tarde y hay que ir al trabajo. Maquinalmente sigo con mi rutina, ¿qué otra cosa podría hacer sino...?

La improvisada indolencia se viste en el escritor con la corteza de la escritura automática, ¿que valor tienen estos escritos nacidos sin rigor ni esfuerzo? Sería descorazonador que el azar marcase una genialidad y que el merito del artista solo sea el de mero conducto del inconsciente y no el ingrato trabajo. Un ejemplo: “como una visión de muerte triunfante sobre la humanidad mi sueño fue poco a poco muriendo...y desperté con mi mente indefensa ante el deseo que solo pide su consumación, la mano sube y baja produciendo un placer ya viejo pero no por ello menos egoísta en su rutina.

Los pensamientos dispersos abren cajones, armarios, recintos, y en las más ruinosas y polvorientas alacenas encuentran esa pequeña chispa de intrincado erotismo que la libido necesita para desangrar la pasión. Después del orgasmo viene una pequeña melancolía, como una despedida, como una sensación de desasimiento, de cansancio, de desgana hacía el segundo siguiente, hacía el minuto siguiente... con ingratitud alejas el recuerdo del amor con la misma celeridad con la que antes lo adorabas con lujuria y por fin, con un esfuerzo que se te antoja sobrehumano, consigues reanimarte y seguir con el día con naturalidad.”


Un Ramito De Violetas by Cecilia on Grooveshark