viernes, 6 de mayo de 2011

Escribo sin convicción, pero tú sabes que entre líneas mi alma se asoma y te sonríe con sinceridad.

Soy realmente bueno compartimentando mi propia basura. Me gustaba desnudarte y disfrutar de tu cuerpo como si fuera la primera vez, desentrañando el misterio, los matices, acariciándote los pechos, doblegándote, consiguiendo que accedieras a cualquier pulsión retorcida y enfermiza que me inspirase. Libar tus flujos hasta emborracharme, tu cuerpo era un milagro continuo.

Esos tatuajes de gatos con olor a menstruación, como una prostituta sin techo buscando amor en el desfile del corredor de la muerte. Sé que una relación no consiste en entrar en una mujer dos días a la semana. Solo quiero ir a una iglesia, santificar mi polla en agua bendita y follar ese generoso y opulento coño ante el altar, lubricar tu cuerpo con cera caliente de cirios sagrados y disfrutar con masoquista deleite de la elevada temperatura que provoco entre tus piernas. 


Paro de escribir, llaman a la puerta. Un amigo...o algo así.

Israel: Vámonos de putas, quiero hacerles un masaje en los pies mientras les pregunto por sus niños pequeños. Estoy harto de tanto coño dañado.
Rorschach: No puedo, aun recuerdo la última vez que me acosté con ella. Fue increíble pero jodidamente triste, quería entristecerme dentro de ella antes de que me convirtiera en su pasado frío, yermo, cauterizado. El orgasmo fue doloroso.
Israel:  La venganza es una polla fría entrando en el culo de alguien, insisto en lo de las meretrices...
Rorschach: No me aburras, sus palabras resuenan todavía en mi cabeza, esa trágica decepción en sus ojos.
Israel:  Para encontrar a Madoka, ese ideal de fémina, tienes que convertirte en alguien que merezca la pena antes, tenias un puto cuento de hadas y fuiste descuidado. Sentirte des-hecho/garrado/gajado es la lógica del momento, se pragmático en la coherencia de tu dolor.
Rorschach: Lo que más me excita de una mujer son sus gemidos de orgasmo, las putas no garantizan eso nunca, de todas formas me siento afortunado de haberla conocido, de haberla amado.
Israel: Joder, el puto amor. Tengo mi propio combo de corazón y polla. Un poco de oral por aquí, un poco de anal, ya sabes…irresistible.
Rorschach: De que puto planeta procedes, ¿llega la luz del sol…?
Israel: ¿Recuerdas que me pediste que te avisara cuando estuvieras tocando fondo? Beber todos los días entraña cierta decadencia sin brillo. Madura.
Rorschach: No soy capaz de masturbarme ya..
Israel: ¡Jesucristo!, menos detalles, ya sé que era un coño adorable, cálido, acogedor, prieto, impertinente. Con ese toque de vulgaridad que tanto te ponía. Pero hay más, muchas más, y algunas de prepago.
Rorschach:: Las mujeres solo quieren que las vean, que reconozcas ese elemento único que las diferencia, que las hace especiales, que te involucres en ese secreto que simbolizan y que te costara toda la vida desentrañar...
Israel: Divagas, estas borracho, me voy, te ahorro que me eches, situación capaz de acabar con una amistad tan longeva e inutil como la nuestra,

Soledad.


La llamo. Noto su sonrisa cuando me contesta. Ella siente algo especial, etéreo, pero alejado de la sima de amor apasionado y prospectivo que tanto anhela. Me recordará en noches en soledad viendo películas románticas en blanco y negro. Pero no soy Él. Es así de simple y costoso para el alma, no se puede forzar por la complacencia del momento. Pero, ¿como resistirse a quien tiene una capacidad innata para enamorar...tan perfecta, preciosa, inaudita? Y mientras su cadenciosa voz me revela un interior trufado de zonas grises y enmienda, hago un esfuerzo para no enamorarme.

La llamada termina.. Ya la echo de menos. Su voz juega con mi soledad como un baile de pájaros en celo. La botella expira su último aliento en mí, ya es viernes...todo sigue sin tener sentido, el potencial empañado por la desidia, por el deseo de morir y acabar con todo. Yann Tiersen suena de fondo, cierro los ojos a este continente de sueños sin cumplir y me arrojo de nuevo a la oscuridad.

Te llamaré cada cinco de mayo y siempre te preguntaré lo mismo: "¿eres feliz…?"

Azul y gris by Mürfila on Grooveshark