miércoles, 18 de mayo de 2011

Paraísos perdidos

¿Lo he superado ya?, ¿he dejado de estar obsesionado con ella?
Quizá me siguen dando miedo las mujeres y alargo este luto escribiendo exabruptos exaltados, botellas llenas de ensueño que se rompen antes de llegar al destinatario en este vertedero de puntos suspensivos.
Te pido ayuda, mi querida anónima, me gustaría provocarte un eclipse de conciencia -no sé si con este u otro texto-, y robar una mentira de tus dedos, un te quiero virtual, residual, dirigido a mi corazón.

Siempre hay recompensa por encender el fósforo de mi alma, combinaría esa ausencia de frio con la bola curva de inmoralidad que trazan mis dedos y mi lengua sobre tu cuerpo. Nos haría disfrutar del color sinestésico de tus gemidos mientras bebo el maná de tu clítoris enajenado. Convertirme en tu heroína, en ese síndrome de abstinencia que te humedece cuando escuchas mis pasos. Y naufragaría en ti mientras tu coño palpitante me ahoga resbalando por mi cuerpo en una lluvia de orgasmo.
Tendríamos tiempo de poner a Satie y disfrutar del olor petricor de tu lencería, del Paris en miniatura que hay entre tus piernas.

Puedo eyacular en tu cara con romanticismo si tú sobrellevas la carga de mis fantasías, solo tienes que poseer inteligencia y cierto disgusto existencial que te empuje a violar con saña el presente, a pensar solo en el ahora y nunca en el después.

Sí, muchacha dubitativa, atrévete…¿Por qué no?

Paraísos Perdidos by Iván Ferreiro on Grooveshark