miércoles, 27 de abril de 2011

Agarrarte el pene con romanticismo, ¿te haces una idea de lo que te necesito sin amarte? Sí, siempre me enamoro de las mujeres que no me corresponden, ¿no lo sabías?

Juguemos a un juego, de esos de niños solitarios y llenos de miedo. Enamorémonos. Me emocionaré cuando te vea frente a la ventana mientras el destino conspira a nuestras espaldas.

Ayúdame a crear este jardín de juegos. Pero no vengas a buscarme, déjame en mi madriguera, ahí, en lo más profundo, déjame salir sólo de noche, cuando el silencio nos abraza sin esfuerzo, cuando podemos jugar al escondite sin que nadie nos interrumpa ni nos reconozca. Dos solitarios, compartiendo un mundo interior desconocido incluso para ellos, un lenguaje inventado de niños que habían olvidado ya.


Es una conexión impropia del escaso tiempo compartido. Son mecidos por la magia mientras se rozan disimuladamente con la calidez de sus voces y se ilusionan.

Empieza a clarear la realidad, no da tiempo a más.
                      Adiós…
                                  Adiós...
Cada uno vuelve a su vida, continúan –o retroceden. Sólo se acordarán en sueños de lo cerca que estuvieron de conseguirlo.

Ne me quitte pas by Jacques Brel on Grooveshark