sábado, 26 de febrero de 2011

La hipótesis del oscurecimiento voluntario de Dios tiene el mérito de abrirnos a nuestras propias tinieblas, responsables de nuestra irreceptividad a cierta luz.

Creo que una de las razones de ciertas depresiones es darte cuenta de que has envejecido. De sentirte mayor para ilusionarte con ciertas cosas, mayor físicamente con todo lo que ello conlleva, mayor para dejar atrás el cinismo, los fracasos, las frustraciones. Es tener una perspectiva del tiempo más compleja que antes –como un telar que va poco a poco formando el dibujo de una sala mortuoria-, darte cuenta que es un viaje solo de ida y que hay pasajes o compañías en ese viaje que no vas a poder disfrutar del nuevo. Pero dramáticamente también te das cuenta que tu tampoco eres el mismo y tienes que aceptar esos cambios con el sonido de un reloj mortificándote de lejos como en el cuento de Barrie.
No hablamos de tener una mala época, de que te cueste levantarte de la cama, no estamos hablando de tener verdaderas razones. Estamos hablando de tener ganas de llorar, estamos hablando de buscar recetas de prozac estamos hablando de ansiedad, palpitaciones, de tener un nudo en el estomago que te impide tragar la comida. Estamos hablando de leer a Kafka y encontrarle sentido. 
…Y la consolaba con palabras falsas de animo, prometiendo que nada iba a cambiar. Pero sabía que a partir de ese momento todo sería diferente para ambos. Y fue esa cobardía inicial, ese miedo a herirse, lo que provoco mayor sufrimiento y soledad entre los dos…

Al final complicamos unos conceptos que no existen fuera de nosotros. Lo único que existe realmente es el placer por el placer. Pragmatismo. Utilitarismo. El romanticismo tiene los días contados.

Ocho y medio by Nacho Vegas on Grooveshark