jueves, 24 de febrero de 2011

Se tarda exactamente cuatro segundos para ir de aquí a la puerta. Yo le doy dos.

Lo primero que perdí fue tu cuerpo, descomponiéndose en mi mente embotada por el olor a violetas; luego fueron tus facciones de optimismo voluntario, un rosal absurdo de rasguños; finalmente tus labios rojos de sangre pálida prologándose con la debilidad del deseo. Y me sobrevivo, rodeado de pasiones difuntas, de este sufrimiento fofo, de este asco de existir que es existir. Quizá me sienta despiadado con las ruinas de mi alma, con la frustración inútil de mi vida, pero no puedo prescindir de tu sonrisa, de eso no, y la rescato entre las brumas, entera, luminosa, hambrienta de antitesis de muerte, de amor.
Querer a alguien requiere energía, generosidad y ceguera. Esto es verdad porque alguien lo ha pensado antes.

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La amistad entre mujeres y hombres solo existe en dos circunstancias:

Ausencia de tensión sexual. Aquí como en todo deciden las mujeres. Los hombres no somos tan superficiales y damos una oportunidad a casi todas. Ellas rescatan la acepción de pagafantas, sujeto que no tiene ninguna posibilidad de follar, que es el amigo fiel y que sin embargo les roba ropa interior para…imagínense ustedes. Prefiero el estereotipo del amigo gay importado de Hollywood, al menos aquí el ridículo lo hacen los dos.

Conflicto de intereses. Es decir, intereses economicos o laborales enfrentados, hay relaciones de por medio, o simplemente –por extraño que parezca- nos interesa conservar la amistad que irrevocablemente va a cambiar en cuanto haya penetración. Son casos extraños, muchas veces tirando a inseguridades y terror al rechazo y otras simplemente la constatación de que no funcionaria.


En este limbo extraño podrían entrar los ex con los que se mantienen buenas relaciones pero con los que la pulsión sexual se ha sublimado.


Corolario 1: Si, existen los amigos especiales con los que nos acostamos de vez en cuando, pero me da la impresión –puedo estar equivocado- que son más utilizados para follar que para contar las penas. ¿Iréis a contarle cuando tengáis novio lo mal que os va, o los problemas del trabajo, con la familia? NO. Lo que normalmente hacemos es encarar el encuentro como un paliativo para nuestra baja autoestima o nuestra libido.

Corolario 2: Una mujer crea sus dos listas feudales y clasistas en apenas unos instantes –follable o no follable- Amigo, hazme caso, si estas en el numero dos…no insistas. Sino piensan en la primera velada como serás en la cama lo que vendrá después serán sus lloriqueos porque el malote de turno les ha vuelto a romper el corazón. La compensación poco atractivo-buena persona no les moja las bragas. El mundo es injusto.

Corolario 3: Las mujeres son seres de luz que nadie comprende y contando con el complejo de Electra como principio, pueden buscar un pigmalión intelectual, un padre que las proteja, pueden convertirse en la Madre Teresa de Calcuta y querer “salvar” a cualquier personaje dañado que se cruce en su vida. También en alas del amor convierten una fealdad objetiva en una belleza subjetiva. Siempre hay una opotunidad...

Corolario 4: Como último detalle. Mirad, mujercitas. Si un hombre no reacciona ante vuestras “señales de seducción” o cortejo no es porque sea tonto, tenga miedo al compromiso, este dañado. No, la verdad es más simple y dura: No le atraéis lo suficiente ni le compensa lo que ofrecéis. Dejad de dar vueltas a las cosas, justificar lo injustificable para no vapulear vuestro ego. También hay rechazos en vuestra zona privilegiada –privilegiada hasta que las tornas se compensen cuando la edad se os eche encima- No es que tenga un complejo de Peter Pan cobarde, es que no se han vuelto locos por vosotros y así les esta bien.
En algún momento de nuestra madurez ponderamos. Normalmente a partir de la tercera relación larga con convivencia incluida.

Y podríamos seguir pero, ¿para que? Solo son obviedades que escribo para no volver al Albert Camus de los cojones.

El salitre by Nacho Vegas on Grooveshark