Rorschach (Walter Joseph
Kovacs) es uno de los personajes de la aclamada serie limitada de comics de DC publicada entre 1986-1987, posteriormente llamada novela gráfica, Watchmen, creado por Alan
Moore junto al dibujante Dave Gibbons, con elementos reminiscentes de dos
creaciones anteriores de Steve Ditko: The Question y Mr. A.
Si el Daniel Dreiberg (Nite
Owl) es un personaje que recuerda, con su disfraz y sus gadgets, al Batman de
Adam West, Rorschach, es más bien el retrato psicológico del término que haría
popular al Bruce Wayne de Frank Miller: un psicópata.
Los pensamientos de
Rorschach y sus acciones nos muestran un ser que cree fuertemente en el
absolutismo y la moral objetiva, donde el blanco y el negro están claramente
definidos y no existe el gris, donde el bien y el mal se diferencian con
claridad y el mal debe ser castigado violentamente. Se aliena de la sociedad
con el objetivo de realizar estos fines; todo estos términos maniqueos quedan
simbolizado en su propio nombre: el test de manchas de tinta, y en su mascara,
que él considera ya, en el presente de la acción, su cara, su verdadero rostro.
La identidad secreta de
Rorschach no representa nada, aunque es cómico verle pasear en los primeros
números con un cartel "El fin está
cerca”. Su nombre es Walter Kovacs, su madre, leitmotiv de su misoginia, era
una prostituta abusiva y cruel. De su padre, a quién jamás conoció, tiene la
romántica fantasía de que trabajaba directamente para Truman y que murió en
combate luchando contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Después de
un incidente muy violento en que se vio envuelto con apenas diez años, los
servicios sociales descubren las condiciones sórdidas en las que vive y le
apartan de su madre.
Pasan unos años y a raíz
del asesinato –suceso real- de Kitty Genovese decide ponerse una mascara y junto a Nite Owl combatir el
crimen bajo los códigos éticos que definen un héroe: arrestarlos y
dejar que los tribunales hagan su trabajo.
Pero la catarsis
psicológica que deviene después no es como la de Nite Owl al superar su
impotencia sexual, o la del Dr. Manhattan al recobrar el interés por la
existencia humana a pesar de su omnipotencia, en Rorschach las condiciones de
su patética y violenta infancia ni siquiera son suficientes para prepararlo al
vistazo del abismo de Nietzsche: la maldad no son maquiavélicos planes de
supervillanos, la maldad simple y llana es una persona que rapta, viola,
despedaza y da de comer los huesos de una niña de tan solo seis años a sus
perros, sin escrúpulos ni sentimientos de culpa, esas situaciones que nos
esforzamos de forma pragmática en llamar perversiones u anomalías de gente
enferma para poder seguir viviendo en nuestra burbuja de normalidad, son las que
él se ve incapaz de ignorar, el nihilismo le supera, no hay expiación, ni
siquiera por un Dios que no existe, ser testigo es lo mismo que perpetrador, y
es esa lógica básica la que arrastra a Kovacs a convertirse en Rorschach,
cruzar la línea y matar a ese violador.
Moore y Gibbons llevaron
hasta el final las consecuencias de una postura ética extrema; cogen los pocos
elementos salvables de Taxi Driver –película sobrevalorado, entre otras cosas
porque nadie entendió su crítica a la sociedad americana ni su final-, y con
talento, mucho talento, emergió un personaje eterno. Frases como “Jamás me rendiré, ni ante el apocalipsis”,
o ese momento brutal, cuando está en la cárcel acosado por todos los delincuentes
que ha encerrado y dice: "Ninguno de
vosotros lo entiende. Yo no estoy encerrado aquí con vosotros. Sois vosotros
los que estáis encerrados aquí conmigo“ son un claro ejemplo.
Quizás por eso da la
sensación de que, a pesar de todo, Rorschach es el verdadero héroe moral de la historia,
y por eso emociona tanto el clímax final, lleno de simbolismo, cuando se quita
la mascara y se enfrenta al Dr. Manhattan.
¿Qué importa un cadáver más entre los cimientos?
Hace dos años, cuando
decidí abrir el blog, el primer problema que tuve fue encontrar un alias, un
nombre que representase desde el anonimato algo importante para mí; pero lo
resolví fácilmente, a fin de cuentas, escribir, es también ponerse una mascara.
Soy un decadente indolente, mi apodo, o alias, es Rorschach, y apenas
he hecho alguna mención a esa obra magna del comic que es Watchmen. Prometo subsanarlo
en un futuro cercano si la bebida no acaba conmigo antes. El miércoles por la
noche recibí un whatsApp comentándome que estaban echando la película por la
televisión, y recordé la vicisitudes que sufrí para poder ver la versión
integra. Quizás algunos alcéis la ceja pensando ¿de qué coño está hablando?
Pues sí, queridos seguidores, hay tres versiones de esta magna película, pero
lo más curioso es que la mejor no ha llegado a España. Procedo a introducir el
tema.
Watchmen se publicó como una serie limitada de doce números entre
1986-1987, unió a crítica y público, recibió el mismo reconocimiento que una
novela literaria y Alan Moore se unió otros genios como Will Eisner y su
trilogía Contrato con Dios o Art Spiegelman y su obra sobre el Holocausto Maus.
Centrándonos en la película, y viendo otras adaptaciones (V de
Vendetta, La Liga De Los Hombres Extraordinarios), todo hacía pensar que sería
un fracaso absoluto, pero llegó el señor Zack Snyder y haciendo uso de un mimo
y un afán de fidelidad absoluta, nos regaló a todos una de las mejores películas
relacionadas con el comic –con el permiso de Batman El Caballero Oscuro-, con la que más he disfrutado. Y
teniendo en cuenta que podríamos decir que es mi comic favorito mis niveles de
exigencia estaban en un nivel bastante intolerable.
Naturalmente ha habido cambios, como ciertos detalles del final,
algunos personajes o tramas que se han visto reducidos, eliminados, la relaboración
de las secuencias de lucha y violencia, impronta personal del director, pero en
general, y con el comic en la mano, puedo decir que es una de esas películas
que salen reforzadas, todo los matices que pierde los gana con las escenas de
acción, la música perfectamente elegida, y la caracterización de casi todo –Ozymandias
falla- el elenco de personajes. Pasemos pues al tema concreto, las tres
versiones que existen:
Versión cinematográfica: Obviamente es la que se
estrenó en cines y se ha editado en DVD y Blu-Ray en España. Por separado
también se editaron en DVD Watchmen: Cómic Completo Animado y Watchmen: Relatos
del Navío Negro. El primero se trata de la novela gráfica original leída por un
actor y con ligeras animaciones en cada viñeta; solo hay un doblador, cuya voz
varía ligeramente de entonación con cada personaje, pero es un formato que no
me acaba de convencer, resulta al final monótono, y no tiene nada que ver con
al experiencia mágica de leer directamente el comic.
Relatos del Navío Negro se trata de la adaptación de la historia que
aparece intercalada en la novela gráfica original (alegoría de lo que sucede en
la historia principal). Es una excelente pieza de animación cuyo significado
tal vez se pierda para aquellos que no conozcan su contexto pero que se puede
disfrutar como obra independiente por la historia que explica. (162 minutos)
Versión extendida: La he denominado extendida
ya que, al contrario de lo que indica la carátula, no se trata del montaje del
director. En esta versión simplemente se añaden algunas escenas y se extienden
otras, añadiendo más diálogos y algo de acción pero sin cambiar drásticamente
la película. Es una versión puente entre la cinematográfica y la definitiva,
por lo cual es la menos atractiva, y además, resulta un poco larga, lo cual es
un claro ejemplo de lo sutil que puede llegar a ser el arte de editar. La
podéis encontrar sólo de importación, comprándola por Internet. En Inglaterra
en Blu-Ray con subtítulos en inglés. En Estados Unidos con subtítulos en castellano,
la edición en DVD en sólo de zona 1, con lo que necesitáis un lector de DVD
multizona. (186 min)
Versión definitiva (Ultimate Cut): Integra
dentro la trama Relatos del Navío Negro de forma que sirve de comentario a lo
que transcurre en la película igual que en la historia original, y tiene muchas
más escenas inéditas. Quizás parezcan excesivos esas tres horas y media, pero
os aseguro que merece y mucho la pena, es el comic hecho película. Es la obra tal y como la
pensó su director, sin los cortes abruptos de las otras versiones, y es por tanto la única recomendable.
sólo disponible en Estados Unidos en una edición de cinco discos en
DVD (cuatro en Blu-Ray) que incluye Watchmen: Cómic Completo Animado. (215 minutos)