domingo, 3 de marzo de 2013

Interludio Poético.

Poco a poco
con suavidad y romanticismo
tiendes un puente de saliva
desde mi polla hasta tus labios

te sujeto la cabeza
mientras abrazas mi cintura
oh, mi querida y dulce puta
¡magnifico sonido gutural!
tu boca es mi hogar
como el nido del pájaro
que aún no ha aprendido a volar.

Y en el punto justo de asfixia
saco lentamente
mi busto de ego de tu garganta
formando finos hilos de saliva
que enhebran tu mirada desquiciada y anhelante
con mi deseo de empalarte de placer ajeno.

Podría arrojarte a la cama
desgarrarte las bragas
                                   [y algo más]
convertir mis dedos en un torniquete de placer
sentir el contraste de sabores
mientras mi lengua viola tu oquedad…

Sin embargo descargo sobre tu rostro
lágrimas egoístas
color nieve.

Tus felaciones
tienen forma
de haiku.

***
Ni siquiera estaba seguro de estar divirtiéndome
sodomizaba mis fines de semana
a la hipócrita risa
de la quinta copa y la cuarta raya

intentaba ser un flâneur
pero por mucho que observaba
nunca conseguía entender del todo
las cosas que me rodeaban.

Terminé vomitando en el portal de tu casa
lo mejor de mí.

Aún anhelo como un idiota
tus abrazos
esos que me dejaban boqueando como un pez
en el estanque de tus ojos
en aquel tiempo
en que las palabras
aun no nos habían
aniquilado
del todo.

Neverland by Marillion on Grooveshark

sábado, 2 de marzo de 2013

Watchmen (II) Reflexión sobre el personaje de Rorschach.

Rorschach (Walter Joseph Kovacs) es uno de los personajes de la aclamada serie limitada de comics de DC publicada entre 1986-1987, posteriormente llamada novela gráfica, Watchmen, creado por Alan Moore junto al dibujante Dave Gibbons, con elementos reminiscentes de dos creaciones anteriores de Steve Ditko: The Question y Mr. A.

Si el Daniel Dreiberg (Nite Owl) es un personaje que recuerda, con su disfraz y sus gadgets, al Batman de Adam West, Rorschach, es más bien el retrato psicológico del término que haría popular al Bruce Wayne de Frank Miller: un psicópata.
Los pensamientos de Rorschach y sus acciones nos muestran un ser que cree fuertemente en el absolutismo y la moral objetiva, donde el blanco y el negro están claramente definidos y no existe el gris, donde el bien y el mal se diferencian con claridad y el mal debe ser castigado violentamente. Se aliena de la sociedad con el objetivo de realizar estos fines; todo estos términos maniqueos quedan simbolizado en su propio nombre: el test de manchas de tinta, y en su mascara, que él considera ya, en el presente de la acción, su cara, su verdadero rostro.

La identidad secreta de Rorschach no representa nada, aunque es cómico verle pasear en los primeros números con un cartel  "El fin está cerca”. Su nombre es Walter Kovacs, su madre, leitmotiv de su misoginia, era una prostituta abusiva y cruel. De su padre, a quién jamás conoció, tiene la romántica fantasía de que trabajaba directamente para Truman y que murió en combate luchando contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Después de un incidente muy violento en que se vio envuelto con apenas diez años, los servicios sociales descubren las condiciones sórdidas en las que vive y le apartan de su madre.

Pasan unos años y a raíz del asesinato –suceso real- de Kitty Genovese decide ponerse una mascara y junto a Nite Owl combatir el crimen bajo los códigos éticos que definen un héroe: arrestarlos y dejar que los tribunales hagan su trabajo.

Pero la catarsis psicológica que deviene después no es como la de Nite Owl al superar su impotencia sexual, o la del Dr. Manhattan al recobrar el interés por la existencia humana a pesar de su omnipotencia, en Rorschach las condiciones de su patética y violenta infancia ni siquiera son suficientes para prepararlo al vistazo del abismo de Nietzsche: la maldad no son maquiavélicos planes de supervillanos, la maldad simple y llana es una persona que rapta, viola, despedaza y da de comer los huesos de una niña de tan solo seis años a sus perros, sin escrúpulos ni sentimientos de culpa, esas situaciones que nos esforzamos de forma pragmática en llamar perversiones u anomalías de gente enferma para poder seguir viviendo en nuestra burbuja de normalidad, son las que él se ve incapaz de ignorar, el nihilismo le supera, no hay expiación, ni siquiera por un Dios que no existe, ser testigo es lo mismo que perpetrador, y es esa lógica básica la que arrastra a Kovacs a convertirse en Rorschach, cruzar la línea y matar a ese violador.

Moore y Gibbons llevaron hasta el final las consecuencias de una postura ética extrema; cogen los pocos elementos salvables de Taxi Driver –película sobrevalorado, entre otras cosas porque nadie entendió su crítica a la sociedad americana ni su final-, y con talento, mucho talento, emergió un personaje eterno. Frases como “Jamás me rendiré, ni ante el apocalipsis”, o ese momento brutal, cuando está en la cárcel acosado por todos los delincuentes que ha encerrado y dice: "Ninguno de vosotros lo entiende. Yo no estoy encerrado aquí con vosotros. Sois vosotros los que estáis encerrados aquí conmigo“ son un claro ejemplo.

Quizás por eso da la sensación de que, a pesar de todo, Rorschach es el verdadero héroe moral de la historia, y por eso emociona tanto el clímax final, lleno de simbolismo, cuando se quita la mascara y se enfrenta al Dr. Manhattan.

¿Qué importa un cadáver más entre los cimientos?

Hace dos años, cuando decidí abrir el blog, el primer problema que tuve fue encontrar un alias, un nombre que representase desde el anonimato algo importante para mí; pero lo resolví fácilmente, a fin de cuentas, escribir, es también ponerse una mascara.

Sound Of Silence by Simon & Garfunkel on Grooveshark

viernes, 1 de marzo de 2013

Watchmen (I)

Soy un decadente indolente, mi apodo, o alias, es Rorschach, y apenas he hecho alguna mención a esa obra magna del comic que es Watchmen. Prometo subsanarlo en un futuro cercano si la bebida no acaba conmigo antes. El miércoles por la noche recibí un whatsApp comentándome que estaban echando la película por la televisión, y recordé la vicisitudes que sufrí para poder ver la versión integra. Quizás algunos alcéis la ceja pensando ¿de qué coño está hablando? Pues sí, queridos seguidores, hay tres versiones de esta magna película, pero lo más curioso es que la mejor no ha llegado a España. Procedo a introducir el tema.

Watchmen se publicó como una serie limitada de doce números entre 1986-1987, unió a crítica y público, recibió el mismo reconocimiento que una novela literaria y Alan Moore se unió otros genios como Will Eisner y su trilogía Contrato con Dios o Art Spiegelman y su obra sobre el Holocausto Maus.
Centrándonos en la película, y viendo otras adaptaciones (V de Vendetta, La Liga De Los Hombres Extraordinarios), todo hacía pensar que sería un fracaso absoluto, pero llegó el señor Zack Snyder y haciendo uso de un mimo y un afán de fidelidad absoluta, nos regaló a todos una de las mejores películas relacionadas con el comic –con el permiso de Batman El Caballero Oscuro-, con la que más he disfrutado. Y teniendo en cuenta que podríamos decir que es mi comic favorito mis niveles de exigencia estaban en un nivel bastante intolerable.
Naturalmente ha habido cambios, como ciertos detalles del final, algunos personajes o tramas que se han visto reducidos, eliminados, la relaboración de las secuencias de lucha y violencia, impronta personal del director, pero en general, y con el comic en la mano, puedo decir que es una de esas películas que salen reforzadas, todo los matices que pierde los gana con las escenas de acción, la música perfectamente elegida, y la caracterización de casi todo –Ozymandias falla- el elenco de personajes. Pasemos pues al tema concreto, las tres versiones que existen:

Versión cinematográfica: Obviamente es la que se estrenó en cines y se ha editado en DVD y Blu-Ray en España. Por separado también se editaron en DVD Watchmen: Cómic Completo Animado y Watchmen: Relatos del Navío Negro. El primero se trata de la novela gráfica original leída por un actor y con ligeras animaciones en cada viñeta; solo hay un doblador, cuya voz varía ligeramente de entonación con cada personaje, pero es un formato que no me acaba de convencer, resulta al final monótono, y no tiene nada que ver con al experiencia mágica de leer directamente el comic.
Relatos del Navío Negro se trata de la adaptación de la historia que aparece intercalada en la novela gráfica original (alegoría de lo que sucede en la historia principal). Es una excelente pieza de animación cuyo significado tal vez se pierda para aquellos que no conozcan su contexto pero que se puede disfrutar como obra independiente por la historia que explica. (162 minutos)

Versión extendida: La he denominado extendida ya que, al contrario de lo que indica la carátula, no se trata del montaje del director. En esta versión simplemente se añaden algunas escenas y se extienden otras, añadiendo más diálogos y algo de acción pero sin cambiar drásticamente la película. Es una versión puente entre la cinematográfica y la definitiva, por lo cual es la menos atractiva, y además, resulta un poco larga, lo cual es un claro ejemplo de lo sutil que puede llegar a ser el arte de editar. La podéis encontrar sólo de importación, comprándola por Internet. En Inglaterra en Blu-Ray con subtítulos en inglés. En Estados Unidos con subtítulos en castellano, la edición en DVD en sólo de zona 1, con lo que necesitáis un lector de DVD multizona.  (186 min)

Versión definitiva (Ultimate Cut): Integra dentro la trama Relatos del Navío Negro de forma que sirve de comentario a lo que transcurre en la película igual que en la historia original, y tiene muchas más escenas inéditas. Quizás parezcan excesivos esas tres horas y media, pero os aseguro que merece y mucho la pena, es el comic hecho película. Es la obra tal y como la pensó su director, sin los cortes abruptos de las otras versiones, y es por tanto la única recomendable.
sólo disponible en Estados Unidos en una edición de cinco discos en DVD (cuatro en Blu-Ray) que incluye Watchmen: Cómic Completo Animado. (215 minutos)

Man in the Box by Alice in Chains on Grooveshark

Pulsiones.

Rorschach me describía con todo lujo de detalles
aquella vez que te llamó puta
y tú te tumbaste, te abriste
y sufriste sus abusos
como si fuera una recompensa a tu fidelidad
de mártir masoquista
o furcia enajenada.

Pero aunque sabía que todo era mentira
no me detuve
y estrellé con fuerza mi cabeza contra el espejo
pedacitos de cristal cayeron
rojos de vida
sobre la mesa del crupier
                                     [volví a perder todo lo que jugaba, pero era un buen comienzo]

Aplasté los destellos con mis pies descalzos
y me tumbé en el jergón
la persiana seguía herida de muerte
el espectáculo de mi barrio fluía delante
putas y gilipollas amancebados
construyendo la siguiente generación de analfabetos funcionales
                                                                                                              [todo en orden]
no me solía importar nada
mientras quedara algo de vino
pero esta noche era distinta
sentía esa horrible intensidad entre trago y párrafo

reconozco que me masturbé pensando en ti
y después de correrme, al rato, volví a empezar
rápido y duro
como me gustaba follarte
cuando terminé
sentí un dolor entrañable
como una tristeza pintada de pared
donde poder golpearme sin riesgo de fuga.

Conseguí conciliar el sueño, pero solo dormí dos horas
a eso de la cuatro me desperté
había vuelto a soñar con ella
paseando juntos en sitios donde nunca había estado ninguno
esta vez se había detenido
y me había pedido
con sus hermosos ojos azules
que le concediera el próximo baile.

Recordé el funeral
estábamos todos
sus padres
su hermano mayor
todos sus compañeros de instituto
nadie sabía nada
todos nos mirábamos desconcertados
ni siquiera llovía
cuando dejamos caer el ataúd
era un soleado día de invierno
irreal e improcedente.

Recuerdo su palidez melodramática
esa forma que tenía de recogerse el pelo
y mirar de soslayo.

Hicimos dos veces el amor
yo era el único de los dos
que temblaba
ella siempre estaba segura de las cosas
por eso
quizás
se fue la primera.


Brackish by Kittie on Grooveshark