Inventar, idealizar,
aislar, adoctrinar, domesticar, abducir, no sé qué es el amor, solo sé que
tengo ganas de anestesiarme brutalmente, ganas de ti, ganas de dar la vuelta a
mi vida como si volviera un bolsillo del revés, ganas de meterme en la cama y
no levantarme nunca más, ganas de llorar, sí, hasta encoger mi alma como si
fuera arcilla mojada.
Y no te lo mereces. Nadie. Pero me siento como una mierda, como si no hubiera estado a la altura, como si el rechazo fuera un golpe físico, un muñón, un eco en mi cerebro. ¿Cuánto tiempo más? Creo que ya debería de ser suficiente. Solo quiero seguir, convertirme en un fraude a tiempo completo enamorada de mi soledad y de unos recuerdos apagados, pero nada más, buscando la reasignación emocional en manos de cualquiera, con elipsis que llenen mi bancarrota de finalidad.
Y no te lo mereces. Nadie. Pero me siento como una mierda, como si no hubiera estado a la altura, como si el rechazo fuera un golpe físico, un muñón, un eco en mi cerebro. ¿Cuánto tiempo más? Creo que ya debería de ser suficiente. Solo quiero seguir, convertirme en un fraude a tiempo completo enamorada de mi soledad y de unos recuerdos apagados, pero nada más, buscando la reasignación emocional en manos de cualquiera, con elipsis que llenen mi bancarrota de finalidad.
Y sin embargo aquí estoy,
en la ducha, perdiéndome entre mis dedos, el chorro a presión del agua intentando
conmover mi cuerpo, pensando en ti, todavía en ti, maldito e insensible hijo de
puta. Intentando forzar el orgasmo que me debes y que necesito.
***
Estaba
volviendo a beber de forma enfermiza
quería
terminar con todo de una vez
sobre todo con
esta soledad, pútrida muerte, que me rodeaba
las mujeres,
todas ellas, seguían ahí afuera, como grillos en mi cerebro
masturbando
sus cuerpos, sus mentes
suspirando por
otros
ajenas a mí.
Y luego
estaban los problemas reales:
mi cuenta
bancaria riéndose en mi cara
obligándome a
elegir entre facturas y comida
el trabajo
infame, los despidos,
el gobierno convirtiendo
a la clase media
en esclavos.
Y miré a mi
alrededor
los cadáveres exangües
de las botellas
las paredes
resbalando hacía mí
como moscas en
la cuchilla
y pensé en
llamarte
[ya sabéis,
esas ridículas llamadas
de madrugada
que
arrojan más mierda sobre uno mismo]
así podría
hablarte de amor
[esa
cosa inconclusa y palpitante]
o quizás recordarte
como te abrías
de piernas en mi sofá
te hablaría
del olor de esta soledad gris
plomiza y
excesiva que me rodea
[como ausencia de héroe]
y para que no colgases te recitaría a Rimbaud
o Benedetti
y en mitad de un verso te confesaría
y en mitad de un verso te confesaría
que echo de
menos el sabor
de tu coño en mi boca
de tu coño en mi boca
que echo de menos tu mente
[ese rompeolas
con vocación de puente]
y poder
arrojarme desde allí
una, y otra, y
otra vez.
¿de verdad no quieres limpiarte el semen
de la cara con uno de mis poemas?
¿de verdad prefieres que te sigan
desflorando desconocidos de almas aguadas?
Ah, veleidad,
calada de
sangre
tengo miedo a
que el sonido de tus tacones
llene de
pelusas mis bolsillos
quizás esté
prostituyendo el pudor
en esta
cornisa de soledad
quizás sólo eras un escalón de carne
que conducía a
la nada
quizás te
diste cuenta antes que yo
que el sentimiento
sólo es reverberación de saliva
sólo es reverberación de saliva
en una celda
acolchada
Ah, flor
destripada, jaula de carmín
las cucarachas
se amotinan
y se hacen fuertes en mi corazón.
Llegué a ti demasiado tarde.
Llegué a ti demasiado tarde.


