martes, 2 de diciembre de 2014

Me siento como una bufanda en agosto. Todo por follarme una canción con tus bragas en el bolsillo.

Uno de mis secretos tropieza con el Amor y cae sobre el Poema
Para intentar maquillar el Accidente
Solo hay que saber elegir el Disfraz adecuado
Antes de conocerte me funcionaba
El de hombre de Nieve en el desierto

Hebras de Vino, manos encallecidas de recuerdos
Ahora que estoy solo y mis Canas suspiran
¿El Dolor es la sombra de la Herida?
¿El Placer el templo de la Carne?
¿Es más más importante la Máscara o el Fuego?
¿Dónde escondes todas tus Sonrisas vulnerables?

Qué importa si eres Espejo
Si humillas a la Trascendencia cuando te desnudas
Si ya sufro una sequía de Contexto en tu ausencia
Si tus piernas -hermosas criaturas cinceladas en Belleza-
Consiguen que las Flores ganen la guerra a las piedras
Y convierten cualquier puente de Lucidez en ceniza blanca

Que importa si eres Muerte
Si tu piel de crucigrama forma figuras de helecho con sus lunares
Si has domesticado la Ternura
Si trazas con compás el círculo perfecto de un Abrazo
Que sólo el Silencio –ese bosque de Tacones sin dueño- puede reconocer

Qué importa que seas Brújula Rota, manzana Roja sin serpiente
Si ya me he enamorado de nuestro Error
Amañemos la Lógica y el Desaire
No quiero negociar el Equilibrio
Sólo quiero que beses los Ojos de mi piel

Y al final cuando Todo explote
Cuando el Poema ladre iracundo e intente devorarnos
Cuando la megafonía de tu Locura muestre el lado oculto de tu sonrisa
Seguiré escanciando palabras calientes en la herida de tu Sexo con mi lengua de poeta
Hasta que tu corazón deje de ser una Ventana tapiada
Y admitas que mi Decadencia
Fue la excusa perfecta para enamorarnos.