miércoles, 10 de diciembre de 2014

Escribir para hacer del fracaso un lugar habitable.

Mi corazón es una ciudad sin luz
Una diáspora de recuerdos malditos
Un traje de mujer
Continente de culpas y cicatrices
Adicta a recordar los momentos bellos
Reconstruyendo las ruinas de mis guerras

Pero tú te pones los guantes y me sacas a bailar a la luz de las velas
Toda la noche orquestada, sin imprevistos
Como en una película vulgar y artificiosa
Luego me acompañas a casa y me dejas allí sola
Con la necesidad de clavar los sentimientos bien alto en la pared
Para que nuestros besos no se ahoguen con el olor a cerrado

Te odio, ¿acaso te he pedido ser tu princesa?
Solo quiero aullar a la luna rosa
Que desvirgues la carne sin romanticismo
Y me folles con violencia y sin preguntas

Además, ¿no ves que estoy muerta?
Toca mis manos heladas
Sueño a veces que se caen como cenizas de escarcha

Por eso necesito sentir algo de épica, asfixiarme con tu polla
Mojar tus palabras en mi sexo abierto, aunque luego sepan amargas
Fugarme en el abrazo líquido de tu lengua, que limpies mis huesos de nieve sucia
Que me agarres del cuello y me hagas olvidar el ruido de la vida

Que al final mi coño te llore
Y el charquito de semen que se forma a nuestros pies
Refleje nuestro pútrido y sórdido amor

Nunca llegaste a entender, estúpido galán
Que esa es la única forma real
De tachar un día del calendario
Que esa es la única forma de sangrar por mí
Y no caer en el ridículo

Adiós.