sábado, 18 de octubre de 2014

Robar flores tiene más sentido que amar porque su belleza dura más que los sentimientos.

Los semáforos parpadean como nudillos gastados
En un Madrid que te convierte en un anuncio en blanco y negro
En anónimo
En kamikaze
En un cigarro temerario que se enamora del aire y sucumbe al fuego

Estoy borracho y algo sobrio
Te llamo varias veces
Pero dejas que mis sentimientos se sequen en tu contestador
Inquietante estado de puntos suspensivos, ¿lo has olvidado ya?
Cuando éramos asesinos impenitentes que aprovechan su libertad condicional para volver al lugar del crimen
Cuando me follaba fuerte y duro ese amor de precipicio que dibujaba garabatos en mi pecho
Cuando el incendio ansioso de tu coño se desbordaba y nos convertía en bosque de palabras
Cuando nos mecíamos en el sonido de tu piel contra mi piel y yo dibujaba tu nombre con el carboncillo azul de mi corazón
Cuando mi ventana encendida era tu faro de medianoche y creíamos que solo los locos podían cicatrizar el mundo
Cuando éramos espejos de piel, nudo de sabanas caníbales, violencia ebria, ternura pornográfica, enjambre de sangre blanca
Cuando te mantenía mojada mientras el mundo, allá afuera, se moría de sed
Cuando follábamos hasta que reventaban las costuras y el frío de tu interior inundaba la habitación

Quizás solo querías ser piel efímera habitada a golpes de cadera
Sin pertenecer a nadie
Ni siquiera a ti misma

Y aunque ahora debo limpiar los jadeos de pólvora
Y los besos de tinta de las sabanas
Corrernos juntos
Siempre será
La forma más perfecta y hermosa
Que tuvimos
De equivocarnos.