viernes, 17 de octubre de 2014

Hay imágenes que estorban, pero que al tapar el mundo lo muestran en su indecorosa desnudez.

Soy la anoxia que te provoca la realidad a bocajarro
Soy treinta y seis años de vanidad herida, de amor sin lírica colgando de los cojones
Soy párrafos con forma de bala de carmín para adictos a la droga dura de la melancolía
Soy la sensación de fracaso, el alcoholismo de madrugada, el accidente sentimental y los dibujos en tiza blanca que no son rayuelas
Soy la mente rota, la muñeca hinchable que no te da conversación, el mendigo buscando monedas por el suelo para otro trago
Soy el condón que se rompe mientras finges un orgasmo, el tatuaje que te haces para sentir algo real sobre tu piel
Soy una esquela, un carnet de biblioteca caducado, un aullido, un puñetazo contra la pared a diez centímetros de tu cara
Soy batas blancas recetando felicidad, disolviendo pastillas en tu coño, abotargando angustia y alma a partes iguales
Soy la nube de cristales rotos que te follas porque crees que junto a mí podrás pintar de otro color las rejas de tu prisión
Soy el que te señala a la reina de las mentiras vestida de puta y grita: POESÍA
Soy el que te escucha hablar de bolsas de platico que se transforman en nubes pero por la noche te aprieta la garganta y te azota con la fusta
Soy el que piensa que el amor es una cabaña de piel desmoronándose en el suelo de un ascensor estropeado
Soy el pájaro que cae abatido desde la azotea de tus labios y se inmola en el altar de sacrificios de tu coño
Soy, en definitiva, el genio del realismo lírico, una antorcha de amor masoquista que se ilumina, tiembla y muere ante el recuerdo de su voz azul.

Fóllate mi decadencia y sigue leyendo.