jueves, 2 de octubre de 2014

Podríamos decir que la metáfora de todo esto es que a veces entro en la ducha pensando en el suicidio y termino masturbándome.

Siete de la tarde. Locura. Fingimiento. Panero. Bukowski. Herrumbre. Sísifo y su piedra. Yo y mi cerveza. Tres. Cuatro. Quizás cinco. Fricción no existencial. Fisuras en lugares incómodos de mi cabeza. Incendiar las cortinas del prostíbulo con recuerdos románticos. Flotar lentamente en el sopor del hachís. Escribir como un tartamudo. Banda sonora: Nine Inch Nails, Trent Reznor. Tristeza exhibicionista. Las sabanas un escenario de violencia. Me duele la cabeza. Estado mental: jodido. Lobo estepario rodeado de mensajeros analfabetos. Desdén ante las modas y cualquier comportamiento normal. Aburrimiento. Prefiero observar los uróboros atrapados bajo mi piel. Como se mueven, espías de un jardín abandonado. Seguimos con los errores: recuerdo tu falda airada, tu gesto agrio, tu coño ardiente. El amor. Amor destructivo. Pegajoso. Genital. Tierno por equivocación. Inestable. Insomne. Vulgar. Traumático. Brusco. Promiscuo. Desequilibrado. Voraz. Violento. Fanático. Turbio. Melancólico. Pornográfico. Mudo. Torpe. Sofisticado. Taciturno. Catatónico. Desafinado. Perpetuo. Abominable.

No sé de qué cojones estoy hablando, no sigas leyendo. Nadie coge el teléfono en el manicomio, ¿quién eres tú? Ah, ya, eres la que confunde azotar con evocar, la de los tacones infinitos con forma de molino de viento, la que intenta convertir mi infierno un lugar habitable. Eres la jaula de huesos, la guerra sin soldados, el mar sin puerto pero con un faro abandonado, eres la flecha con resaca, la psicopatía más dulce, la niña triste que juega de noche en las calles del otoño y esconde debajo de mi almohada un punzón.

¿No has intentando nunca ordenar el caos de tu vida en jodidas metáforas sin sentido? Gestos de fracaso que se derrumban sin demasiado ruido. Joder. Otra cerveza. Vamos. Ven. Bailemos, sigamos practicando la tragedia.