jueves, 10 de abril de 2014

Te imagino a veces masturbándote, mezclando el vicio y la poesía entre tus dedos. Me gustaría estar ahí y recitar un poema de Pizarnik en voz alta.

Vuelvo a violarte la boca, encuentro mágico entre nuestras ansiedades, con ese eco de succión que tanto nos excita. Calor. Saliva. Carne rozando tu garganta sin que la náusea se materialice. Estás totalmente entregada, asumiendo el ritmo como algo natural, innato. Podría darte un par de bofetadas, pequeños latigazos de amor, pero prefiero trascender adorando tu cuerpo de viciosa pulcritud.

Rescoldo animal. Descargo brutalmente mi amor blanco y tragas satisfecha. Tu sumisión me excita y empiezo a comerte el coño. Gestos de bella familiaridad. Fricción. Lengua. Labios devorando Labios. Te dilatas de forma obscena. Tu coño es la antítesis de la muerte. Vida. Placer desbrozado. Un espejismo donde escribo, como en el filo de una navaja, frases de amor perverso. Cómo un pianista de burdel, ajeno a todo excepto al juego de las teclas. Cómo la risa lucida desde las atalayas del manicomio. Cómo un truco de magia sin sacrificio. Mi lengua es un arpa eólica que musicaliza nuestros sentimientos. Podríamos columpiarnos con medio cuerpo fuera de la ventana, mirar al suelo y reírnos de lo fácil que resultaría todo.

Penetro la prieta grieta de tus cicatrices. Te muerdo y hago sangrar las sabanas. Eres un alfeizar de lluvia y carne. Un corazón de viento sin piedras en los bolsillos. Un chupito de tequila dentro de una jarra de cerveza a las dos de la madrugada. Necesito pudrirme a tu lado. Beber de ti y ser libre. Escribir la palabra amor sin faltas de ortografía. No necesitas medir el paso del tiempo con muescas y heridas: estoy contigo. Eres preciosa. Perfecta. Única. 

Te quiero. No me hagas repetirlo.

Far From Any Road by The Handsome Family on Grooveshark