miércoles, 6 de marzo de 2013

El vaho del sexo ajeno en un coche del extrarradio.

Tu amor tirita entre calambres, deshilachado,
huye del silencio, intenta no desaparecer
pero el chatarrero viene a recoger todas las palabras
que escribiste sobre mi mano.
                                     […]
Nidos de mar verde, ojos de trinchera
rotando el infinito de un poema sin inspiración, dormido de realidad
invierno de perplejidades, estantiguas y pozos sin cuerda
el viento se para y me observa
no quiere llevarse consigo mis palabras
esas que, como besos muertos sin dueño, sustituyen mi dolor.
                                     […]
Mientras la noche esculpe, derrama nuestros nombres
hacemos el amor en silencio, a trozos
rodeados de gas y ventanas cerradas
en un harén de nihilismo crispado.

Nos miramos al sexo, en vez de a los ojos
mi saliva caliente enhebra tu piel
mis labios crepitan sobre las brasas ardientes de tu cuerpo
somos un garabato bajo las sabanas
vomitando vértigo, dudando si llegará antes la palabra o la explosión.
                                     […]
Un cinco de marzo mojado y sin rabia desfallece en el suelo
tú sueñas con violaciones en el fango de una cama con forma de corazón
con alas de mariposa, oscura y caníbal
con cintas de hierro y vidrio que aten y amordacen el sexo.

Te gustaría tachar esos ojos de certeza que se te dibujan
cuando él utiliza por teléfono las mismas palabras gastadas, y te pregunta:
¿soy el guante de tu forma olvidada?
                                     […]
La vida es un laberinto mudo, un trapecio roto
pero a veces me gusta pensar 
que los dados trucados bailan en favor
de los que aman con una sonrisa.

Escucho una canción, parece que habla de mí
el cantante lleva muerto demasiados años
la noche es un pozo de resurrección
donde crecen ajenas al sol
las flores caídas de nuestro intelecto…

¡Adelante, seguidme!
salgamos fuera
y aullemos juntos
un paraíso.

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