lunes, 11 de febrero de 2013

Parecía como si todo tuviera prisa por morir.

¿Quiero suicidarme
solo por arrojarme al pozo seco de mi ser?
quizás solo necesito un poco de dolor físico
una cicatriz que dure todo el invierno
algo real, tangible, que pueda adorar
y calcinar con la mirada.

Las paredes me aplastan
con sus alas manchadas de añeja tristeza
y siento que la única respuesta es morir, enloquecer
astillar la noche con mis aullidos
pero en vez de eso acelero, apostando todo a esa curva con forma de mujer
a un bonito accidente, algo rápido, incluso elegante
pero nunca es así, ella se muestra suave, tierna al principio
pero sus palabras me van mutilando poco a poco
y al final, cuando ya me tiene a su merced, me escupe llena de odio
escarba en mis entrañas, rompe una a una todas mis costillas
me arranca el corazón, se alimenta de él, lo desgarra
y luego lo deja caer, sin más, en el sueño de una mosca.

Días después, de noche en el camposanto
ella aparece, su cara encharcada de risa, locura y sombras chinescas
atraviesa la tumba de tierra y madera
rescata mi cuerpo, lo envuelve con el susurro de una luna roja
su mente en llamas deshaciendo la nieve del rigor mortis.
Y así, con esa natural y furiosa disposición
se despoja de la ropa
y se masturba contra mi cuerpo.

Nunca tuvo nadie
mejor elegía.

You Know What You Are? by Nine Inch Nails on Grooveshark