miércoles, 14 de noviembre de 2012

Una cuestión de perspectiva.

Le ordeno que se desnude. De rodillas. Sobre la cama. Separa las piernas. Ábrete. Mi mano es una fusta. Golpes moderados. Marca roja sobre sus nalgas. Expuesto. Humillado. Su polla dura, enhiesta. Habla sin permiso. Indisciplinado. Mi pie en su cabeza, hundiéndole contra el colchón. Pide perdón. Empieza a chuparlo.

Le observo excitada. Empiezo a acariciarme el clítoris, miles de terminaciones nerviosas, hinchado, húmedo, mientras me follo su boca con el pie. Es suficiente. Le ordeno ponerse en posición de nuevo. Empiezo a acariciarle. Primero un dedo. Poco a poco. Dentro. Fuera. Gime. Empiezo con el segundo. Un poco más rápido. Bien. Buen perro. Es el momento. Doble dildo, con arnés. Casi iguales. Me lo introduzco lentamente. Ajusto las correas. Lubrico su parte. Me mira asustado. Queja. Azote. Empiezo a presionar. Gime. Dolor. Me aferro a su cintura para hundírselo. Grita. No paro. No puedo. El placer es demasiado intenso. El dildo atraviesa mi coño con cada nueva embestida. Me muevo como si fuera un hombre follándose a una puta, ajeno a todo excepto su placer. Él sigue gimiendo de dolor pero empieza a moverse a mi ritmo.

El consolador está casi entero dentro de él. Acelero. Me corro. No me cuesta nada, me encanta poseerlo así. Le ordeno darse la vuelta. Se tumba boca arriba y se sujeta las piernas en alto. Me coloco encima de él. Sigo metiéndosela, mi cara pegada a la suya, diciéndole obscenidades. Ya no se queja. A la pequeña zorra le empieza a gustar. Aumento el ritmo, se la clavo con fuerza mientras le miro a los ojos. Su polla se balancea de un lado a otro. Sé que quiere tocarse pero no le he dado permiso. Se la cojo, empiezo a masturbarle. No tarda mucho en correrse, con fuerza, manchándose todo el pecho. Me embadurno los dedos y le obligo a chuparlos, a limpiarme.

Y en ese momento, mientras se la saco lentamente del culo, al observar su mueca al tragárselo, vuelvo a correrme.

Little Faith by The National on Grooveshark