viernes, 10 de agosto de 2012

Hueco.

Soy una muñeca que escupe flores, deshilachándome día a día, durmiéndose en abrazos tibios y aguaceros aislados. Un monstruo lleno de belleza, de pensamientos huérfanos, de polvo en los ojos. Mi sangre rechina, por eso leo tu poesía de noche, envuelta en la mortaja de mi piel.

Tu web, tus palabras, una posibilidad efímera y anónima entre millones. Pero aquí no hay lenguaje almibarado, escenarios bucólicos o arañazos residuales, tú hablas de angustia vital, de insomnio, de dar un puñetazo en la pared, primero sin energía, y luego continuar más y más fuerte, porque comprendes que cuando ya no eres capaz de sentir nada el dolor es vida. Una metáfora decadente, como aludir a esas mariposas disecadas que me impiden ser romántica.

Y me hablas de coños que destilan poemas, de musas ficticias, hermosas psicópatas. Me penetras con trozos de abismos, palabras que desgarran y hacen sangrar el aire, me empujas contra montañas, de esas que no saben gritar ni llorar, y me obligas a atravesarlas junto a ti.

Un silencio lento flota en mi almohada después de leerte, y poco a poco me llena de nosotros, de luciérnagas desnudas, risa y manzanas rojas.

Y con eso me basta. Una noche más.

Everybody Wants To Rule The World by Sue Ellen on Grooveshark