martes, 20 de septiembre de 2011

Túmbate en la cama, te ayudaré a recuperar el tiempo perdido y a conquistar el mundo en un abrir y cerrar de piernas…

"Entiendo que estés cabreada, has dedicado tu adolescencia a cultivarte, has estudiado una carrera, has preparado unas oposiciones, eres políglota y solo ves películas en versión original, tienes un nivel de ingresos altos… y ahora, enfrentándote a la madurez, te das cuenta de que lo que más valoran en ti es tu COÑO, tu precioso y poco usado COÑO. Pero tranquila, túmbate en la cama, te ayudaré a recuperar el tiempo perdido y a conquistar el mundo en un abrir y cerrar de piernas…”

Soy un muñeco de arena llamado Mario. Hoy no toca comer, las facturas insisten en seguir llegando, pero tengo el dinero exacto para comprar una botella cada día hasta final de mes y eso me tranquiliza. Me alimento de viento, pasta recalentada y visitas al comedor de indigentes de la zona centro. Ya me siento como un mendigo lleno de cupones sin premiar, con esos horizontes interiores llenos de alambradas y manicomios abandonados. Y nada más.

El ordenador farfulla bilis moribunda, blanca, como esta pagina que mancho con el sonido del sacacorchos, con el color sinestésico -o cenestésico ya no sé- de tacones de mujeres embutidas en cuero negro y pupilas dilatadas por la droga, de hadas de absenta y putas sin clase. Pero, ¿qué importa? No encuentro la pulsión, no es culpa del hambre, la miseria, la no-música de alrededor. NO, el problema es mi cerebro, desalojado ya de cualquier brillo, quizá sea culpa del saturnismo que me provoca las cañerías ilegales de plomo, pero nunca podría renunciar a ese sabor lisérgico del agua que hace que la palabra cadencioso tenga algo de sentido.

Hay demasiada mierda bloqueándolo todo, demasiada gente intentándolo desde hace décadas con ahínco, vocación, ensueño y sin nada de éxito. El deseo es el paisaje que ve desde la cama un tetrapéjico, algo estéril sin interacción. Sólo conozco la patente de corso del coño. En mi buzón solo hay resignación, la vida es una carrera de fondo sin premio, sin ganadores, quizá ayude subrepticiamente mantenerte ocupado saltando a la comba con tu sombra, intentando no perder lo imperdonable, creyendo tener elección como tantos millones de seres antes que tú.

Tengo una excusa genética: hay dos alcohólicos en mi familia. Un sumidero; pero no hablamos de potencial, ni siquiera sé quien invento Internet, no tiene sentido intentar destacar, vivir bien sí, la alternativa al hedonismo como clave de éxito sería masturbarse con el carnet de biblioteca y no tener miedo a la soledad, ¿qué importa no haber comprado ropa nueva la última década?

Los alcohólicos no son agradables. Jim Morrison era un impresentable, vomitando, meándose encima, engordando, perdiendo el poco talento que disimulaba, ah, era guapo, poco más, se pudo follar a Janis Joplin y no lo hizo, insisto: era un pobre hombre. Un niño asustado. Sí, aquella última entrevista, sus poemas… he leído cosas mejores, he dicho cosas mejores cuando fumaba lo mismo. Pero era guapo y está muerto. No puedo decir lo mismo de mí, aunque también esté un poco muerto. Pero no veo camisas de Carver, o de Dostoievsky o de Camus. A lo mejor eso no vende entre adolescentes pajilleros que buscan una personalidad propia fuera de si mismos.

El aplazamiento es una secuela más. Las cosas importantes, las cosas GRANDES tardan en aparecer, requieren mucho esfuerzo, requieren templanza; estuve el otro día en un estudio de grabación con el productor de Vetusta Morla, unos amigos llevan meses allí dentro para sacar adelante su disco, con una inversión de sesenta mil euros en producción y comercialización. Las grandes hazañas requieren sacrificios. Como el amor. 

Ya sé, estáis cansados del tema, me incluyo, pero no deja de ser cierto, el amor es un trabajo, veinticuatro horas, cada día de la semana, todo el año. Con compañeros ingratos y despóticos que te engañan con las condiciones del contrato/noviazgo para más tarde despedirte sin ninguna consideración. Cuando consigues cambiar a otro tipo de contrato/matrimonio, y ya tienes unas condiciones fijas, una seguridad, vacaciones, paga de navidad, etcétera, descubres que la pasión nacía de la inestabilidad. Pero todo tiene solución: ahora tienes a gente trabajando para ti, tu empresa/hijos. Todo sería perfecto si te siguieran follando con la misma intensidad, pero la verdad, con una empresa propia, ¿quién piensa en esas cosas?

Al final lo que falla es la capacidad de implicación, de sacrificio, de negar lo absurdo y seguir adelante. Proyectos. Evitando las secuelas, recordándote a ti mismo, pensándote. Mira a tu alrededor, observa a esa gente que tarda años en recuperar su carácter afable después de una convivencia, observa como esas victimas del adocenamiento popular caen en depresiones, en la sutil violencia, ¿no lo notas en su forma de conducir, en como tratan a su pareja, en como arrastran los pies cuando vuelven del trabajo?

Mi caso es amputación radical, estoy demasiado dañado. Interrumpe mis reflexiones el despertador de mi vecino, no se nota ningún movimiento. Seguramente ya esta llegando tarde al trabajo, quizá a una cita con el médico. No puedo evitar pensar que yo llego tarde a la vida.

02 - Ain´t Talkin´Bout Dub by Apollo 440 on Grooveshark