El fantasma de hermosos ojos verdes despierta de su siesta, maúlla con
displicencia, se sube a la mesa con increíble torpeza y bebe directamente de la
jarra de cristal. De pronto un par de pequeñas figuras, una negra y otra
blanca, aparecen en el salón. Nuestro protagonista, a pesar de su sobrepeso,
salta con agilidad y corre con rapidez hacía ellos, los tres atraviesan el
balcón y caen hacía la calle, Rorschach se incorpora justo a tiempo para ver
como atraviesan la pared de un bajo de la calle adyacente. Vaya susto que se va
a llevar ella. Luego dirá que los ha
visto, pero nadie la creerá.
Aparece Kierk en el salón.
Kierk: Saludo Shalafi, ¿estás ocupado?
Rorschach: Realmente no, tengo algo de fiebre
y no puedo dormir. He estado ordenando vuestra historia en el blog: Saga
Conejitos Psicóticos, sé que no soy objetivo, pero creo que la primera
entrada “El parlamento de conejos” es bastante divertida, y el final, dos meses
después, brilla a gran altura. Por cierto, ¿sabes algo de Ophelia?
Kierk: No he tenido noticias de ella desde que te
abandonó por aquel advenedizo magnate de las zanahorias, ¿sigues decepcionado?
Rorschach: Si, pero así son las cosas,
el amor normalmente nunca está a la altura de las palabras. Es curioso, hace
unos días escuché por casualidad la versión de Bob
Dylan de House Of The Rising Sun, y recordé como la había descubierto: fue
una de mis primeras parejas, a las pocas semanas de estar juntos le dije de pasada
que me entusiasmaba la canción original de The Animals, y un día se presentó en
mi casa con un cd donde había grabado más de veinte versiones, entre ellas la
de Bob Dylan. En su momento no le di demasiada importancia, y ahora, no sé,
encuentro que tuvo mucho valor.
Kierk: ¿Quieres decir que amar es ser detallista?
Rorschach: En cierta medida sí, pero me
refiero más a gestos, como hacer un
juego de tarjetas con pequeños enigmas y dibujos y esconderlo por toda la casa,
o regalar de forma sorpresiva un peluche, o después de discutir llamar e
intentar arreglarlo el mismo día dejando a un lado el orgullo. Creo que amar es
cambiar sin traicionarte, intentar mejorar, estar a la altura de la admiración
química. Estaba demasiado mal acostumbrado, pensaba que era algo normal
disfrutar de mujeres detallistas, cariñosas, que aceptaban mi forma de ser sin
esfuerzo, no las valoré en su justa medida, quizás me he dado cuenta ahora que,
a pesar de sus defectos, tuve suerte de conocerlas.
Kierk: Además, si me permites decirlo, no deberías
de haber sido demasiado exigente, a fin de cuentas eres una persona muy egoísta
y cobarde, nunca estás a la altura en los momentos difíciles.
Rorschach: Tienes razón, dejando aparte
mi pantagruélico e insaciable miembro, no tengo demasiado que ofrecer. Quizás
mis dedos de pianista, y esa oscura herencia que me permitirá vivir, dentro de
unos años, como un burgués. Pero intenta comprender mi trasnochada nostalgia, acabo
de volver del trabajo, estoy enfermo, victima de una gripe virulenta que
provoca que mis dedos trastabillen sobre el teclado, y nadie me cuida, solo
siento soledad.
Kierk: No quiero interrumpir tu lloriqueo, pero
nuestra intención era hacer una entrada cómica, no dar la impresión habitual
decadente y suicida. Recuerda que esa encantadora MUCHACHA te ha dado un
premio.
Rorschach: Ah, sí, la valenciana, ¿tú
crees que deberíamos quedar con ella en un hostal?
Kierk: ¡No, no, ¿estás loco?! ¿Por qué pretendes estropear
tan bonita amistad solo por un poco de sexo salvaje? No, además, luego te
pondría a parir en su blog secreto, ese donde solo escribe sobre sexo duro y
hombres.
Rorschach: ¿Y la muchacha catalana?
Kierk: Tampoco, solo te quiere a nivel platónico. Es
algo enfermizo, lo se, pero ya sabes, tiene un blog, ¿qué esperabas?
Rorschach: Me engañaron totalmente, me
dijeron que si creaba un blog con impostura de poeta las féminas caerían en mis
redes en unos meses; llevo dos años y lo único que he conseguido es un montón
de amigas. Sino fuera porque soy incapaz de ligar en los bares debido a mi
timidez patológica lo cerraría.
Kierk: Hablemos de otras cosas, no te obsesiones, a
fin de cuentas siempre te quedara la pornografía, ¿qué te parece que el
director de las películas de Star Trek sea también el de la nueva trilogía de
Star Wars?
Rorschach: Un puto sacrilegio, pero
peor que Lucas no lo puede hacer. Lo que me preocupa realmente es Clerks 3, ¿de
que cojones va a hablar? ¿de la familia, del negocio ruinoso? La clave de esas
películas era la edad de los protagonistas, aun tenían cierta libertad y tiempo
para seguir fracasando, cierta vacua esperanza de redención, pero cuando tienes
familia, hipoteca y negocio propio, ¿qué te queda? ya estás en el paredón de la
rutina y las responsabilidades. La gente no tiene respeto por su obra, o peor
aun, sobrevaloran su propio talento. Espero equivocarme.
Kierk: Todo se está echando a perder, recuerda a las
ardillas mutantes, como fueron a Génova dispuestas a destruir a todos esos
cabrones, y al final resultó que eran inmunes a la radioactividad, que ni
siquiera había un cerebro que comer, miles de generaciones de evolución para
crear cucarachas con forma humana que se dedican a la política.
Rorschach: Oye, no se como terminar el
post, y ya casi las cinco y media, creo que voy a intentar dormir un poco,
quizás con un poco de suerte ni siquiera despierte.
Kierk: Joder, un poco de humor, ya me encargo yo,
¿de acuerdo?
Rorschach: Está bien. Un abrazo, gracias
por la conversación.
Kierk: Bueno, ahora que estamos solos, y dado que
solo soy un conejo psicótico fruto del delirium tremens de Rorschach, recurriré
para finalizar a una poesía del gran Karmelo C. Iribarren: