lunes, 4 de febrero de 2013

Epílogo Noctívago.

El fantasma de hermosos ojos verdes despierta de su siesta, maúlla con displicencia, se sube a la mesa con increíble torpeza y bebe directamente de la jarra de cristal. De pronto un par de pequeñas figuras, una negra y otra blanca, aparecen en el salón. Nuestro protagonista, a pesar de su sobrepeso, salta con agilidad y corre con rapidez hacía ellos, los tres atraviesan el balcón y caen hacía la calle, Rorschach se incorpora justo a tiempo para ver como atraviesan la pared de un bajo de la calle adyacente. Vaya susto que se va a llevar ella. Luego dirá que los ha visto, pero nadie la creerá.

Aparece Kierk en el salón.
Kierk: Saludo Shalafi, ¿estás ocupado?
Rorschach: Realmente no, tengo algo de fiebre y no puedo dormir. He estado ordenando vuestra historia en el blog: Saga Conejitos Psicóticos, sé que no soy objetivo, pero creo que la primera entrada “El parlamento de conejos” es bastante divertida, y el final, dos meses después, brilla a gran altura. Por cierto, ¿sabes algo de Ophelia?
Kierk: No he tenido noticias de ella desde que te abandonó por aquel advenedizo magnate de las zanahorias, ¿sigues decepcionado?
Rorschach: Si, pero así son las cosas, el amor normalmente nunca está a la altura de las palabras. Es curioso, hace unos días escuché por casualidad la versión de Bob Dylan de House Of The Rising Sun, y recordé como la había descubierto: fue una de mis primeras parejas, a las pocas semanas de estar juntos le dije de pasada que me entusiasmaba la canción original de The Animals, y un día se presentó en mi casa con un cd donde había grabado más de veinte versiones, entre ellas la de Bob Dylan. En su momento no le di demasiada importancia, y ahora, no sé, encuentro que tuvo mucho valor.
Kierk: ¿Quieres decir que amar es ser detallista?
Rorschach: En cierta medida sí, pero me refiero más a gestos, como hacer un juego de tarjetas con pequeños enigmas y dibujos y esconderlo por toda la casa, o regalar de forma sorpresiva un peluche, o después de discutir llamar e intentar arreglarlo el mismo día dejando a un lado el orgullo. Creo que amar es cambiar sin traicionarte, intentar mejorar, estar a la altura de la admiración química. Estaba demasiado mal acostumbrado, pensaba que era algo normal disfrutar de mujeres detallistas, cariñosas, que aceptaban mi forma de ser sin esfuerzo, no las valoré en su justa medida, quizás me he dado cuenta ahora que, a pesar de sus defectos, tuve suerte de conocerlas.
Kierk: Además, si me permites decirlo, no deberías de haber sido demasiado exigente, a fin de cuentas eres una persona muy egoísta y cobarde, nunca estás a la altura en los momentos difíciles.
Rorschach: Tienes razón, dejando aparte mi pantagruélico e insaciable miembro, no tengo demasiado que ofrecer. Quizás mis dedos de pianista, y esa oscura herencia que me permitirá vivir, dentro de unos años, como un burgués. Pero intenta comprender mi trasnochada nostalgia, acabo de volver del trabajo, estoy enfermo, victima de una gripe virulenta que provoca que mis dedos trastabillen sobre el teclado, y nadie me cuida, solo siento soledad.
Kierk: No quiero interrumpir tu lloriqueo, pero nuestra intención era hacer una entrada cómica, no dar la impresión habitual decadente y suicida. Recuerda que esa encantadora MUCHACHA te ha dado un premio.
Rorschach: Ah, sí, la valenciana, ¿tú crees que deberíamos quedar con ella en un hostal?
Kierk: ¡No, no, ¿estás loco?! ¿Por qué pretendes estropear tan bonita amistad solo por un poco de sexo salvaje? No, además, luego te pondría a parir en su blog secreto, ese donde solo escribe sobre sexo duro y hombres.
Rorschach: ¿Y la muchacha catalana?
Kierk: Tampoco, solo te quiere a nivel platónico. Es algo enfermizo, lo se, pero ya sabes, tiene un blog, ¿qué esperabas?
Rorschach: Me engañaron totalmente, me dijeron que si creaba un blog con impostura de poeta las féminas caerían en mis redes en unos meses; llevo dos años y lo único que he conseguido es un montón de amigas. Sino fuera porque soy incapaz de ligar en los bares debido a mi timidez patológica lo cerraría.
Kierk: Hablemos de otras cosas, no te obsesiones, a fin de cuentas siempre te quedara la pornografía, ¿qué te parece que el director de las películas de Star Trek sea también el de la nueva trilogía de Star Wars?
Rorschach: Un puto sacrilegio, pero peor que Lucas no lo puede hacer. Lo que me preocupa realmente es Clerks 3, ¿de que cojones va a hablar? ¿de la familia, del negocio ruinoso? La clave de esas películas era la edad de los protagonistas, aun tenían cierta libertad y tiempo para seguir fracasando, cierta vacua esperanza de redención, pero cuando tienes familia, hipoteca y negocio propio, ¿qué te queda? ya estás en el paredón de la rutina y las responsabilidades. La gente no tiene respeto por su obra, o peor aun, sobrevaloran su propio talento. Espero equivocarme.
Kierk: Todo se está echando a perder, recuerda a las ardillas mutantes, como fueron a Génova dispuestas a destruir a todos esos cabrones, y al final resultó que eran inmunes a la radioactividad, que ni siquiera había un cerebro que comer, miles de generaciones de evolución para crear cucarachas con forma humana que se dedican a la política.
Rorschach: Oye, no se como terminar el post, y ya casi las cinco y media, creo que voy a intentar dormir un poco, quizás con un poco de suerte ni siquiera despierte.
Kierk: Joder, un poco de humor, ya me encargo yo, ¿de acuerdo?
Rorschach: Está bien. Un abrazo, gracias por la conversación.
Kierk: Bueno, ahora que estamos solos, y dado que solo soy un conejo psicótico fruto del delirium tremens de Rorschach, recurriré para finalizar a una poesía del gran Karmelo C. Iribarren:

Las Mujeres

No sé qué tienen, además
de lo que tienen,
pero sin duda es mágico.
                                    Capaces,
con un mínimo gesto,
de hacerte desear
no haber nacido nunca
en un instante
y que al siguiente
te arrojes a sus pies, pasan
siempre de largo.
Sus miradas
desarman.
Sus caricias
te pueden reducir
a un pobre imbécil.

Son como el alumbrado de la vida.
Las mujeres. Lo máximo.

Maldito Sea Tu Nombre by Angeles del Infierno on Grooveshark