lunes, 6 de junio de 2016

“Como esto siga así, nos presentamos juntos a las elecciones”

Podría comentar cada punto de discusión pero me resulta aburrido. Creo que nadie ha ganado en este debate. Si Iglesias pretendía congraciarse con los muchos votantes que todavía conserva el PSOE no creo que lo haya conseguido. Si Albert Rivera quería desvincular a Ciudadanos  del acuerdo que llegó con el PSOE, intentando evitar la polarización de la campaña entre PP-Podemos subrayando su posición más conservadora, lo único que ha conseguido es parecer una especie de Eduardo inda más joven y nervioso. Siempre repitiendo las mismas cosas: Venezuela, los comunistas. Cuba, Irán, Grecia, Siria, Corea del Norte… la campaña más internacional, la campaña más estéril, más agresiva. En el primer debate se podía hablar de nueva política, de combate cordial entre dos ideologías. Eso está enterrado en cal viva, aquí se trata del mismo monólogo que nos ha llevado al hartazgo los últimos cuatro meses.

Hay demasiado cálculo en el discurso de Pablo iglesias, hay incapacidad para hablar del programa económico, ¿dónde se resuelven esos 8.000 millones de déficit que hay que recortar? Hay indefinición con el tema de Venezuela que, aunque no sea importante, sí deja cierta extrañeza en quien le escucha. Pero a Rivera también se le ve el tufillo fascista, defendiendo en una entrevista las dictaduras dado que “hay cierto orden” en ellas. Cuando Pablo le dijo. "No entiendo por qué votasteis en el Parlament de Cataluña a favor de retirar la tarjeta sanitaria a las personas sin papeles, que están exactamente igual que las personas en los campos de refugiados, o al tiempo que te ibas a visitar a refugiados sirios defendías que la mejor política exterior española era bombardear Siria"

Una de las consecuencias de la existencia de Podemos fue acabar con las manifestaciones en las calles, desmovilización social y laboral porque mucha gente creyó que con ellos en el poder todos los problemas se solucionarían como por arte de magia. El ciudadano de nuevo relegando su autonomía y su destino en manos de otros. Los activistas de Facebook dedicándose a dar a "me gusta" y "compartir". Para ellos el debate ha debido de ser un éxito. Para mí, sin embargo, es la constatación de un hecho: no han sabido estar a la altura, ya son vieja política.