miércoles, 18 de mayo de 2016

Radiohead - A Moon Shaped Pool

Antes de su“OK Computer” ya había escuchado algo de Radiohead, sobre todo su omnipresente canción Creep que sonaba en todas partes. Es decir, llevo más de veinte años escuchando a este grupo. Con etapas de obsesión adolescente, conciertos maravillosos –nunca en Madrid-, conversaciones de fan enloquecido y nervios justo antes de la salida de cada uno de sus discos. Con otros grupos he ido perdiendo la fascinación inicial, pero con Radiohead nunca ha pasado. Aunque reconozco que mi pertinaz idolatría ha tenido que superar algún escollo. La primera vez que escuche su ahora penúltimo álbum “The King of Limbs” la decepción fue grande y pensé que estaba asistiendo a su decadencia. Pero Radiohead es un caso único, incluso en sus discos más flojos, tras la tercera o cuarta escucha, vas vislumbrando flecos de talento de los que no te habías percatado antes. Volví a revisiónar su disco con el directo The Basement, escuché las nuevas canciones que fueron filtrando, y al final, también con ese álbum, claudique conquistado por su talento. 

Con este noveno disco “A Moon Shaped Pool” me vuelve a suceder lo mismo pero en menor grado, a veces me da la impresión de estar ante la obra de alguien muy perezoso: de las once canciones, solo tres son realmente nuevas. Están ordenadas por orden alfabético, y la primera escucha te da la impresión de que son simplemente un pastiche de canciones descartadas, sin un hilo conductor. Y el final, con esa versión de “True Love Waits” me deja muy frío, quizás ya demasiado acostumbrado a escuchar la versión de su disco en directo del 2001 “I MIght Be Wrong”

Pero insisto: son Radiohead. Y en la segunda escucha te conviertes en un adicto a la maravillosa “Burn The Witch”. Y luego de “Daydreaming”, un tema puramente Amnesiac, o esa increíble “Ful Stop” que va a más hasta que en el minuto tres se despereza con paroxismo. Y de la parte final e hipnotizante de “Identikit”. Incluso esa versión de “True Love Waits” ya no te parece tan mala.

No voy a enrollarme demasiado. Mi recomendación es que lo escuchéis. Así de simple. Radiohead han vuelto con un disco más asequible, bello, quizás un poco lastrado por lo que a mí me parecen detalles de indolencia, pero se les perdona, porque hay genialidad, hay dominio de la belleza, y mucho placer prospectivo en desentrañar todas las capas musicales con los que saben adornar cada canción y hacerla suya.

El Rey ha vuelto. Larga vida al Rey.