lunes, 5 de enero de 2015

Duermes ajena al descosido que transita por mi sexo, ¿por qué no bailamos juntos el poema y me haces olvidar mis cicatrices?

Yo, que soy la ausencia del padre
El alcohólico solitario
El adicto a la cobardía
El que vomita espejos sobre un palacio genital
El fruto del árbol que sabe a ajedrez y vino tinto
Una ambulancia ardiendo ante un público impasible
El que pulsa el botón rojo y se inventa una vocación
El soldado que se negó a seguir a Alejandro Magno
Más allá de su victoria

Yo, el que divide todo en dos:
Conmigo o feliz
Poesía o amor
Naufragio o equilibrio
Herida de orgasmo o luna rosa
La decadencia o las paredes de cuchilla agitándose sobre nosotros
Y digo nosotros y me extraño
¿Quién es nosotros?

Y el pájaro azul canta y observo de cerca la palabra amor
Y sonrío al darme cuenta
Que si escribo es por ti
Porque tú, mi niña de invierno pornográfico
Eres lo único que puede salvarme

Por eso ven, ven aquí, ven conmigo
Follemos detrás de los relojes
Y demos un golpe de estado
A todas las cosas imposibles.

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Y si queréis escucharme recitándolo -con voz enferma y decadente- pulsar en el siguiente enlace: