domingo, 22 de diciembre de 2013

Navidad y política.

Es Navidad. Las calles se adornan y se iluminan hasta la madrugada. Pistas de hielo. Lotería y anuncios. Turrón. Mazapán. El árbol lleno de guirnaldas y adornos. Mis horarios son extraños, trabajo los días más festivos del año, como el veinticinco. También el uno y el seis de enero. Navidad es consumo. Es regalos. Es idiotez. También provoca reuniones familiares y suicidios. Cenas de empresa y pequeñas reuniones de pseudoamigos a los cuales no has visto en meses. Ayer tuve una de esas. Fue divertida. Primero me llamaron asaltacunas y luego la feminista del grupo se enzarzó conmigo por mis presuntas afirmaciones misóginas. Puede que sea misógino, pero también soy pedante, encantador y tengo sentido del humor. Las etiquetas son negativas cuando careces de sentido del humor. Espero que también tenga esa pasión para oponerse a la aberración de la nueva ley del aborto.

De hecho quería hablar de política, así nadie se podrá quejar que no toco varios temas. Es curioso, no me agrada nada Zapatero, ahí le tenemos yendo de televisión en televisión publicitando su libro, pero, ¿eso no era algo que sólo hacían los famosillos en plan Belén Esteban? Supongo que el cargo de presidente del gobierno hace tiempo que quedó denostado por su falta de seriedad. Además él fue un presidente incompetente. Inepto. Sus discursos eran lentos, cansinos, como si hablara a un público autista. Podríamos haber sorteado la crisis mucho mejor si no la hubiera negado, si se hubiera atrevido a decir la palabra en voz alta, si hubiera intentado acabar con la burbuja inmobiliaria. Pero en vez de eso se creía ministro de economía y salía a la palestra a hablar de cheques bebes, del plan E -que fue un autentico desastre y acabó con el superávit- y demás ocurrencias. Luego venía Solbes, tachaba las medidas de imposibles y al día siguiente se remendaban. Así, todo muy de andar por casa, de opereta socialista. Luego vino Alemania –BCE, FMI, CE- le obligó a tomar otra clase de medidas, pero eso sí, nada contra los paraísos fiscales, ni subir los impuestos a las grandes empresas, nada. Un socialista con una política económica neoliberal. España es diferente, sin duda.

Luego llegan las elecciones del 2011, la gente hace el estúpido y deja de votar, vota en blanco o mete rodajas de chorizo en sus papeletas. Vamos, la ignorancia más supina, ¿es que todos desconocen que con nuestra ley electoral la abstención y los votos en blanco penalizan a los partidos minoritarios –que necesitan más votos en el computo global- pero premian a los grandes partidos que con los mismos votos pueden conseguir más escaños?

Bien, tenemos el peor escenario posible, los nietos de los mandamases de la dictadura con mayoría absoluta y con la cortina de humo de la crisis, patente de corso para hacer lo que quieran. Pero yo, y perdonadme la ingenuidad, pensaba que dentro de sus errores e incompetencias intrínsecas, intentarían hacer lo mejor para España. Pero su falta de moralidad y escrúpulos ha sido sorprendente. No han venido a gobernar para nosotros, no os dejéis engañar por mentiras del estilo: “no quiero hacer esto, es la realidad la que me obliga” o la sempiterna excusa: “es la herencia recibida”. No. Todo lo que está haciendo Rajoy es premeditado. No se están dejando llevar por sus ideales neoliberalistas. Están haciendo dinero a nuestra costa: privatizan la sanidad porque luego, cuando acabe su mandato, les es indiferente si dentro de dos o seis años, se irán a trabajar a los consejos de administración de las empresas a las que están vendiendo los hospitales. Esto ya ha sucedido con los consejeros de sanidad de Madrid. Salvan los bancos –se calcula que han dado totalmente gratis, el préstamo con intereses ha resultado otra mentira, casi 100.000 millones de euros-, porque cuando abandonen la vida política irán a trabajar allí.

La ley laboral, poner tasas en el poder judicial, las nuevas multas por grabar los abusos de los antidisturbios, hacer ilegales los escraches… todo para que puedan seguir sin que nadie les moleste. Y la ley del aborto y la segregación en los colegios porque la conferencia episcopal les apoya. Como en los buenos tiempos de la dictadura. Nada ha cambiado. No quieren escucharnos. No les importa si existe el HAMBRE en España. Según Unicef uno de cada cuatro niños está en peligro de malnutrición. El Banco de Alimentos va a repartir comida en España a más de un millón y medio de personas. No les importa cargarse la ley de dependencia y dejar a miles de personas totalmente desahuciadas.

Para que entendáis la catadura moral de la gentuza de la que hablo, hace unos días antes del paripé de la subida de la luz -todo acordado, al final subirá un 7% e incluso quedarán bien-, echaron abajo con su mayoría absoluta una iniciativa de todos los demás grupos parlamentarios para que durante el invierno no se cortase la luz a todas las familias que no pudieran pagar su factura. ¿Por qué? Simplemente porque el oligopolio de las compañías eléctricas funciona con la connivencia de los políticos que después de dejar su mandato van a trabajar allí como consejeros. ¿Os suena de algo?

El resumen es que estamos en una dictadura de facto en la cual el PP está privatizando nuestro estado del bienestar, no por necesidad, sino por puro interés personal, por dinero, para seguir viviendo por encima de sus posibilidades. Y volvemos a la diferencia de clases. A penalizar la cultura con la subida del IVA, las tasas universidades, las becas Erasmus sin fondos y un largo etcétera. Es la primera vez en la historia en la que una generación va a vivir peor que sus padres. Es una vergüenza. Y ni siquiera es necesario, es algo que están provocando a sabiendas de las terribles consecuencias que está teniendo para la ciudadanía.

Por eso sí, disfrutemos de la compañía de nuestra familia y amigos. Del espíritu navideño que impregna todo y que a veces, sin hipocresías, nos hace ser mejores personas durante unos días. Pero luego, en enero, informaros, seguid leyendo, formar asambleas ciudadanas, mirad a vuestro alrededor y moveos, no os quedéis en el “me gusta” o el tweet indignado. No os adocenéis, no creáis que esto que estamos viviendo es una democracia real, no caigáis en la resignación, en la desafección. Es lo que quieren provocar denostando a la democracia desde dentro. Estamos hablando de esos políticos que han comprado un camión de agua valorado en más de medio millón de euros para que los antidisturbios puedan “dispersar” a la gente en las manifestaciones como en las peores dictaduras. Insisto, no olvidéis quienes son esta gentuza que forma la cúpula del PP: nietos de fascistas, sí, esos señores que cuando en 1936 perdieron las elecciones dieron un golpe de estado a la República. Esos mismos señores que nunca han perdido perdón. España es el único país del mundo en que los malos, los fascistas, ganaron. El único donde todavía hay fosas comunes en las cunetas con los abuelos de los que realmente lucharon por una democracia en este país. Pensad en ello.

Y nada más. Feliz Navidad a todos.

Te recuerdo Amanda by Víctor Jara on Grooveshark