martes, 21 de junio de 2011

Interludio escueto de madrugada.

Rorschach observa a la mujer. Pelo azabache, ojos ámbar, tez clara moteada de alguna pecas aquí y allá. Es difícil describir el resto del cuerpo, delicioso y extenuante, porque sus ojos son sobrecogedores, hay dureza, dulzura, desplante, profundidad, ojos de medusa en su atalaya, como letras formando literalmente una cara.

R: ¿Te gusta la descripción que he hecho de ti?
Martha: …
R: Lo sé, no es mi fuerte, tampoco es fácil descubrir que eres una creación mía, darte autoconciencia durante este párrafo es una putada. Saber que tus labios son de papel, todo tu cuerpo…que violo tu conciencia mojando la tinta del teclado en música o alcohol, en caprichos desidiosos, para luego volver a ser una tabula rasa en el siguiente post, de un blog entre millones donde la coherencia es una broma a pie de página, debe de resultarte un destino cruel.
Martha: ¿Por qué…?
R: Siempre es la pregunta más inteligente. El porqué…sí alguien piensa en ti existes, tienes entidad, recuerdos imperfectos ante una lapida. Tú existes mientras tengas lectores, mientras llenen con su imaginación los huecos que dejo entre palabras.
De todas formas Martha, quería hablarte, porque hay algo especial en ti: te creaste a ti misma…iba simplemente a entrar en una habitación, sobrevivir e irme, unos párrafos sin alma, pero de pronto me provocaste violencia, no podía dejarte ahí, borré mi huida, ¿comprendes? La historia se reescribió a si misma, volví a esa habitación porque quería salvarte, y todo fluyó, me empezaste a soñar tú a mi, simplemente obedecía desenterrando una historia que ya existía antes de que la pensara. Ahora mis manos están frías, no surgen las palabras, tengo que volver de nuevo a ese estado mental, a ese vinculo en el despliegas tu libertad y solo soy tu esclavo. Es complicado…pero quería que supieras que voy a intentarlo, que voy a buscar tu alma y dibujarla con mis palabras. Te lo prometo.

Ahora cierra los ojos, aprieta mi mano y olvida…la introducción ha terminado.

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Ya no hay niebla, solo el estertor rojo del atardecer, un atardecer eterno de círculo polar, como si se resistiera a dejarnos y quisiera excavar en nuestras sombras. La botella, reloj de arena o sumidero de vida, acompaña el sabor amargo de un par de ansiolíticos. Necesito dormir, olvidar por unas horas. Ella esta acostada a mi lado, su pelo ensortijado me hace cosquillas en la cara. Esta cruzada sobre mi y me agarra la mano con fuerza con los ojos cerrados. Algunas fotos sobresalen del bolsillo trasero de su pantalón, pero prefiero no mirar. El misterio, un boceto en carboncillo sin terminar…Admiro la ternura que nace entre dos desconocidos envueltos en una situación jodida.

Llevamos un tiempo en silencio y cada vez me siento mejor, más cerca de ella, como un acoplamiento del alma, sin esa necesidad furibunda de llenar cada segundo con lugares comunes o biografías, simplemente estamos juntos, relajados. Y es esa sensación de complicidad la que me impulsa a compartir…

Rorschach: …es la fragilidad de las relaciones humanas. Un día eres importante en la vida de una persona, creas una dependencia, tu vanidad se alimenta de algún episodio esporádico de celos…y de pronto, a la semana siguiente, sin transición, eres un extraño. No hay más esfuerzo del necesario, ni iniciativas, ni nada que se salga de lo habitual entre dos personas que simplemente se conocen. Me lastima ese tipo de comportamientos.
Martha: Me cuesta mucho desligarme de las personas, se llevan siempre una pequeña parte de mí con ellas…
Rorschach: En el fondo todos somos muy parecidos, masoquistas emocionales esperando el golpe, disfrutando del proceso. Estoy cansado, no quiero sufrir innecesariamente, solo tengo ganas de huir y esconderme. Necesito tiempo.
Martha: Creo que dramatizas, no hay cicatrices en tus manos, en el fondo es lo mejor y lo sabes. Por eso te escondes aquí, por eso viniste al motel, por eso escribes en tu libreta. Lo único que te molesta es no haber sido tú el que dio el paso.
Rorschach: Quizá tengas razón, necesito amputar esta necesidad. Me gustaría que hubiera un botón e insensibilizarme, vivir el proceso en coma y dejarlo atrás. Pero no puedo evitar echarla de menos.
Martha: Creo que aun no has vivido una historia de amor real, has ido a lo fácil, a lo que tenía un final predecible…tienes tanto miedo al dolor que nunca te has arriesgado. Y eso sí que es un fracaso que debería de preocuparte…aunque no seas ambicioso, aunque fantasees con el suicidio, deberías de intentar ser valiente al menos en eso. Lo demás es morralla.
Rorschach: …
Martha: Quiéreme si te atreves, ¿Capaz o Incapaz?

(…)

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