viernes, 24 de julio de 2015

Tímido e inconcluso alcohólico, confundiendo heridas con historias, ¿hay ternura en tu interior o solo es humedad afónica?

El día transcurre lentamente. No hay nada que hacer. Solo calor e idiotez. No hay libros. No hay música. No hay brillo. Soy un deshecho de huesos y carne. Algo que no serviría ni siquiera en un matadero. El aborto sin energía de un error. Salgo a correr. No debería, tengo molestias en la rodilla, pero necesito el dolor y las endorfinas. Empiezo a un ritmo fuerte. Diez minutos. Veinte. Media hora. Cuarenta minutos. La música atronadora a través de mis auriculares, mi cuerpo vomitando impurezas... por un rato no necesito pensar en nada. Pero la desconexión dura poco, no estoy en forma, soy un animal viejo, disecado, inútil. Llego a casa. Me ducho. Me afeito las pelotas. Quiero que estén suaves para su lengua. Al salir confronto el espejo, ¿hay alguien ahí dentro?

Voy a mi habitación y sigo haciendo ejercicio. Pesas. Abdominales. Flexiones. La desconexión. Tendría que comer algo, alimentar este cuerpo que me asquea. Saco unas cervezas y empiezo a beber. Escucho música. Kase.O Jazz Magnetism. Buen disco. Buenas letras. Debería de escribir algo. Algo nuevo. Pero es imposible. La noche se abate con excesiva lentitud sobre mí. Los ruidos beodos de la calle. El estupor de la cerveza. Estoy rabioso. Doy un puñetazo a la pared. Dolor. Bien. Golpeo de nuevo. Otra vez. Otra vez. Los nudillos se resienten, ¿es esta la única forma de sentirme vivo? Los fantasmas crecen como una plaga en mi cabeza. Como unos versos que nunca se acaban. Como la súplica de una chica que no sabe amar y tampoco estar sola. Vuelvo al ordenador. La barra espaciadora no funciona bien. La vista me molesta. Empiezo a ver porno, lo más hardcore que puedo encontrar. Humillación. BDSM. Crueldad con la carne. Cosificación. Agujeros lubricados, oficio instrumental de la epidemia. En el vídeo ella grita, llora, dilata como una rima borracha, como un fiasco de sinapsis. Mi mano se enamora de la fricción, pero el orgasmo que llega es un ahogo lento, estéril. No sirve de nada, ni siquiera me tranquiliza, solo me llena de rencor.

Oigo gritos en el papel, derramo cerveza sobre ellos pero no se apagan. La ciudad es un abrazo que perdió la cordura hace demasiado tiempo y ahora derrumba su odio sobre nosotros, Atlas hace tiempo que abandonó su puesto, nadie sostiene el mundo. Mastico anzuelos, abismos, señuelos, sueños… la carne abierta me sonríe.

jueves, 9 de julio de 2015

Interludio Poético.

Ella vertía poemas en su coño
Y toda su carne olía a violines mojados
Y cuando se masturbaba
Era como mutilar los pétalos
De un relámpago


Ella era caída, rodillas en carne viva
Un mundo azul destrozado por el peso
De todas las caricias homicidas
Que había confundido con latidos


Pero ahora es bella como una Biblia ardiendo
Ahora los condones saben a fresa
Y una polla atraviesa su dolor
Con otro tipo de dolor más dulce
En el baño de un sucio bar de extrarradio


¿Es así como el hambre se convierte en belleza?
¿Es así como se llora por el fin del amor?


Quizás lo único que sucede
Es que ya no quiere
Más mentiras
En su boca.

domingo, 7 de junio de 2015

Qué importa tu vesania, querida musa, cierzo azul, si el amor siempre devuelve mi cadáver sonriendo tres días después.

El amor es un baile en círculos entre la vanidad y la mentira
Entre humedades, gemidos y un anillo al que le faltan dedos
Autopsia de rodillas que caen con vocación de terremoto silencioso
Ante el altar de un grifo de fuego, de un gato sin sombra, de un tejado con recuerdos funerarios
Ante la gotera roja de tus piernas abiertas
Ante la comedia pornográfica que sale de nuestras bocas
Ante las manos febriles que rajan la placenta

Ella vuelve a preguntármelo: ¿qué es para ti morir?
Y le contesto que morir es rendirse a la sentencia abstracta de la carne
Al silencio de una llama embrutecida
Dejar de hablar con los cuervos, huir de la crucifixión de un amor intransigente

Amor mío, se te olvido decirme
Que el pulso de tus venas
Era una bestia salvaje presa del caos
Mucho más peligrosa que esa que aparece en el espejo
Cuando me siento a escribir

Claraboya de humo blanco, sonido hombre, suburbio de epidemia deshonesta
Una bolsa de carne con todos los aguaceros del mundo
Como un bosque de tierra, como los dibujos de un viejo tartamudo cuya muerte se ve a través del microscopio
Como salir al sol y volar alto a través del tapiz azul de piel y cera
Subiendo, subiendo, subiendo…

Lo sé todo, y a pesar de ello déjame amputarme los dedos después de tocarte
Déjame seguir colgado de la viga de tu deseo
Déjame pensar en tu cuerpo como un arpa de carne
Que llora música al masturbarse

Que importa ser hueco infinitivo, que importa ser catapulta de tren hemorrágico
Si el destino es tu coño sabor pólvora
Qué importa tu vesania, querida musa, cierzo azul
Si el amor siempre devuelve mi cadáver
Sonriendo
Tres días después.

http://ask.fm/RorschachKovacs

miércoles, 3 de junio de 2015

Ojos azules, acuarelas de holocaustos, lupus de rosas de vodka. Los años nuevos llegan como orgías de papel y cegueras. La petaca medio vacía te mira desde el espejo retrovisor. Intentas acallar tus pájaros de nieve, antes de gritar débilmente y rendirte.‎

Mi máscara cae sobre el esqueleto de un antiguo jardín, la marea sube y los barrotes se deshacen con tu carmín de madreselva. Abre tus piernas de diosa vagabunda, somos intrépidos enfermos hambrientos de vesania ámbar. Preciosos ventanales que dan a unos calabozos de marfil donde buscamos el punto G a tu huracán de falda airada y orgasmos infinitivos. La urgencia de dormir entre tus brazos, ebrio, rodeado de tu arena, frotándome contra las musarañas de tus sueños. No dejes que me convierta en comida podrida, sálvame con tus labios de tinta y tus doscientos mil folios de nieve y pasiones. Afuera las maquinas silenciosas siguen con su taxidermia de sentimientos. Nosotros gritamos, gemimos, guardamos en una cajita de cajón todo el rubor de tus mejillas y seguimos con la danza macabra. Nuestro amor es una guerra, un acantilado de palabras, un hermoso chute de serotonina, un hermoso sueño de cemento rosa...

***
La vida sigue con sus dolores, con sus guerras sentimentales, con su vacío congelado, con Hemingway salpicando el desayuno con sus sesos. Nos complicamos demasiado, el gato asume su naturaleza sin remordimientos cuando tortura al pájaro herido, saboreando el final anticipado mientras el sol escupe su telaraña amarilla sobre la escena. Libros manchados de vino, el humo blanco ensortijando tus recuerdos, tijeras con ojos de flor haciendo acrobacias sobre el cielo, calles oscuras como las venas del suicida.

El amor derramado entre nosotros, seco, sin saliva, una ventana apagada que solo contiene cárcel de huesos y orgullo. Castillos de carne y puentes de lluvia. Nos apagamos, ya no tenemos ganas de follarnos, de hablar, de compartir. El hielo de tu risa antes del portazo, antes de la vulgaridad total. Y yo tumbado en el suelo, observando el brillo de tus bragas rojas debajo de la cama, insensible, mientras me pregunto qué voy a comer hoy.