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sábado, 9 de abril de 2011

El ser humano esta condenado a huir de si mismo y de su fin envuelto en un red cada vez más espesa de distracción e inútil estar ocupado.

Debería de estar leyendo, haciendo algo útil, haciendo cosas ineludibles para una vida sana, informarme del devenir del mundo, conseguir dinero o un buen trabajo. No creo que la no-vida sea interesante a nivel literario.

No somos especiales, ese es el gran error de esta absurda democracia, la mayor parte de la gente es una mierda vulgar y moliente. Sí, lo siento, así son las cosas, ni Dios ni la genética ha dispuesto un punto de compensación en nadie. Hay inteligentes guapos, tontos lerdos, gente infame que vive feliz su vida, y gente pobre que remienda sus llagas con comida podrida. La vida y la genética son injustas. Siempre hay un parque, al igual que también existe el suicidio. Pero hay muchas clases de suicidio, y no hablo de ir al maravilloso puente que aparece en la foto que ilustra esta entrada y lanzarte sin más. Hay suicidios ideológicos, hay suicidios como salir con esa chica, como decir que sí cuando quieres decir que no. Como trabajar ahí y ver como machacan a tus compañeros y no decir nada, como ser incapaz de mostrar un poco de dignidad en tu lamentable devenir. Con ese amigo que ya no es tu amigo, con la bebida, con las drogas, con esa fiesta y esa música que te parecen basura pero en la que finges divertirte. Como fingir un orgasmo.

El tiempo no te hace madurar, en el mejor de los casos aplazas renuncias y secuelas. La mayoría de la gente no soporta estar sola, en silencio, consigo misma. Nos convertimos en estereotipos, en dantescos a fuerza de no enfrentarnos con nuestras frustraciones existenciales. Todo está ahí, día tras día. Hasta que al final revienta. Revienta tu cerebro consumido por el humo de la estupidez. Y ese alguien que mostraba su humor y su cinismo ante el abismo, relaja ahora su conversación hasta unos limites de embrutecimiento y adocenamiento dignos de cualquier yonqui buscando su dosis.

Ese es el tipo de proletariado sin conciencia de clase que están fabricando. No os dejéis engañar por los nombres. No estoy hablando de Rajoy, Zapatero, Botín. Hablo de las empresas del IBEX35, de la globalización, del capitalismo más rastrero. Hablo de acabar con la educación, de promover la ignorancia, los guetos, hablo de conseguir que el futbol sea la única conversación de importancia, hablo de impedir manifestaciones, de controlar los medios de comunicación. Va de la perdida de esperanza, de que finalmente han conseguido crear una distopía al estilo 1984. Internet ha hincado la rodilla y está chupando demasiadas pollas sifilíticas. Hay demasiada mierda. Demasiado de todo. Demasiadas palabras en este párrafo para no decir nada. Sólo imponer, sin demasiado acierto, la sensación de frustración e impotencia ante tanta inacción. Empezando por mí mismo. Soy demasiado triste para enfrentarme al espejo. Pero no deberíais de seguir mi ejemplo. No. no. no. no. Adelante. Indignaros. Haced que cada día merezca un poco más la pena. Si ni siquiera os planteáis eso, en fin, coged vuestro maletín gris y uniros a la nada.

The Nobodies by Marilyn Manson on Grooveshark

martes, 5 de abril de 2011

I'd listen to the words he'd say But in his voice i heard decay

Rorschach: Decías que la vida era un sueño lucido. Déjame profanarte, huelo tu sexo desde aquí, trágatelo todo, arrástrate mi pequeño animal de compañía.
Ana: ¿Podemos parar?
Rorschach: Tú nunca. ¿Quién coño eres? Ni siquiera lo sabes, sigue a cuatro patas, hay algo monótono en tus movimientos, deja una marca de sangre en mis sabanas sucias como recuerdo.
Ana: Por favor, ¿podemos parar?
Rorschach: Tú nunca. Cuando termine contigo púdrete entre la multitud, tus palabras no suenan bien fuera de tu cabeza. Tu herida soy yo, adórala hasta que se convierta en cicatriz, arranca la costra una y otra vez, no permitas que deje tu cuerpo nunca. Ahora sabes lo que se siente al fracasar…un escupitajo en tus sueños, una violación sin ganas de tu corazón. Hasta nunca.

(…)

No puedo fingir, sigue mirándome con frialdad, el futuro se me antoja la misma rutina, ¿había un propósito antes de conocerle? No lo recuerdo, como un sueño helado. Antes tenía voz, ahora solo soy capaz de recordar el eco de la suya. Me posee una calma fría, me he rendido a la desesperación sin verborrea ni tensión, veo el final a tanto dolor y solo me sorprende esa manifestación de vida que ya no siento, ese goteo incesante, ese color rojo parduzco que me rodea. Miro al techo aterida, vislumbro las grietas, las manchas de humedad, como una metáfora de mi propia alma. Un silencio ensordecedor me rodea. Hasta nunca.

Me, I’m Not by Nine Inch Nails on Grooveshark